25 de marzo de 2026

Reseña de Grommets. Una historia ambientada en los años 80 con su ración de skate y un grupo de jóvenes incomprendidos en la sociedad

¡Un saludo desde lo alto de una tabla de skate! Me encuentro haciendo algunas piruetas sencillas para no meterme un piñazo y manchar el asfalto con mi sangre. La reseña de hoy está dedicada a una historia donde el skate tiene mucho protagonismo, así como los recuerdos que los autores tienen de la época donde se ambuenta. Toca hablar de "Grommets" de Norma Editorial.

Esta historia, compuesta por 7 grapas que vieron la luz en 2024 a través de Image Comics en los EEUU, llegó recopilada en tomo de tapa blanda a España a finales del 2025. En esencia, es cierto que no tiene mucho que lo diferencie de la ingente cantidad de películas que los americanos han sacado como churros desde los años 80. Se trata de una historia protagonizada por un grupo de jóvenes que no encajan muy bien socialmente por distintas razones, pero que entre unas cosas y otras, e impulsados por su amor por una afición (el skate en este caso, como bien podría haber sido la música, el cine, algún deporte o los cómics), logran conectar y hacer más llevaderas sus vidas. Lógicamente bajo esa apariencia de producto manido hay mucho que rascar, y que es lo que hace que, al menos para mí, haya merecido mucho la pena adentrarme en estas páginas. 


Como todo en esta vida, es cierto que este tipo de lectura puede llegarte más o menos al corazón o la cabeza en función de lo que hayas vivido a lo largo de tu adolescencia. A mí esa época me pilló comenzando a residir con mi familia en un pueblo de Granada y entrando a un instituto que llevaba pocos años funcionando, pero donde apenas conocía a nadie. En mi caso no es que el tema del skate estuviera precisamente en boga (aunque se podía ver alguno que otro por el pueblo o ya en la ciudad, y yo mismo jugué durante una temporada al juego de Tony Hawk de Playstation 1), sino que lo que más se estilaba entre los adolescentes era jugar al fútbol y escuchar hip hop. Yo tenía aparte otras aficiones que añadir a las anteriores, como jugar al ajedrez o practicar kárate. En ese sentido, estaba en varios frentes y no me sentía precisamente marginado en la sociedad. Pero no hace falta haber experimentado ese aislamiento para que, ya de adulto, uno reconozca lo que implica aunque lo sufran personajes de un cómic o en una pantalla de cine o televisión. Por eso me ha gustado leer este cómic, porque además de sorprenderme por su dibujo, es de esos que degusta uno en sus varias capas, empatizando con los personajes que encontrarían en el skate su salvavidas para olvidarse de sus dificultades familiares o personales. 

¿Qué autores han participado aquí? El dúo guionista se conforma con Rick Remender (que ha trabajado mucho en Marvel, pero fuera de ahí tiene obras como Clase letal o Una sed de venganza justificada) y Brian Posehn (ha trabajado en Marvel con la serie de Masacre y participado en obras relacionadas con la música como un cómic de Iron Maiden), que posiblemente os suena por su faceta de actor en series como Big Bang Theory como el geólogo Bert. El ilustrador es Brett Parson (en su haber está el trabajo en El matón o Tank Girl), siendo el colorista Moreno Dinisio (ha estado en otros proyectos de Remender como Ciencia Oscura o El cabronazo). De la realización técnica de la edición española se ocupa LimboStudio, la asesoría en términos de skateboarding es de Jano Navarrete, y la traducción la hace Hernán Migoya. 

¿Cuál es la historia que nos encontraremos? La sinopsis nos cuenta esto:

"Rick Remender y Brian Posehn crean una divertida historia llena de nostalgia a partir de sus recuerdos como chavales en la California del skate y el punk de los años 80. 

Grommets es una mirada genuina a la cultura del skate de los años 80: una instantánea de la generación que transformó el skateboarding en un fenómeno universal. 

Y, a la vez, es también una emocionante historia de iniciación que sigue la vida de dos jóvenes amigos con familias complicadas: sabremos cómo lidian ambos con sus traumas en una época en que la angustia de los adolescentes no le importaba a nadie."

No está de más deciros que, como bien se indica al principio del cómic, la palabra grommets se usa en la jerga de surfistas y skaters, para llamar así a los jóvenes que están empezando en eso. Dicho de otra manera más cotidiana, son novatos. Aunque es cierto que Rick y Brian, los protagonistas de la trama (no os debería pillar de sorpresa si habéis leído bien la sinopsis, ya que los guionistas hablan desde sus recuerdos de la época), no son precisamente así, ya que sí se defienden un poco sobre ruedas. Pero a lo largo de los capítulos, sí que irán aprendiendo más y dominando un poco las acrobacias sobre sus tablas. 

Al margen de tablas y ruedas, Rick y Brian son adolescentes que tienen vidas familiares complicadas. En el caso de Rick, el pasado como adicto de su padre y el carácter sumiso de su madre hacen que, cada vez que un entorno no gusta demasiado, haya una mudanza a otra ciudad. Eso conlleva la lógica dificultad para el joven de echar raíces en algún lugar donde se sienta medianamente acogido o donde esté estrechando lazos de cualquier tipo con la gente. Para Brian las cosas son algo distintas, pues su madre constamente le mete broncas por cualquier cosa, y su abuelo, que lleva una vida un poco despreocupada, empieza a mostrar síntomas de enfermedad mental pese a ello. Por lo tanto, es lógico que dos chicos con esos problemas en casa, se junten y deseen aislarse de ello con el skate... pero también con su interés por las chicas. 


A lo largo del cómic el tema de los primeros tonteos sentimentales entre adolescentes irá ganando peso, siendo el punto álgido una fiesta que se hará en la casa donde vive Brian con su familia. Allí también estará Mike, un amigo punk de los dos jóvenes un poco fumeta y con el que rara vez se podría contar para una pelea, que es precisamente lo que tendrá lugar en la fiesta. Sobre cómo acabarán las cosas y qué será de los personajes es algo que debéis averiguar leyendo el cómic. Por lo demás... pues ya os he puesto un poco al día de lo que encontraréis aquí. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Como no he leído noticias relacionadas con el cómic, no sé hasta qué punto pueda ser autobiográfico de lo que vivieron Remender y Posehn. En cualquier caso estamos ante un cómic donde se nota que los guionistas controlan de lo que hablan, y donde lo mejor de todo es esa sensación de que estemos en la década de los 80 todo el tiempo gracias a las referencias cinematográficas o musicales que hay en todas partes (un punto extra por decir que 1997: Rescate en Nueva York de John Carpenter es la mejor película de la historia), y el retrato que se hace de algunos adolescentes de la época. Como decía al inicio la trama en sí ni es nueva ni el tema del skate es un enfoque que no se haya usado antes, pero es de esos casos donde lo que se cuenta se hace bien y además de forma amena e incisiva. Por eso me he llevado una más que grata sorpresa con esta obra bien trabajada en la parcela guionista. 

Y del dibujo puedo decir lo mismo la verdad, pues no conocía a Parson de antes, y me ha encantado su estilo. Con un más que atractivo toque cartoon en su trazo, alto nivel de detalle y de referencias escondidas por las viñetas, y un acabado de página muy dinámico, es un autor perfecto para un público juvenil que se quiera acercar a este cómic. Lógicamente quien no sea ya un adolescente tiene muchas posibilidades de disfrutar del apartado gráfico como ha sido mi caso, porque durante la lectura del tomo he tenido la permanente sensación de buenas vibraciones gracias a Parson. Es tan importante tener un buen trabajo narrativo detrás como uno igual de acertado en las imágenes a la hora de lograr un combo imbatible de aciertos para paladear bien una obra, y estamos ante un caso que, en lo que a mí respecta, ha cumplido en ambos frentes. Las numerosas escenas de acrobacias o piñazos (sí, aquí nadie es infalible sobre una tabla) están muy bien trabajadas, y no hay nada que pueda objetar del trabajo de Parson. 

En cuanto al color de Dinisio, su acertadísima labor ayuda mucho a esa inmersión en la época de los 80, gracias a la explosión de colores que hay por todas partes. En un cómic con predominancia de tonos más chillones y vivarachos, pero donde hay que ocuparse de todos los objetos, personajes y escenarios que hay por viñeta y página, es síntoma de un buen profesional el hecho de que se disfrute todo. Y por esa razón también veo ideal la presencia de Dinisio como otro de los artistas de la obra. 

¿Merece la pena el cómic? Si os sentís preparados, COGED UNA TABLA PARA HACER ALGUNAS ACROBACIAS PORQUE SÍ, ES UNA OBRA RECOMENDABLE. Posiblemente no os cambie la vida, pero tampoco os dejará igual a como estuvierais antes de leer esto y, aunque el poso que os deje variará según la persona lectora, tiene más luces que sombras para mí. No necesitáis ser fans del skate para disfrutar de la historia de dos adolescentes que intentan disfrutar como pueden de sus vidas, y de las dificultades que deben superar con o sin ruedas. A fin de cuentas, todos hemos pasado por cosas similares o con las que no hay mucha diferencia a lo largo de nuestras vidas, hayamos vivido o no en la década de los 80, y en ese sentido es una lectura simpática y entretenida que os animo a degustar. 

La edición de Norma es en tapa blanda con solapas y muy manejable, de esas que puedes leer en cualquier parte. Como contenido extra vienen bastantes portadas alternativas o de ediciones americanas, así como diseños de personajes. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí . ¡Cuidado con las acrobacias y hasta otra estimados grommets!

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