¡Un saludo maravilloso! Para las nuevas generaciones de lectores, Los Vengadores entraron en sus vidas a través de las películas del UCM. Pero hablamos de un supergrupo de héroes que existe desde la década de los 60, cuando Stan Lee y Jack Kirby nos trajeron sus primeras historias.
La serie de Los Vengadores ha servido para muchas cosas a lo largo de las seis décadas de existencia editorial. Por una parte, permitió que los grandes héroes de los años sesenta (Iron Man, Hulk, Thor, el Hombre Hormiga y la Mujer Avispa o poco después el Capitán América) no solamente tuviesen sus aventuras en solitario, sino también en grupo. Pero también esta cabecera ha permitido que personajes que carecían de serie propia, pudieran seguir teniendo su recorrido como pasó con la incorporación de la Bruja Escarlata, Mercurio o Ojo de Halcón poco después de la creación del grupo. Igualmente se dan aquí grandes amenazas que, como suele aplicarse a estos personajes, ellos no podrían combatir en solitario. Ha habido filiales como los Vengadores Costa Oeste o los Jóvenes Vengadores. Y también ha servido esta serie para que grandes guionistas escribieran sus historias, o también lo hicieran otros que, sin tener un gran nombre todavía, sí que llevaban un tiempo demostrando su talento y merecían la oportunidad. Tal ha sido el caso de Jed MacKay (aunque algún futbolero se acuerde del mítico Roy Makaay, no es la misma persona jeje), y en la medida en que pueda os iré compartiendo mis impresiones de su etapa al frente de los héroes más poderosos de la Tierra.
Llevaba mucho tiempo sin leer una etapa de Los Vengadores. De hecho, la última que había leído así de forma casi íntegra era la de Kurt Busiek en la época del Heroes Return, en la que también tuvo una fugaz pero interesante paso de Geoff Johns. Sí que he ido leyendo a lo largo de los últimos años aventuras antiguas, eventos o arcos argumentales sueltos, pero no me había puesto a seguir desde el principio la etapa de un autor con los personajes.
¿Por qué ahora? Pues la verdad es que el trabajo de MacKay me gustó mucho en las series de Caballero Luna o Doctor Extraño (tengo pendiente leer su popular Gata Negra), y era inevitable no querer ver qué podía hacer cuando pasaba de un entorno urbano y otro más místico, al del supergrupo por excelencia con amenazas de otro tipo y alcance.
Panini nos avanza esto en su sinopsis de este primer tomo:
"La estrella. El icono. La bruja. El constructo. El dios. El ingeniero. El rey.
Un nuevo equipo de Vengadores se moviliza para hacer frente a cualquier amenaza para el planeta.
Después de que Términus asome la cabeza, llegará un peligro que Los Vengadores conocen muy bien: el de un amigo. Además, ¿qué son los Sucesos de Tribulación y como pueden modelar el futuro?"
Para mí ha sido curioso ver que Tony Stark y Carol Danvers tengan tan buen rollo en las primeras páginas relativas a la nueva formación del grupo. Lo digo porque actualmente estoy leyendo el Capitán América de Spencer, que transcurre en la época de la segunda Guerra Civil Superheroica, con Iron Man y la Capitana Marvel enfrentados y con su relación en el punto más tenso que recordaba. Pero en este mundillo las rencillas entre héroes suelen solventarse (a fin de cuentas Tony y Carol tienen unos fuertes lazos de amistad), y la Capitana Marvel, a la hora de reunir a una nueva formación de Vengadores, elegirá a Iron Man como su mano derecha. El resto del grupo lo formarán Thor, la Bruja Escarlata, Visión, Pantera Negra y el Capitán América (Sam Wilson). Y su primera gran amenaza les pondrá contra las cuerdas.
Pero antes... tras una primera escaramuza con un robot del Proyecto PEGASO (qué buenos recuerdos me vinieron al recordar la gran saga de La Cosa relacionada con esas instalaciones), Carol Danvers encontrará a un moribundo Kang. Para quienes no conocen mucho al personaje, Kang siempre ha sido uno de los villanos más peligrosos a los que se ha enfrentado el grupo en distintas épocas. Pero este viajero temporal, que persigue un instante perdido y en su búsqueda ha sido herido de muerte, necesitará que Los Vengadores le ayuden en su cruzada, y para ganar su confianza, les avisará de una serie de desastres que los héroes podrán evitar para salvar vidas humanas. Ahora bien, el primer gran reto de los personajes fuera de eso, es la llegada al planeta de La Fusión Cenicienta, un grupo de villanos que se dedican a destruir mundos. Cada integrante del grupo pondrá en jaque a los héroes a los que se enfrenten, mientras que el Capitán América y Pantera Negra tendrán la misión más extraña de todos... intentar destruir el cuartel general de los villanos, situado en la órbita del planeta. Se trata de la Ciudad Imposible, un hábitat con vida propia. ¿Podrán los héroes más grandes de la Tierra vencer esta gran amenaza, o sufrirán una dolorosa derrota?
Hay que decir que MacKay cambia radicalmente de tercio respecto a lo que venía haciendo antes. En los otros trabajos previos que le había leído, al guionizar las historias de personajes de corte más urbano, pues iba ofreciendo amenazas más condicionadas a ese tipo de entorno. Con Los Vengadores ya llegan las amenazas espaciales, la grandilocuencia, la narrativa más espectacular en comparación a lo que venía acostumbrando en los años previos. En este primer tomo, que viene con un complemento previo a los números de Vengadores centrado en Kang (y que es importante al mostrar las líneas argumentales que se seguirán), he tenido una curiosa sensación como lector, pues por la forma en que los protagonistas afrontan al nuevo grupo de villanos, me he acordado de algunas historias de Dragon Ball donde cada luchador se emparejaba con otro y libraban sus combates en distintos escenarios. Por lo tanto, MacKay presenta a unos nuevos villanos para Los Vengadores, y mientras algunos héroes libran sus batallas, otros descubren que la Ciudad Imposible tiene vida propia, en un concepto no muy nuevo pero interesante por cómo acaba la cosa en este primer tomo. MacKay ofrece unos números entretenidos, con una alineación clásica para el supergrupo, y aunque no estamos ante el colmo de la originalidad, servidor no buscaba otra cosa que distraerse y leer algo ameno, que es justo lo que tenemos aquí. Lógicamente la etapa del guionista habrá que juzgarla cuando lleve más números, pero este primer tomo me ha parecido disfrutable para abrir boca. Si luego la cosa va a peor, a mejor, o es repetitiva... pues ya lo iré compartiendo en futuras reseñas.
Se ocupa del dibujo en este inicio de etapa Carlos Fabián Villa (entre otras cosas, ilustró una miniserie de Blade y también de Estrella Rota), quien ya coincidió con MacKay en Gata Negra. También ilustra los dos últimos números del arco el italiano Iván Fiorelli (en su haber hay trabajos en Los 4F o Spiderman). Tanto uno como otro realizan un muy buen trabajo, que ayuda a lograr esa espectacularidad que necesita transmitir la historia principal con La Fusión Cenicienta. El trazo es dinámico, con gran nivel de detalle, y un barniz cinematográfico que permite leer este cómic con la sensación de que sea un blockbuster. El diseño de los villanos me ha gustado mucho (los tenéis en la página adjunta), y también me ha parecido interesante la forma en que se trabaja con la Ciudad Imposible, que tendrá más presencia para Los Vengadores en adelante. En lo que respecta a ambos autores, he disfrutado mucho con su trazo y además me ha hecho la lectura muy amena, destacando también en la coreografía de los distintos combates que afrontan los héroes por separado con sus parejas de baile. La historia inicial está hecha entre otros por Salvador Larroca o Patrick Zircher, y el resultado es notable.
Tenemos por lo tanto un primer cómic interesante y palomitero para empezar esta nueva andadura de Los Vengadores. Posiblemente a los lectores veteranos les resulte más de lo mismo, pero a los nuevos les pueden gustar, y en mi caso, que llevaba un tiempo sin seguir esta cabecera en tiempos actuales, me ha permitido reengancharme con una historia que no requiere bagaje previo con los personajes, y ofrece acción, buen ritmo, y una historia correcta.
