Un maravilloso saludo gente. En esta ocasión, y aunque no voy a leerme todo lo que salga en el formato Marvel Essentials (muchos de esos cómics los tenía ya en otros formatos), sí que intentaré analizar algunas de las obras que salgan ahí por si os anima mi valoración a darles una oportunidad.
Iron Man: La guerra de las armaduras
Estamos ante una de mis historias favoritas de Iron Man, ya que reúne todo lo que desde mi punto de vista hace grande al personaje. Hay tecnología, conciencia, sentimiento de culpa, y se ve una versión de Tony Stark que poca gente ha podido ver, especialmente las personas que apenas han seguido sus andanzas o lo hayan hecho en tiempos más modernos.
Pero abordaré eso más adelante, la pregunta es... ¿de qué va esta historia? La sinopsis es la siguiente:
"Un clásico imprescindible del Vengador Dorado, a cargo de dos de sus autores más destacados, Bob Layton y David Michelinie. Tony Stark descubre que su tecnología está en las manos de algunos de sus peores enemigos.
El Vengador Dorado se siente responsable de todo el mal que otros pudieron hacer con esas herramientas de alta tecnología. Ha llegado el momento de recuperar el control."
Al principio de la historia y para que os pongáis en contexto, Tony Stark se da cuenta de que están usando su tecnología en distintas armaduras repartidas por el mundo, y además para causar el mal en algunos casos. Eso hace que Tony se sienta responsable, porque la clave de sus inventos no es hacer del mundo un lugar peor, sino todo lo contrario, y que además alguien pervierta su tecnología con fines maliciosos es algo que debe ser combatido. Por tanto el personaje, a través de su sentimiento de culpa, emprende una cruzada para anular todas las armaduras que encuentre y que use su tecnología para funcionar. No estará solo, pues ayudará al fiel James Rhodes, pero sí que se granjeará muchos enemigos.

A lo largo de todos los números repartidos en este arco argumental, Tony se irá enfrentando a las distintas personas que usan armaduras con tecnología Stark. Eso hará que haya combates con los mandroides de SHIELD por ejemplo, o que haya que colarse en unas instalaciones secretas del gobierno custodiadas, por nada más y nada menos, que el Capitán América. También habrá ocasión para viajar al otro lado del charco y enfrentarse a una vieja amenaza conocida por el vengador enlatado. O quizás sea más apropiado decir... posible ex-vengador, ya que la cruzada de Tony también salpicará a su afiliación heroica. Quedará ocasión en el tomo para ver una nueva armadura que creará Tony por necesidad, pero que me encanta siempre que vuelvo a verla con cada lectura de estos episodios.
Al frente de esta historia está uno de los mejores dúos que ha trabajado con Iron Man, el formado por el guionista David Michelinie y el entintador Bob Layton (que también participaba en los argumentos). Nos encontramos con una historia muy palomitera y entretenida que crearon en su segunda etapa al frente del vengador dorado. Es cierto que al ser Iron Man uno de mis personajes favoritos de Marvel tiendo a ser muy crítico y hay más de una etapa infumable, pero precisamente todo lo que hicieron Michelinie y Layton con Tony Stark me gusta. Esta historia en concreto muestra lo mejor del personaje, tanto por su capacidad constante de reinvención en las adversidades (con la nueva armadura por ejemplo), como por la forma en que se siente culpable de que la tecnología Stark haya caído en malas manos. Da igual que la cruzada de Tony vaya a convertirle en un enemigo nacional para muchas personas, porque lo correcto está por encima y su necesidad de acabar con las copias robadas de sus creaciones para evitar que se siga haciendo mal uso de ellas es esencial. Aquí no hay historias de romance con tal o cual señorita. No hay lujo ni ostentación en cada página. Lo que hay es un hombre con una meta muy clara y dispuesto a lo que sea por ello. Si ya en su primera etapa los guionistas llevaron a Tony a su primera (y más impactante) crisis alcohólica para sacar más fuerte de aquello, en esta ocasión se cambian los cócteles y las copas por las armaduras. Me encanta cómo se narraba en esta época, cuando podías contar una historia río que abarcara muchos capítulos, pero en cada episodio pasaban cosas y había acción, y por ello este cómic me deja una sonrisa con cada relectura. ¡Gracias a Michelinie y Layton por tantas cosas buenas que hicieron por Iron Man!

El ilustrador de casi todos los números es Mark D. Bright, ilustrador que en mi opinión tiene menos fama de la que se merece. Teniendo en cuenta el estilo de dibujo de la época, me parece que Bright hace un trabajo sobresaliente la verdad, va en consonancia con el que hizo en su día John Romita Jr. cuando trabajó con el dúo guionista. Al ser una historia con un corte tipo blockbuster, Bright logra imprimirle dinamismo a los combates de armaduras, y luego consigue otorgarle credibilidad a las reacciones de los personajes (valga de ejemplo la rabieta de Tony en la página de al lado, porque ya se está dando cuenta de que han robado su). Hay algún que otro hueco de pascua en estas páginas, y la nueva armadura de Iron Man que se ve en el tramo final me encanta. Si le sumamos un más que trabajado nivel de detalle, me parece que si no es el mejor trabajo de Bright, poco le falta. El número final lo ilustra Barry Windsor Smith y aunque es correcto, no me entusiasma tanto.
¿Merece la pena el cómic? Un buen seguidor de Iron Man encontrará en él muchas virtudes. Lógicamente influye en la valoración si uno disfrutaba de los cómics de los años 80. Ya he dejado constancia de que es de mis historias favoritas del personaje, y la recomiendo siempre que puedo porque lo tiene todo para que la gente entienda por qué Tony Stark es un personaje tan interesante, más allá de la fachada de playboy millonario que muchas veces le ha acompañado para mal. El formato Marvel Essentials ayuda a que sea una apuesta de poco riesgo por su bajo precio, y el tamaño de la edición permite que sea fácil de llevar para leer donde uno quiera.
Como curiosidad os digo que en España salió años después una falsa secuela con el título de La segunda guerra de las armaduras que no sé si saldrá en este formato (estaría bien porque hace demasiados años de su última edición), y que merece la pena aunque no tenga nada que ver con esta historia ni sea de los mismos autores. ¡No robéis la tecnología Stark para no desatar futuras guerras!
Por lo general, cuando leo un cómic de Mark Millar, tiendo a pensar que me dará un rato entretenido y posiblemente degustaré una obra más tirante hacia lo palomitero que a lo trascendente. Ojo, me gusta Millar como guionista, pero me he topado con muy pocos cómics suyos que vaya a metro en un listado de las mejores historias que haya leído en mi vida en cuanto al poso que me dejan. Por eso me acerqué a 1985, para ver qué me encontraba aquí.
¿Cuál es la historia que hay aquí? La sinopsis de Panini nos avanza lo siguiente:
"Antes de "Vengadores Desunidos", antes de Civil War, antes de Miedo Encarnado, el más poderoso grupo de supervillanos del Universo Marvel desató el caos en un lugar en el que nunca habían estado antes: ¡Nuestro propio mundo!
El destino del planeta descansa en las manos de Toby, un chaval de tres años loco por los cómics de Marvel. Las superestrellas Mark Millar (Civil War, Los 4 Fantásticos) y Tommy Lee Edwards (Bullet Points) desatan la epopeya que nunca esperarías leer y que podrías haber protagonizado tú mismo.
1985 es un relato nostálgico que apela a los niños que un día descubrieron, a través de los cómics, que el mundo podría llegar a ser un lugar fascinante.
Toby es un niño de tres años muy lector de cómics, cuyos padres están separados. No es que la vida del chico sea perfecta, pero pronto todo irá a peor, especialmente cuando la abandonada casa Wyncham tenga nuevos inquilinos, y comience a suceder algo que pondrá patas arriba el mundo. En un universo donde no existen los superhéroes nada más que en las páginas de un cómic, todo dará un vuelco para Toby cuando comience a ver villanos del mundo Marvel en persona. ¡Eso no puede ser posible!

La cuestión es que, aunque el desembarco de villanos será cada vez mayor e irán causando más estragos, salvo Hulk (aparece al principio pero luego parece que el guionista se olvida de él), no hay ni rastro de los héroes marvelitas. Por otra parte, el gran interrogante de la historia será averiguar quién es la persona que, gracias a su poder mutante, ha traído al mundo a todos estos villanos. El tiempo se termina para Toby, por lo que tendrá que intentar averiguar cómo han entrado los malos en su vida, y si hay posibilidad de hacer que los héroes de los cómics también hagan lo mismo para ayudarle.
Respecto al trabajo de Mark Millar (entre muchos otros cómics, ha escrito El viejo Logan o Kingsman: El Servicio Secreto), he de admitir que posiblemente es de los cómics más flojos que le he leído de su paso por Marvel. No es que la historia en sí sea mala, sino que es un quiero y no puedo que parece apuntar a una de esas obras memorables y épicas, y no consigue ninguna de esas proezas, al menos no para mí. Apenas se palpa el peligro que ofrece la reunión de villanos en el mundo de Toby, y el papel de los héroes queda tan reducido a unas pocas páginas que parece hasta fuera de lugar. Es cierto que los seis números de esta miniserie se leen con celeridad y en sí son entretenidos, pero son muy pocos los momentos en los que Millar ofrece un producto que esté a la altura de lo que indica inicialmente (repito, para mí). Quizás es que el guionista me tenía acostumbrado a cómics de más enjundia y con más dinamismo y momentos para el recuerdo, y por eso este me ha dejado un poco frío. En cualquier caso, no puedo decir que haya un mal trabajo, pero sí denoto que el autor estaba en piloto automático, y se queda a varios escalones de haber ofrecido un cómic realmente notable y perdurable en la memoria.

Respecto al dibujo, que corre a cargo de Tommy Lee Edwards (ha trabajado en Grendel, Kentucky, o con Millar en El legado de Júpiter), en el mejor de los casos me parece correcto, pero no me ha entusiasmado para ser mi primera toma de contacto con algo suyo de varios números, ya que hace años sí recuerdo haber leído una grapa de Lobezno con dibujo suyo. No se puede negar que Edwards se trabaja los detalles en los escenarios, y tampoco hace mala labor con la expresividad de los personajes, pero hay algo que no me termina de convencer en el resultado final, y me queda la misma sensación que con Millar; esto es, que posiblemente tiene cómics mejor dibujados que éste, donde tampoco me transmite ninguna sensación memorable a nivel visual. En cualquier caso, con sus más y sus menos, no se puede otra cosa de mi parte salvo que Edwards hace una labor cumplidora y poco más.
¿Merece la pena el cómic? Digamos que la sinopsis y el planteamiento inicial de la historia me llamaron mucho la atención, pero luego esto se desinfla peligrosamente, y aunque el cómic entretiene y se lee rápido, me temo que igualmente veloz será el tiempo en que me olvide de él. Sobre si es una obra esencial o no como para formar parte de esta colección... es ya una opinión que cada persona deberá decidir a título personal. Lo que es innegable es que este formato de tamaño reducido me vino genial para poder leer el cómic en un par de viajes cortos en autobús.
En el momento en que os escribo estas líneas (agosto de 2026), se puede afirmar que ha sido un buen año para el Castigador en varios sentidos. En lo visual, no solamente ha tenido un nuevo episodio especial, el primero en solitario desde que Disney se quedó los derechos de Marvel, sino que la versión interpretada por el actor Jon Bernthal ha aparecido en la película de
Spider-Man: Brand New Day.
Pero además de lo anterior, el personaje de cómic ha vuelto a la acción, primero con la miniserie del formato Red Band que
he reseñado en el blog, y luego con nueva colección.
Por lo tanto, no es de extrañar que, aprovechando el tirón en lo audiovisual, se quiera recuperar desde Panini alguna de las mejores historias de cómic del personaje, lo cual nos trae aquí.
¿Cuál es la historia que hay en Círculo de sangre? La sinopsis de Panini nos avanza lo siguiente:
"¡La mítica historia que lanzó al estrellato a Frank Castle!
El Castigador ha escapado de prisión y ha encendido la mecha de una guerra de bandas, pero su peor enemigo planea lanzarle el mayor ataque de su carrera."
La primera miniserie de la que gozó el personaje de Frank Castle comienza con éste en la prisión de la isla de Ryker. Mientras su reputación de exterminador de criminales hace que muchos tengan miedo hasta de respirar el mismo aire que él, Frank acabará encontrándose en prisión con su antiguo enemigo Puzzle, así como con un capo criminal. Más por conveniencia que por auténtico deseo de colaborar, el justiciero y el jefe criminal formarán una alianza para escaparse de la cárcel. El primer capítulo de la miniserie se centra en esa historia (esos míticos tiempos en los que una grapa doble valía para contar toda una historia de las buenas), así como en la propia fuga carcelaria, y en el primer encuentro que Frank tendrá con gente del Trust, una especie de grupo ciudadano conformado por personas que, hartas de la criminalidad, han decidido cortarla de raíz. Para ello, contar con el Castigador será un gran paso.

El resto de números de la miniserie nos muestran a Frank provocando el estallido de una guerra de bandas, cuando haga correr el rumor de que él se ha cargado a Wilson Fisk. Todas las bandas criminales de Nueva York, necesitadas de llenar el vacío dejado por la ausencia de Fisk, provocarán una guerra que no solamente se cobrará víctimas criminales, sino también las vidas de inocentes. Mientras Frank intenta acabar con algo que se le ha ido de las manos, tendrá que hacer frente a un ejército de castigadores que están matando gente, y también descubrirá algunos secretos del Trust. Un gran final repleto de violencia aguarda a un Castigador que va viendo cómo el círculo de sangre que le acompaña habitualmente, se estrecha cada vez más sobre él.
Aunque el último número de la miniserie corre a cargo de Mary Jo Duffy (aunque el argumento es del guionista principal), quien concibió esta historia fue Steven Grant. Es cierto que con el paso de los años han sido otros los guionistas que han terminado calando más en cuanto a su trabajo con el Castigador (tenemos ejemplos como los de Garth Ennis, Jason Aaron, Chuck Dixon o Carl Potts), pero hay que remarcar el importante trabajo de Grant aquí. Este escritor se ocupó de elaborar una miniserie sobresaliente que se lee rápido, es violenta, y conserva el encanto de ser la primera vez que Frank Castle era el personaje principal de una historia. Me encanta ese primer número doble, con la forma en que Frank mete el miedo con su presencia a los presos y la manera en que luego actúa con la fuga, y me gusta el concepto del Trust. También es un acierto el hecho de mostrarnos lo que luego sería una constante ligada al personaje, el hecho de que, aunque emprenda una guerra contra el crimen, le preocupen las víctimas inocentes que causa su cruzada. La miniserie me parece muy buena narrativamente, y la disfruto mucho en cada relectura, por lo que no puedo decir otra cosa que no sean elogios hacia el trabajo de Grant.

En la parcela gráfica, y aunque el último número tiene bocetos de Mike Vosburg, quien se merece cualquier elogio posible es Mike Zeck. Me parece que este ilustrador, que tuvo su época de esplendor en la década de los 80, hizo una labor espectacular. Consigue una presencia intimidante con el diseño de Frank Castle, tanto en lo físico como en el rostro que le pone, y luego hay mucha plasticidad visual en las viñetas donde el personaje tiene combates cuerpo a cuerpo. El trazo fino, dinámico y lleno de detalles de Zeck hace que cada vez que lea su trabajo con el Castigador, sea una auténtica gozada. Pero es que no solo se limita el trabajazo con las páginas en sí, sino que podéis apreciar las espectaculares portadas e ilustraciones que hizo de Frank Castle, y que están repartidas en el interior del tomo. En el último número de la miniserie se mantiene la coherencia visual aunque Zeck no estuviera implicado, pero sí hay un pequeño bajón que hace que se note el cambio, a pesar de que Vosburg haga una notable aportación. En cualquier caso, este cómic es maravilloso en lo gráfico.
¿Merece la pena el cómic? Estamos ante una de mis historias favoritas del Castigador (es verdad que tengo muchas, pero esta estaría entre las primeras), que sirve perfectamente como ejemplo de un cómic ideal para quien quiera estrenarse por primera vez con el personaje en viñetas. Es cierto que el nivel de violencia no llega ni de lejos a lo que se vendría mostrando con el paso de las décadas (y eso que no pienso ahora en la línea Max, que está a años luz de cualquier otra cosa), pero esta miniserie sintetiza muy bien bastantes rasgos de lo que definiría en adelante a Frank Castle.
Es un cómic que se lee del tirón y engancha, y además es un recordatorio de que se pueden contar muchas cosas con poca cantidad de grapas, que actualmente es algo que no habla muy bien de la forma de narrar cómics. Viene con muchas ilustraciones de Zeck y páginas a lápiz como contenido extra. ¡No lo dudéis y haceos con este cómic!