3 de octubre de 2026

Reseña del Capitán América de Zdarsky. Nueva etapa, distinto reinicio del héroe de las barras y las estrellas

¡Un marvelita saludo gente! Hace unos años mi interés por el Capitán América era muy bajo. Aunque su presencia en el UCM lo fue haciendo más familiar a mis ojos, el gran detonante de que de pronto empezara a atraerme fue la larga pero excelente etapa de Ed Brubaker como guionista. 

A raíz de ahí... bueno, empecé a leer etapas de otros autores, miniseries, historias sueltas... en fin, lo que he ido pillando, o me han recomendado, o he querido explorar. Y eso me trae aquí, el nuevo reinicio en la serie del personaje de las barras y las estrellas. A medida que os escribo esto (en febrero de 2026 para quienes me leáis en otra época), desconozco cuánto durará esta etapa y si se mantendrá mucho tiempo el equipo creativo inicial, pero mi intención es ir compartir aquí mis impresiones de este nuevo capítulo del Capitán América.

Parte 1: Nuestras guerras secretas

Hay que decir que tras la mediocre etapa anterior, guionizada por Joseph Michael Straczynski (¿para eso volver a Marvel?), mis expectativas con este nuevo reinicio eran bastante bajas, por lo que muy mal tendría que hacerlo Chip Zdarsky para no gustarme en comparación. 

Y he ahí que, con el listón bajo, me animé a ver qué tenía en mente este nuevo guionista. Y he de adelantar que, para bien o mal según cada persona que lea estos primeros tres números de la serie, otra cosa no, pero Zdarsky da un cambio de rumbo tan pronunciado que arranca con el personaje después de ser descongelado por los Vengadores, pero en tiempos más cercanos a nosotros. Concretamente, con el 11-S muy reciente.

Panini nos avanza esto en su sinopsis:

"El comienzo de una nueva era para el Centinela de la Libertad. 

Steve Rogers despierta en una realidad en la que se lucha desde las sombras y los villanos no son fáciles de identificar. Un dictador llamado Victor Von Muerte ha tomado el pequeño país de Latveria. 

¿Cuál será la respuesta del Capitán América? Chip Zdarsky y Valerio Schiti retroceden hasta el momento en que el Capi se convirtió en un hombre fuera del tiempo, para narrarte su primer encuentro, nunca antes contado, con el Doctor Muerte.

Una de las cosas que más gente, sea lectora o no de los cómics Marvel de hace unas décadas, conoce, es el hecho de que el Capitán América, que comenzó su andadura en la Segunda Guerra Mundial, acabó congelado en esa época tras caer al océano a consecuencia de una batalla. Pasó el tiempo, y en la época de los 60, un día los recién creados Vengadores encontraron el cuerpo de Steve Rogers y lo descongelaron, pasando éste a formar parte del grupo, que luego lideraría no mucho tiempo después. Todo eso cambia con este reinicio, pues el personaje sí está descongelado, pero en una época post 11-S, y se produce otra gran alteración con la continuidad conocida, como es el hecho de que Steve Rogers rechaza unirse a los Vengadores, para volver al ejército. Uno en el que ya existe un Capitán América, encarnado por el soldado David Colton.


Y la primera misión que tendrá Steve Rogers junto al nuevo Capitán América, será la de infiltrarse en el país de Latveria, donde gobierna con mano de hierro el Doctor Muerte. A lo largo de sus primeros tiempos en una época donde Steve se siente extraño y ya hay quien lleva la identidad de la que él fuera precursor, se planteará a menudo su papel en el nuevo mundo. ¿Qué debes hacer para encontrar un sentido a su nueva vida? A medida que avance la misión en Latveria, sus vicisitudes deberán resolverse pronto, pues las cosas se complicarán demasiado, y habrá vidas humanas en juego. 

El inicio de esta etapa, y hasta que haya un cambio en la escritura de la misma, recae sobre Chip Zdarsky (entre otras cosas, autor de una larga e interesante etapa con Daredevil, y otra con Howard el Pato). Es cierto que en su etapa con el Diablo de la Cocina del Infierno fue tan larga como llena de altibajos, pero en líneas generales me resultó de interés y la continuación de principio a fin. Desconozco cómo se dará la cosa con el capi, pero es cierto que el punto de partida me ha pillado un poco fuera de juego. Tomando como referencia las etapas anteriores del personaje, era difícil preveer que Zdarsky optaría por volver al momento en que el personaje está recién descongelado, convertido en el hombre fuera de su tiempo. Jugar con la continuidad es peligroso, en especial teniendo en cuenta que cambia cosas importantes aunque lo adapte a tiempos más modernos. Habrá que ver hacia dónde avanza esto y si tiene sentido, ya que ahora estamos en un cómic que más que otra cosa, sirve para posicionar las piezas en el tablero y el avance de las mismas determinará la calidad de la etapa. El personaje de Colton no es especialmente original, teniendo en cuenta que unas cuantas personas han llevado ya la identidad del Capitán América, por lo que también habrá que ver en su desarrollo posterior si quedará para el recuerdo o se olvidará y dormirá el sueño de los justos cuando Zdarsky acabe su etapa. Por lo demás, las tres grapas contienen aquí se leen rápido, y hay algunos chispazos interesantes, como esa inesperada admiración del Doctor Muerte por la figura de Steve Rogers, o esa necesidad del personaje de adaptarse a una realidad donde hay otra persona que lleva su traje. 

Respecto a Valerio Schiti (entre otras series ha estado en algunos números de Guardianes de la Galaxia o en SWORD), lo conoció de algunos números de Iron Man, aunque al no ser una etapa del personaje que me entusiasmara, es cierto que recordaba poco su estilo. Ahora bien, para los tiempos actuales de Marvel, y toda vez que el dibujo de corte clásico cada vez se ve menos en las series de la editorial, hay que decir que es una buena elección para esta nueva etapa. Schiti le imprime dinamismo a las páginas, que revisten un toque cinematográfico cuando hay escenas de acción. Me gusta el diseño del nuevo Capitán América, teniendo en cuenta que es un soldado, por lo que el traje va en consonancia, aunque tenga algunas cosas similares al que usa Sam Wilson. Es difícil predecir el tiempo que pueda durar Schiti en la serie, ya que es más habitual el cambio de ilustrador que el del guionista en este tipo de editoriales, pero sí me gustaría que siga hasta que él quiera o respeten las cifras de ventas (que a fin de cuentas también marcan si una cabecera acaba antes o después), ya que también pone atención por los detalles en las viñetas y los escenarios. 

Aunque la experiencia con la etapa anterior de Straczynski, que tuvo unos primeros números aceptables y luego devino en mediocre y sin sentido está ahí, sí que se nota que Zdarsky ha puesto más empeño e ilusión por hacer algo digno con el Capitán América. Para ello parte de un retoque en la continuidad (habrá que ver si permanente o no, que luego vienen los cubos cósmicos, las alteraciones de la realidad e historias mil para devolver las cosas a su cauce) y nos presenta a un Steve Rogers que debe encontrar su lugar en el mundo, y lo hará de momento lejos de los Vengadores, quienes le acogieron en su transición. Con sus cosas buenas y malas, al menos este primer tomito de tres grapas sí que entretiene y genera interés por ver qué viene después.


Una de las cosas que comentaba en el análisis del primer número, era el hecho de que estábamos ante un relanzamiento de personaje en muchos aspectos. No solamente se trataba de la entrada en escena de un nuevo guionista para dejar atrás la infumable etapa de Straczynski, sino que se reiniciaba al Capitán América en sí cambiando muchas cosas de la continuidad clásica.

Eso no tiene por qué ser mejor o peor, simplemente depende de cómo se vayan cuadrando las cosas. Y lo primero que teníamos cuando Steve Rogers es descongelado en unos tiempos mucho más recientes al canon clásico, era el hecho de que ya existía un Capitán América. Concretamente, se trataba del soldado Colton, tan tarado mentalmente como el U.S. Agente en la serie de televisión de El Halcón y el Soldado de Invierno. Steve rechazaba el ofrecimiento de unirse a Los Vengadores, y aceptaba una misión en Latveria, donde se enfrentaría a un Doctor Muerte que le tiene en muy buen concepto. Ahí se quedaba la primera grapa.

La sinopsis de la editorial para este nuevo tomo es la siguiente:

"¡Una nación condenada! El enfrentamiento entre el Doctor Muerte y el Capitán América sitúa en la balanza el destino de Latveria. Mientras Steve Rogers descubre la verdadera naturaleza de su misión, Dave Colton, el nuevo Capitán América, se muestra cada vez más violento e impredecible. ¿Qué Capitán se mantendrá en pie?"

La trama, que se había bifurcado al final del tomo anterior, sigue por un lado a Steve Rogers mientras tiene un enfrentamiento físico con el Doctor Muerte. Por otra parte, Colton, el actual Capitán América, llegará a localizar a los rehenes que había ido a buscar en Latveria, pero verá cómo sus compañeros de escuadrón tienen otras intenciones, e intentarán acabar con los objetivos. Así pues, tendremos dos desafíos para los protagonistas de este primer arco argumental. ¿Logrará Steve acabar con Muerte o descubrirá que no está lo bastante preparado para este enfrentamiento? ¿Colton podrá salvar a los rehenes y hacer honor al traje que lleva?


En el segundo número de este tomo, tendrá una aparición especial Tony Stark, quien logrará que Steve Rogers, que está en una situación complicada debido a su expedición a Latveria, termine formando parte de Los Vengadores. Esto supone meter un elemento más familiar en este reinicio de etapa. El tercer número supone el inicio de La sombra de Muerte, el siguiente eje narrativo. Lo curioso es que Tony Stark y Sam Wilson le propondrán a Steve regresar a Latveria, a lidiar con las consecuencias del enfrentamiento con Muerte, y también lo hará Nick Furia Jr., lo que vuelve a recordar a otros tiempos del personaje, en los que el Capitán América hacía misiones como vengador, pero también como colaborador de S.H.I.E.L.D. En el horizonte hay muchas amenazas, ya que demasiada gente quiere hacerse con el armamento de Latveria, y el general Ross (que es también el Hulk Rojo en esta etapa), tendrá algo que decir al respecto sobre la nueva misión de Steve. 

La verdad es que he disfrutado de estos números de Zdarsky. Es cierto que ni son sus mejores historias para Marvel, ni tampoco las mejores que he leído del Capitán América. Pero venía de leer una etapa tan mala que esto sabe bien. Hay buen ritmo, suficiente acción y una vuelta a elementos clásicos del personaje, y eso hace que me haya quedado con mejores sensaciones respecto al tomo anterior. Lógicamente las narrativas han cambiado del pasado al presente, y si bien se echa en falta el que los arcos argumentales sean totalmente distintos en lugar de varios formando una sola trama, lo bueno es que Zdarsky ofrece unos números entretenidos. Steve recupera el lugar como Capitán América por ahora, habida cuenta de que Colton tardará un poco en volver a dar guerra. De momento sigo con curiosidad de ver qué otras cosas de la serie son diferentes al canon habitual, y cuáles se aprovechan de aciertos del pasado para impulsarlos con un nuevo cambio. 

En la parcela gráfica Schiti repite y se ocupa de los dos primeros números, cediendo el testigo para el último a Delio Díaz. Ambos tienen estilos que, sin ser idénticos, sí que mantienen una coherencia visual que se agradece. Quien tiene ocasión de volver a lucirse en las escenas de combate es Schiti, ya que se ocupa de las batallas entre Steve y Muerte y alguna otra cosa. El dibujo en ambos autores tiene tendencia a tirar de cierto enfoque clásico (más el de Schiti como podéis ver en la página adjunta, donde aparece una de las armaduras que más me encanta de Iron Man pero que no es precisamente de la era moderna), con buen nivel de detalle, un acertado enfoque en la expresividad de personajes, y con buena mano para las escenas más palomiteras cuando llegan. En ese sentido, seguimos teniendo una cabecera que sin sobresalir en ningún aspecto, sí que es bastante potable, aunque me apena que Schiti ya no siga en los siguientes números, pues echo de menos los tiempos en los que un guionista y un ilustrador estaban durante una larga temporada. 

En cuanto a la valoración general, es un inicio de etapa entretenido, con sus cambios a los que uno ha de amoldarse para poder disfrutar, pero con ese toque de aventuras y heroísmo que tan bien encaja (dentro de que no es lo único que combina bien con las peripecias del capi) con el personaje cuando se hace bien. Quedo con ganas de más. 



En este tercer tomito, tenemos otros tres números más de grapa americana reunidos. Ya se va acercando el evento que se supone que vendrá para cambiar un poco el panorama como será Armagedón, aunque por ahora en este caso lo que tenemos es la continuación de La sombra de Muerte, iniciada al final del tomo anterior. 

He de admitir que me ha parecido hasta ahora el tomo más flojo en cuanto al apartado gráfico, si bien la parte narrativa sigue siendo entretenida y se lee de forma amena, aunque es verdad que, siendo sincero, y viniendo de releer por tercera vez la etapa de Brubaker (me he hecho el Marvel Saga que ha incluido miniseries y números de El Soldado de Invierno, por lo que os recomiendo este formato) al mismo tiempo... no hay color en cuanto al calado de una etapa que fue histórica para el personaje y esta que entretiene pero no destaca por nada en concreto. 

¿Qué podemos esperar aquí? Pues esto nos indica la sinopsis de Panini:

"Comienza el camino a Armagedón. Para prevenir el regreso del Doctor Muerte, el Hulk Rojo toma medidas drásticas... que se cruzan en el camino del Capitán América, aliado con las fuerzas insurgentes que tratan de devolver la libertad a Latveria."

Teniendo en cuenta que el Doctor Muerte fue derrotado y desapareció, el vacío de poder lo quieren llenar varios grupos de latverianos mediante el uso de la fuerza, quedando otro que lo intenta desde los movimientos pacíficos, aunque sin mucho éxito. Steve Rogers, que ha sido enviado de nuevo al país por Nick Furia Jr. para encontrar unas peligrosas armas que tenía el Doctor Muerte antes de que cualquier facción latveriana se haga con ellas y las use... tendrá que hacer frente a varias cosas inesperadas. Por un lado, el hecho de que encontrar dichas armas no va a ser tarea sencilla, ya que él y los otros espías de la nueva S.H.I.E.L.D. que le acompañan se verán metidos en plena guerrilla urbana. 


Además de eso, el general Trueno Ross (que a su vez es Hulk Rojo), tiene el ánimo más exaltado que nunca, y considera que los americanos están tardando demasiado en intervenir en los sucesos de Latveria. Nick Furia Jr. intentará mantenerlo a raya cuanto pueda, pero tarde o temprano las cosas serán complicadas de sobrellevar. Por otra parte, el Capitán América se encontrará con un viejo conocido que está ejerciendo como una especie de Doctor Muerte de marca blanca en Latveria, mediante el uso de la fuerza y la violencia. Pero eso no es todo, ya que Steve comenzará a tratar con los otros grupos de personas que quieren instaurar un poco de orden en el país, y será testigo privilegiado de un terrible descubrimiento. 

Como ya comentaba anteriormente, Zdarsky sigue haciendo un trabajo pasable, y aunque los números se leen rápido y hay cosas que me interesan, no dejo de tener la sensación de que esta etapa no termina de levantar el vuelo si la comparo con otras memorables de las últimas décadas. Con 9 números leídos, sí puedo ir afirmando que las buenas sensaciones iniciales siguen ahí, pero las noto estancadas, quizás porque se están contando cosas que, aunque están ligadas al último gran evento editorial de los últimos tiempos, ya están más que vistas. No soy muy partidario de que la serie de uno de los personajes punteros de Marvel esté excesivamente vinculada a acontecimientos editoriales (ya le pasó al Iron Man de Duggan con el tema mutante), y aunque imagino que es por todo el tema Armagedón, pienso que el Capitán América tiene la suficiente personalidad para vivir otro tipo de aventuras. En cualquier caso y como decía, Zdarsky un poco en piloto automático sí que mantiene un buen ritmo narrativo aunque haya poca profundidad en estos números, salvo algunas ráfagas en las que algunos personajes se dan a conocer más. 

En la parte gráfica puedo afirmar sin miramientos que me he encontrado los números más flojos de lo que va de etapa. He rescatado como páginas de muestra para la reseña algunas de las que me parecen más potables, pero el dibujo, que se lo reparten Delio Díaz, Jan Bazaldúa y Ton Lima (un autor por número), es demasiado estándar y sin demasiada personalidad. A su favor hay que admitir que sí que se mantiene coherencia visual pese al baile de artistas, pero los escenarios, tanto en fondo como en detalle, parecen dibujados sin excesivo entusiasmo, así como las caras de los personajes en muchos planos. No es que sea algo para suspender tampoco a ninguno de los dibujantes, pero el aprobado es raspado y sin motivos para quedarme con el trabajo de ninguno especialmente, y sí extrañando a Schiti. En cualquier caso, alguna que otra página en escenas de combate están bien y al menos transmiten dinamismo, lo cual es de agradecer. 

En cuanto a la valoración global del tomo, la serie baja un poco el nivel de lo que presagiaba (al menos para mí), pero de momento sí me generaba el suficiente interés para seguir y ver qué más cuenta en los próximos números y si hay algún chispazo de genialidad. Los lectores más jóvenes o que no hayan leído nunca cómics del Capitán América debéis de tener en cuenta que yo he leído bastantes etapas y puedo hacer comparativas, de ahí que sea algo más exigente con la valoración, pero eso no quita que sin ser un trabajo memorable, Zdarsky sí hace que sea ameno de leer el contenido.