¡Un polvoriento saludo gente! Me lo paso tan bien leyendo cómics del oeste, que en muchas ocasiones lo que me sabe mal es que la mayoría de obras sean historias sueltas que no suelen tener más continuidad. Pero claro, también es verdad que en el cómic europeo se tiene la tradición de fomentar el máximo disfrute de un personaje o un grupo de ellos, cuando se van publicando un álbum tras otro con los años. Tal es el caso de Lincoln, la serie que ahora está publicando en formato integral Nuevo Nueve.
El equipo artístico está conformado por los hermanos Olivier Jouvray (como guionista, en España hay títulos suyos como El soldado o Moby Dick), y Jerome Jouvray (lo único que he visto publicado en nuestro país con su dibujo es un álbum de El principito), ocupándose del color la mujer del anterior, Anne-Claire Thibaut-Jouvray (en su haber ha trabajado en obras como Betty Blues o La vuelta al mundo en 80 días).
En la medida en que pueda, iré compartiendo aquí mis impresiones de los integrales que vaya leyendo de esta colección que en Francia se publicó a través de la editorial Paquet, y que en España comenzó publicando Dibbuks, si bien ahora tienen los derechos en Nuevo Nueve.
Este primer integral contiene tres historias. La primera sirve para ponernos un poco en contexto sobre por qué Lincoln, el protagonista, será en su vida adulta una persona hosca, que pasa un poco de todo, y que también tiene la mecha corta. Y es porque en su infancia le trataron a patadas, como un animal que nadie quería cerca suya, pero que fue tratado como se pudo hasta que cumplió la edad suficiente para que lo abandonaran a su suerte.
Con esa introducción la pregunta lógica es... ¿Qué nos espera en este tomo? La sinopsis avanza esto:
"Huérfano criado por las prostitutas de un saloon, Lincoln está enfadado con el mundo entero. Odioso, malo y malintencionado, consigue que todo el pueblo le deteste.
Errando por las carreteras del Lejano Oeste, este sinvergüenza tiene un encuentro decisivo: Dios en persona. Se trata de un anciano bajito con sombrero mejicano que emprende la difícil tarea de reconvertir a nuestro antipático héroe en un justiciero bueno y feliz.
Gracias a un pacto de inmortalidad entre Lincoln y Dios, se pone en marcha un extraño equipo lleno de humor y cinismo al que se unirá… el Diablo.
Este es el contexto en el que vive Lincoln, a medio camino entre una parodia del oeste, reflexiones filosóficas, juegos sucios y traiciones."
Como veis, entre mi introducción y este resumen os podéis hacer una idea de que Lincoln es todo un personaje. Y así es en el mejor de los sentidos, pues lo que puedo anticipar es que me lo he pasado muy bien con esta lectura. Después de pasar su infancia siendo criado de mala manera por unas prostitutas en un saloon, cuando Lincoln es obligado a buscarse las habichuelas por sus propios medios, termina conociendo a Dios. Éste, sabedor de lo difícil que es infundir buenos hábitos en Lincoln, le hará una propuesta pese a ello, regalándole la inmortalidad a cambio de que intente enmendarse y ser alguien útil para el mundo. Será así como se iniciará un peculiar viaje por estas dos figuras, a las que se irán sumando eventualmente otros viajeros, siendo uno de ellos el Diablo.
Así pues, una de las formas en que uno puede expiar muchos pecados en el salvaje oeste, es como agente de la ley o cazador de recompensas, y será uno de los caminos que Lincoln, con la insistencia de Dios, intente emprender. Ello le hará terminar ganando algo de reconocimiento en su primera gran misión, lo que hará que tres jóvenes ansiosis de aventuras quieran acompañar al dúo protagonista en su siguiente aventura. En el segundo episodio la trama tiene que ver con la forma en que un hombre adinerado engaña a una familia india para comprarles unas tierras que luego no les paga. Lincoln y sus nuevos ayudantes terminarán metidos en ese embolado les guste o no. Para rematar el tomo, queda una historia donde Lincoln se deja influenciar por el Diablo, y cambia los poblados polvorientos por una más moderna y civilizada NuevaYork. Pero eso no impide que los vicios del ser humano sigan siendo los mismos que Lincoln ya conoce por haberlos vivido en carne propia, y también se meterá en problemas.
Los guiones de Olivier Jouvray no son precisamente muy originales (la segunda historia es muy tópica), pero su punto fuerte está en la concepción del personaje de Lincoln, y en cómo es su carácter y de qué forma a veces va cambiando un poquito (sin exagerar, que es de pronto fácil en la vuelta a los malos modales) su manera de ser, pudiendo notarse cierta evolución. El humor de la obra, tirando a paródico a veces, es bastante seco, pero hay en algunos pasajes momentos muy jugosos y ayudan a que uno pase las páginas con soltura y se lo pase bien. Es cierto que otro punto menos habitual en el género es el hecho de que el personaje sea inmortal, y tenga esa especie de coqueteo constante con Dios y el Diablo, lo que permite que la narrativa no sea aburrida, pues cada representación de lo divino y lo maldito sirven para conferir carisma a la obra. En general, las sensaciones que me deja este primer integral son muy buenas.
El dibujo de Jerome Jouvray he de admitir que no me entusiasmaba al principio, pero luego uno se va haciendo al estilo gráfico del artista y combina bastante bien con este tipo de western más atípico. Es cierto que hay algunas escenas que me parecen mal dibujadas, pero por suerte son pocas y no me influyen demasiado a la hora de valorar de forma positiva el arte de Jouvray. Para las escenas de corte más humorístico a nivel visual, el trazo del autor combina bastante bien, y en otras con gran acumulación de personajes tampoco desentona del todo, como en la página que tenéis adjunta. Y el diseño de Dios y el Diablo me resulta de lo más simpático. En líneas generales, y aunque no me enamora precisamente el dibujo, sí que me parece correcto y le suma puntos positivos al cómic.
El color, aplicado por Anne-Claire me parece muy acertado, pues tiende a sacar el mejor partido posible al dibujo, y se convierte en un acertado complemento para este cómic.
Leer este cómic me ha merecido bastante la pena. Es de esas obras que posiblemente no entren en los listados habituales de westerns humorísticos, pero que os puede generar una grata sorpresa por el carisma que desprende la obra. La edición de Nuevo Nueve es muy bonita en tapa dura y si os apetece desconectar de otros cómics del género distintos a este, tenéis la opción ideal para conocer a este peculiar vaquero que es Lincoln.



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