5 de febrero de 2026

Reseña de Lonesome. Un pistolero solitario con un extraño poder en búsqueda de venganza y respuestas

¡Un saludo desde tierras polvorientas! Es ya algo habitual adentrarme en una nueva reseña de otro cómic del oeste, por lo que lo único que puedo hacer es disfrutar de que el género siga una y otra vez trayéndonos nuevas lecturas. En esta ocasión os hablaré de "Lonesome" de Norma Editorial. 


Desde 2018 hasta 2024, fueron publicados cuatro álbumes de esta serie a través de Le Lombard. En marzo de 2025 Norma trajo el primer integral a España, que comprende las dos primeras partes de la historia creada por Yves Swolfs (experto en el género como ha demostrado en "Colinas negras: 1890" o en "Durango"), con color de la hija de éste, Julie Swolfs (ya trabajó en otro proyecto de su padre como "Leyenda"). El segundo y último integral llegaría en octubre del mismo año a nuestro país. El western es un género que esta editorial española publica a menudo, por lo que no me resultó nada sorprendente que trajera esta obra. Mi objetivo aquí es analizarla en sus dos integrales. 


La venganza es una de las cosas más viejas de la historia de la humanidad. Y en el western es un elemento de lo más clásico para vertebrar cualquier tipo de trama. En este caso no es una excepción, pues el protagonista de este cómic es un pistolero que busca venganza y respuestas por un suceso del pasado que le dejó marcado. 

Por lo tanto, aunque lo tópico de la historia haga que no estemos ante una obra sobresaliente, sí que se trata de una trama bien contada y bellamente ilustrada. Ambas cosas hacen que, aunque me esté adelantando, estemos ante un producto que hará las delicias de los fans del género. 

¿Qué historia tenemos aquí? La sinopsis nos dice esto:

"Faltan pocos meses para que en Estados Unidos estalle una guerra civil entre el norte unionista y el sur confederado. 

El predicador Markham y su banda atizan la hoguera de odios sembrando el terror a su paso por las poblaciones fronterizas entre Kansas y Misuri. 

Un jinete sin nombre lo sigue de cerca, dejando a su vez un rastro de muerte y destrucción. ¿Quién es? ¿Qué pretende? ¿Qué sucederá cuando alcance a Markham?"

El protagonista no tarda en hacer aparición, y poco tiempo será el que haya que esperar para ver su habilidad con el revólver, pero también otra que no posee la mayoría de los mortales. Porque este pistolero cuyo nombre no se revela puede ver, tocando a una persona, momentos del pasado de ésta, lo cual le resulta de lo más útil teniendo en cuenta que lleva un tiempo buscando a un sanguinario predicador llamado Markham. Aunque a lo largo de los dos álbumes contenidos en este integral se irán desgranando las razones para que el pistolero solitario busque a este hombre, lo más importante es asistir a la cacería del mismo. A medida que va de un lugar a otro, Markham va dejando un rastro de odio, sangre y castigo a las mujeres que él considera indignas de seguir respirando, al tiempo que incita a la rebelión de los bandos sudista y nordista.


Una vez que el pistolero, tras el tiroteo inicial del que saldrá victorioso, sepa dónde ha estado recientemente Markham, seguirá su rastro. Eso le hará llegar a una localidad donde el predicador ya ha estado acometiendo su labor, incitando a la sublevación de los habitantes, en una época previa pero muy cercana al estallido de la Guerra Civil. Entre unas cosas y otras, el pistolero conocerá a algunas personas que no comulgan para nada con los designios de Markham, y que tienen intención de ayudar a que sea desenmascarado para que todo el mundo le conozca. Sin embargo, el pistolero se verá envuelto en unas cuantas situaciones peligrosas, algunas resueltas en tiroteos, otras con un tiempo en la cárcel, así como otras cosas que tendrá que vivir mientras su enemigo sigue haciendo de las suyas. Aunque poco a poco el pistolero descubrirá que hay un mal mayor que Markham, y tarde o temprano le pondrá cara y nombre. 

La trama confeccionada por Swolfs no destaca por la originalidad de su planteamiento, ni tampoco por el gran motor que mueve al protagonista: la venganza. Ahora bien, he dicho en otras ocasiones en mis reseñas que no me importa mucho estar ante una historia típica si está bien contada y me entretiene, y eso es algo que puedo afirmar rotundamente de este cómic. Hay mucha violencia, de cocción lenta pero de gran intensidad cuando tiene lugar, la habilidad del protagonista le da una pincelada que se agradece de western sobrenatural, y me gusta lo que se cuenta y cómo se hace. En ese aspecto no le daría un sobresaliente a Swolfs por no ofrecer algo inédito, pero sí que logra de forma notable construir esta historia que, pese a presentar un personaje solitario y poco elocuente habitualmente, hace que quiera seguirle la pista hasta que el autor quiera dejar de contar sus peripecias.

En el apartado visual, podría decir casi exactamente lo mismo del autor, que no presenta un tipo de dibujo que sea nuevo en el género, pero que tiene mucha calidad. Es más, diría que Swolfs está aquí un par de escalones por encima respecto a su faceta de guionista, que ya de por sí era notable. Me encanta que en este tipo de historias se trabaje tanto el nivel de detalle (en alguna escena hay algún que otro despiste, como en el dedo destapado del guante del pistolero del primer álbum, cuando antes no se le había visto así) tanto en la construcción de escenarios, como en todos los objetos que puede haber en cualquier habitación. Los caballos tienen un gran diseño y los tiroteos se encuentran bien coreografiados visualmente. No queda coja tampoco la expresividad de los personajes, pues Swolfs también tiene buena mano para ello. Por lo tanto no tiene un trazo que no se haya visto en otras obras del género durante las últimas décadas en obras como Blueberry, Bouncer o La estrella del desierto, pero el autor posee enorme talento y me encanta encontrarme con westerns tan bien dibujados dentro de este tipo de estilo. 

El color aplicado por su hija Julie me parece ideal, refuerza la iluminación de escenarios y acierta con la profundidad del contraste de las diferentes localizaciones en las que se mueve el personaje.  

Estamos ante un primer integral que me ha gustado mucho, y que puede hacer las delicias de los fans del género. Me cojea más por la parte argumental que por la visual, pero sin lugar a dudas me parece un western notable cercano al sobresaliente. Estoy esperando con muchas ganas su resolución (cuando escribo esto todavía no lo había leído). El tomo trae ilustraciones y diseños del autor como complemento, en una gran edición de Norma en tapa dura.



Una vez que disfruté el primer integral de la colección, ya tenía ganas de poder ver cómo concluía Swolfs su obra protagonizada por el pistolero que, en este segundo integral, sí será conocido ya por un nombre, Elijah. Eso implica que descubrirá el personaje más sobre su pasado, y sobre sus lazos de sangre con alguien importante en la narración.

Y aunque el elemento sobrenatural aquí no está tan presente como en las dos primeras historias (de hecho parece casi olvidado), sí que la meta del pistolero solitario será la misma, dar con la persona que orquestó el asesinato de sus padres. El hecho de que al final del tomo anterior matara al predicador que ejecutó a sus progenitores no cerraría esa herida, pues él no era el hombre que dio las órdenes de secuestrar a Elijah de pequeño, simplemente quien se puso creativo y sanguinario. En las páginas finales del anterior integral, Elijah ya supo a por quién debía ir.

¿Qué historia tenemos aquí? La sinopsis nos dice esto:

"Tras eliminar al predicador Markham, el ansia de venganza guiará los pasos del jinete sin nombre hasta la ciudad de Nueva York. 

Pero el esperado encuentro con el senador Dawson le revelará una verdad sobre su pasado que hará que ya nada vuelva a ser igual."

El ansia vengativa y la necesidad de llegar hasta el final llevan a Elijah (su nombre se revelará en el segundo acto del primer álbum, pero prefiero usarlo ya) a Nueva York, donde espera encontrar al senador Dawson. Aunque allí las cosas no serán fáciles. Ni por la dificultad de su misión ni por la revelación de la que será testigo privilegiado, y que cambiará un poco lo que él sabía de su pasado. Por otra parte, Miss Lyle, la mujer que le salvó de la cárcel de un grupo de pistoleros en el anterior integral, está también en Nueva York. Como agente de la Agencia Pinkerton, y sabedora de los secretos de la libreta que Elijah recibió en su momento de un periodista al tanto del gran complot que hay para provocar la guerra, ella también quiere dar con el senador. 


Las piezas se van alineando sobre el tablero, pero falta un detalle importante, y es que el senador no se dejará atrapar fácilmente. La forma en que se dan los acontecimientos en el primer álbum de este tomo hacen que vaya en busca de refugio a un lugar donde le espera alguien muy peculiar, y que también forma parte del complot urdido a nivel nacional para provocar la guerra en el país. Por otra parte, Elijah seguirá implacable la búsqueda del senador, consciente de que ese capítulo no se ha resuelto. Tampoco lo estará para la agente de Pinkerton, que también querrá echarle el guante al senador, y evitar que vuelva a escaparse. Así pues... todo concluirá en este integral. 

Es cierto que me esperaba que Swolfs resolviera de una manera más magistral esta saga, y quizás por ese final tan poco grandilocuente mi valoración baja algunos puntos en la comparativa con el primer integral. De hecho, también me ha decepcionado que el tema sobrenatural apenas se haya explotado, limitándose a la mirada del senador Dawson, y al hecho de que el gran hombre detrás de todo sea un seguidor de Satán. Pero claro, eso es anecdótico porque no se explora nada de eso. Dicho lo cual, Swolfs mantiene un buen ritmo narrativo, lleva bien el desarrollo de los personajes, y aunque no tira de especial originalidad en el desarrollo y desenlace de los dos álbumes recopilados aquí, al menos sí que sigue tirando mucho de tiroteos y escenas violentas. No obstante, y aunque creo que esta serie de desinfla un poco en este integral, desaprovechando la oportunidad de haber sido mucho más memorable (qué potencial tan bueno tenía la parte sobrenatural), sí que me sigue gustando. En ese sentido, como fan del género, me da lo mínimo que le pido, y está por encima de la media de obras publicadas en los últimos años de corte más clásico. 

Lo que sí mantiene el mismo notable nivel en la comparativa con el primer integral, es el dibujo. Diría que incluso aquí sube varios puntos, ya que trasladar la acción a una ciudad como Nueva York, con muchos más edificios, viandantes y gente a caballo o en carromatos, queda muy bien trabajado por el alto nivel de detalle en el trazo. El estilo de Swolfs logra que uno se sumerja mejor en la propia ciudad, y luego en el puerto o en Maine, donde tendrá lugar la segunda parte de la historia. La acción se mantiene con ese toque seco, violento, e incluso frío, ya que los tiroteos con pocos personajes son cortos y rápidos. En Nueva York sí que hay más dinamismo porque Swolfs dibuja a muchos personajes en este tipo de escenas. Por lo demás, se mantiene la coherencia visual de que los protagonistas tengan siempre el mismo rostro, aunque sí que he visto un par de despistes de Swolfs con el tatuaje de un personaje, que aparece o desaparece por arte de magia. Pero eso se le perdona por el gran trabajo visual que hay aquí. 

El color también brilla un poco más aquí, precisamente por llevar la acción en el primer tramo a una ciudad donde hay más variedad visual, lo que redunda en un trabajo más minucioso en la aplicación de los tonos. 

Nos queda un segundo integral que sin ser todo lo bueno que parecía al final del anterior, sí que se deja leer bien y ofrece un western clásico con su ensalada de tiros, sus personajes traicioneros, y algunos secretos a revelar. La colección podría haber sido más interesante de haber profundizado en la crianza de Elijah por los indios, los poderes que muestran varios personajes, y el tema satánico. Swolfs optó por unos derroteros más clásicos que no están mal tampoco, y por eso Lonesome es una colección que me ha gustado leer, y que merece una oportunidad si se la dais.