28 de abril de 2022

Reseña de WinterWorld: La niña. El regreso de Scully y Wynn, quienes sobreviven cada día como pueden

¡Gélidos saludos! En esta ocasión me ha sido difícil encontrar un lugar caliente para poder contaros qué me ha parecido la obra objeto de reseña, pues está ambientada en un mundo helado. No es la primera vez que me encuentro en esta tesitura, ya que en el pasado analicé el inicio de esta serie que hasta hace poco tiempo estaba inédita en nuestro país. Toca hablaros de "Winterworld: La niña" de Aleta Ediciones.


Antes de iniciar el análisis de la obra en sí, y como me gusta hacer, conviene abordar algunas cuestiones más históricas y técnicas. Fue en el ya lejano 1987 cuando, a través de la desaparecida editorial americana Eclipse Comics, se publicó la primera historia de "Winterworld", la cual tardó 34 años en llegar a España. Esto último tuvo lugar a inicios del 2021 gracias a Aleta Ediciones, que prácticamente ha cogido la genial costumbre de traer a nuestro país obras que están inéditas en castellano. Pues bien, en esa edición de Aleta (aquí podéis leer la reseña de "Winterworld"), no solamente estaba el primer arco argumental de esta serie, sino que además recopilaba la segunda parte, titulada "Wintersea", que no llegó a publicar Eclipse tras su cierre, y que apareció vía IDW Publishing en 2010. A partir de ahí, han salido algunas historias más, como es el caso de la obra objeto de reseña en esta ocasión, que comprende los números 1 a 4 de "WinterWorld" publicados en 2014, y que en este 2022 ya se pueden encontrar en castellano.


Otra cuestión a citar es el hecho de que entre la edición anterior de Aleta, y ésta de aquí, hay un gran cambio, pues el primer volumen era en blanco y negro, y este segundo a color. Además, el co-creador de la serie, Jorge Zaffino, falleció en 2002 y fue el guionista Chuck Dixon, el otro padre de la criatura, quien ha continuado ligado a esto cómics encargándose de su escritura. Eso sí, la familia Zaffino sigue vinculada a esto, pues el hijo de Jorge, Gerardo, realiza algunas portadas. Así pues, si bien encontraréis esa diferencia a nivel visual con respecto al trabajo previo de Zaffino padre, la coherencia argumental no se verá perjudicada por seguir al frente el mismo escritor, quien hace que el desarrollo de los personajes y sus aventuras en este mundo helado donde subsisten, siga una dinámica similar a la que había desde los primeros cómics. 

¿Qué artistas hay al frente de esta obra? Como guionista está uno de sus creadores, como es el citado Chuck Dixon (que entre sus muchos trabajos en DC y Marvel escribió "Batgirl: Año Uno" o "El Castigador: Zona de guerra"). Le acompaña en el dibujo Jackson "Butch" Guice (participó en el mega-evento "La muerte de Superman" y también se ocupó de "El Soldado de Invierno" de Ed Brubaker), y el colorista es Diego Rodríguez (que ha estado en series como "Britannia" o "Ninjak"). Traduce al castellano Joseba Basalo, y rotula Gaizka Medrano. 

¿Qué historia nos encontraremos aquí? La sinopsis nos cuenta lo siguiente:

"Scully y una niña de 14 años, Wynn, sobreviven en una Tierra convertida en un páramo estéril sin vida. 

Juntos viajan por este brutal mundo buscando a los padres de Wynn, solo para descubrir que el lugar más frío de la Tierra es el corazón humano.

La sensación apocalíptica de una Tierra convertida en un infierno helado vuelve con una historia completamente nueva de la mano del co-creador Chuck Dixon y el artista Butch Guice, haciendo uno de sus mejores trabajos."

Por si alguna de las personas que estáis leyendo esta reseña no conocíais de antes esta serie, y aunque se puede leer este cómic perfectamente sin saber nada previamente, os haré un resumen para orientaros mejor. En los dos arcos argumentales que recopilaba el primer tomo, se presentaba a los personajes de Scully y su tejón Rah Rah, quienes conocían a una niña llamada Wynn. Como ella estaba sola, y el mundo aquí es un gigantesco páramo helado y salvaje, donde sobrevivir cada día ya es un logro, Wynn se unió al dúo de Scully y el tejón. Juntos fueron sorteando cuantas situaciones peligrosas aparecían en el horizonte, que no fueron pocas. Tras su paso por un lugar llamado "Tierra de Fuego", donde sus habitantes lograban subsistir bien gracias a una provisión de calor y energía, Wynn y Scully lograron obtener cierta información sobre el posible paradero de los padres de la niña.

Es a partir de aquí donde comienza este "WinterWorld: La niña". Si bien las primeras páginas muestran una situación peligrosa que vivirá una chica rodeada de hielo, poco después aparecerán los protagonistas de la obra, Scully y Wynn. Acompañados nuevamente de Rah Rah, siguen juntos, pero mantienen esa costumbre de experimentar un problema tras otro. Con su único medio de transporte mecánico averiado y sin poder ser arreglado, tendrán que ir caminando en busca de un refugio. Y eso les supondrá un recordatorio de lo adversas que son las condiciones del mundo en el que están, y donde no queda nadie vivo que viera el planeta antes de la catástrofe que lo convirtió en un páramo helado. Esto es algo que no se desveló en el tomo anterior, ni tampoco se hace aquí, por lo que sigue siendo una incógnita qué desencadenó todo, y cómo tuvo lugar. 


Una vez que Scully y Wynn encuentren un nuevo medio de transporte, continuarán su periplo, el cual les llevará hasta una población conocida como "La Niña", donde, sorprendentemente, hay una comuna de personas que vive en unas tierras llenas de vegetación y recursos, y que incluso pescan en el mar en ocasiones. No es que los protagonistas no se hayan topado antes con una zona donde hay comida en abundancia, pero sí que es nuevo el hecho de que el territorio tenga partes donde el hielo no hace acto de presencia. Ahora bien, pronto serán conocedores de que, en aquel lugar, tiene un fuerte impacto la existencia de algo llamado "El Niño", que es quien logra que las condiciones para la obtención de alimentos sea más sencilla. Pero para que eso se produzca, hay que dar algo a cambio. Además, entre la gente de allí existe el deseo de volver a lograr que el mundo sea como antaño, y creen que para ello la contaminación jugará un papel primordial. Por último pero no menos importante, se producirán las primeras apariciones de un personaje femenino cuya presencia tendrá seguramente más peso en un próximo tomo. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Una de las cosas que más agradezco de que Dixon siga al frente de los guiones, es el hecho de que, aunque haya pasado un tiempo desde que leí el tomo anterior (también transcurrieron varios años desde que él mismo escribió ambos arcos argumentales), no me he sentido desconectado de la historia, sino que es como si la hubiera leído ayer mismo y hoy la retomase. En ese sentido, valoro de forma notable la sensación continuista que impregna la obra, que constantemente muestra lo salvaje que es este mundo helado. Scully y Wynn siguen sus aventuras, aunque es cierto que, continuando lo planteado anteriormente, evoluciona su relación, y se nota que perfectamente podrían ser una familia aunque no compartan vínculo de sangre. Por otra parte, la trama del cómic ya se ha tratado antes y no ofrece nada nuevo, pero sigue siendo entretenida, los cuatro capítulos se leen de un tirón, y me quedo con ganas de más, porque es evidente que esto no ha terminado y continuará. Por eso, y porque ofrece lo que buscaba, valoro muy positivamente la labor de Dixon.

Respecto a la parcela gráfica, hay que tener en cuenta que la papeleta de tomar el relevo de Zaffino era muy complicada. El fallecido dibujante tenía un estilo ideal para el mundo salvaje y violento donde se narran estas historias, y aunque Guice tiene un trazo bastante diferente, con su trabajo demuestra que es igualmente válido. El fuerte de Guice está más centrado en los diseños de los vehículos y personajes, así como en la expresividad de los rostros, que en los fondos y escenarios. No es que esto último sea un lastre, pues esta serie es por encima de todo una narración sustentada en la violencia y los personajes que pueblan sus páginas, y en ese sentido la labor de Guice ha sido una grata sorpresa y supone una elección acertada. 

Queda hablar del color (la gran novedad de este tomo con respecto al anterior), a cargo de Rodríguez. Precisamente el hecho de que esta vez no sea en blanco y negro la historia, me ha dejado con la agradable sensación de que este mundo ficticio se puede disfrutar perfectamente de una manera u otra. Y ahí tiene mucho que ver Rodríguez, que desempeña su labor con mucho acierto, especialmente usando una extensa gama de tonalidades de azules y oscuras para dar vida a ese mundo helado y desolador. 

¿Merece la pena este tomo? Mantengo la opinión del primer volumen de la serie, y ES UNA OBRA DISFRUTABLE PARA DARLE UNA OPORTUNIDAD. Si ya os gustó el tomo anterior, aquí hay más de lo mismo y sigue siendo disfrutable. Aunque siempre es mejor para degustar un poco más del contexto, no es indispensable haber leído antes nada más de estos personajes. Eso sí, el último capítulo concluye el principal arco argumental, pero queda bien claro que la historia continua por ciertos sucesos que acontecen. Personalmente me quedo con ganas de más, y eso, unido al disfrute y el entretenimiento que me han dado el cómic, hacen que os anime a darle una oportunidad.

En lo concerniente a la edición, este tomo está sacado en formato de tapa dura y la historia es a color esta vez. Como extras contiene las portadas oficiales, y varias alternativas de Gerardo Zaffino. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías, podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra!

21 de abril de 2022

Reseña de Atom Agency 2: Pequeña Escarabajo. La agencia recibe un nuevo caso de investigación

Un saludo para todo el mundo. Fue allá por mayo de 2021 cuando os hablé en este espacio del primer álbum de una nueva serie europea sobre una agencia de investigación, pues había disfrutado un montón con aquella lectura, y me quedé con ganas de más. Es ahora, ya en este 2022, cuando salió la continuación de aquella obra, y no solamente he vuelto a pasarlo bien, sino que aquí me tenéis, para hablaros de "Atom Agency 2: Pequeña Escarabajo" de Nuevo Nueve.


Hay que recordar que esta serie pertenece a Dupuis, quien lanzó este segundo álbum en 2020, y que gracias a Nuevo Nueve hemos podido disfrutar de esta obra en este 2022. Como llevo un par de años leyendo muchos cómics europeos, no puedo hacer otra cosa que agradecer la enorme labor que una editorial como Nuevo Nueve ejerce a este respecto, trayendo tantos y tan interesantes contenidos aquí a España. Aunque he de admitir que no todo son buenas noticias, pues hace poco me enteré de que "Atom Agency" no tendrá más entregas, al menos no a corto plazo y durante un tiempo indeterminado. La razón no es la falta de ventas, sino el hecho de que su dibujante, Olivier Schwartz, ha firmado un contrato para dedicarse a ilustrar las próximas aventuras de Spirou. En un caso como éste, y siendo consciente de que parte del encanto de esta colección reside en la labor conjunta de sus autores y podría resentirse de cambiarse al ilustrador, no queda otra cosa que esperar y desear que no pase demasiado tiempo hasta que aparezca un tercer álbum de "Atom Agency". Porque precisamente aquí se ha notado que una de las tramas principales estaba pensada para continuarse en la próxima obra, y queda este álbum un tanto inconcluso.


Ahora bien, cuando se produce algo como eso, lo mejor que nos queda es disfrutar de lo que se ha podido leer (e incluso releer) hasta la fecha de esta serie, como son "Atom Agency 1: Las joyas de la Begum" y el cómic objeto de reseña. En este sentido, este segundo álbum sigue los mismos patrones ya expuestos en el anterior, sosteniéndose la narración a medio caballo entre una situación de misterio, el día a día de los diferentes personajes protagonistas, y situaciones con raíces en hechos reales. Quizás uno de los elementos más potenciados aquí es la cultura armenia, pues varios de los protagonistas son de ascendencia armenia, y aunque vivan en Francia, siguen viviendo conforme a las costumbres de su país. Si bien en este punto se contraponen dos maneras de hacerlo, una la de Tigran Vercorian, totalmente chapado a la antigua y respetuoso de cada tradición armenia, mientras que su hijo Atom es diferente, pues no quiere que algunas cosas que se le imponen por su procedencia, deban condicionarle su camino hacia la felicidad. Es por eso que este álbum no recorre un sendero muy diferente al anterior, aunque sí se magnifiquen algunos aspectos ya expuestos con anterioridad. Aunque sí que hay que indicar que, al menos en mi caso, esta continuación me ha parecido más floja que la anterior por diversas razones, aunque sobre eso hablaré al final. 

¿Qué autores han participado en este tomo? Al frente del guion se encuentra Yann Le Pennetier (escritor entre otras obras de "Basil & Victoria" o bastantes aventuras de "Marsupilami"), mientras que del dibujo se ocupa Olivier Schwartz (conocido por "Gringos locos", donde repetía con Yann, o "Inspector Bayard"). Al color tenemos a Isabelle Merlet (ha trabajado en "El canto de las Estrigias" o "La gran Odalisca") y Hubert Boulard (1971-2020), conocido artísticamente también como "Hubert" (guionizó "Belleza" o ejerció de colorista en "Los naúfragos del tiempo"), quien antes de su fallecimiento pudo colaborar en este segundo álbum de "Atom Agency". La traducción al castellano la realiza Lorenzo F. Díaz y la rotulación Fernando Fuentes.

¿Qué historia nos encontraremos aquí? La sinopsis nos describe lo siguiente:

"Nadie ha visto a la heroica enfermera Annette (Pequeña Escarabajo) desde que terminó la guerra. Es una heroína de la “Rochambelle”, unidad integrada en la segunda División Acorazada del General Leclerc.

Cinco años después, el cuartel general de la policía de París está en el punto de ebullición, ya que el comisario Vercorian le pisa los talones al enemigo número uno de la sociedad, René La Canne. 

Cuando un viejo compañero de guerra de la segunda División le pide ayuda para encontrar a Annette, Vercorian le pasa el asunto a su hijo, Atom, alabando sus méritos. 

Los detectives de la Agencia Atom, que se están cansando de los casos de infidelidad, se lanzan de mala gana al caso de la veterana de guerra desaparecida."

La trama arranca en Francia, en 1945. Una pequeña columna de vehículos de la Resistencia es atacado por los nazis, quienes acabarán dejando muertos y heridos antes de ser eliminados por sus enemigos. Para socorrer a quien necesite atención médica y ser llevado a un hospital, aparecerá una ambulancia conducida por Annette, una mujer más conocida con el mote de "Pequeña Escarabajo". Durante la guerra su labor es muy importante, pero tras el final de la contienda bélica, nadie volverá a saber qué fue de ella, y tendrán que pasar varios años hasta que, un tanto de rebote, le llegue a la Agencia Atom el encargo de buscar a Pequeña Escarabajo.

Aunque la agencia no aceptará en primera instancia el caso, porque les llega la petición de ayuda a través de un hombre que conoció a Pequeña Escarabajo, y los demás piensan que es una de esas investigaciones más que tiene que ver con una infidelidad en una pareja. Al estar tan cansados de dedicarse siempre a ese tipo de casos, su reticencia inicial hará que la búsqueda de Pequeña Escarabajo no se inicie hasta avanzada la trama. Por otra parte, Tigran Vercorian se pasará gran parte del tiempo obsesionado con atrapar a un peligroso criminal de la ciudad, y hacerlo antes de que otro inspector importante lo haga, ya que así daría un golpe de efecto demostrando el poderío de la prefectura de policía donde trabaja.


Así las cosas, la trama girará principalmente en torno a esas dos tramas mencionadas: la búsqueda de Pequeña Escarabajo, y los intentos de Tigran de atrapar a ese peligroso criminal. Sin embargo, alguien del pasado de Tigran también entrará en escena contactando primero con Atom, y le contará al hijo del policía que su padre tiene algunos secretos de su pasado de los que tarde o temprano deberá responder. Como Tigran también estuvo en la Segunda Guerra Mundial, al igual que esta figura que entra en escena, es una sub-trama que irá plantando algunas semillas, pero que, desafortunadamente, ve cortado su desarrollo hasta que aparezca un tercer álbum de la serie, ya que el final de este segundo únicamente cierra la trama de Pequeña Escarabajo, pero no la de Tigran, y queda todo en el aire. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? A la hora de hablar de la labor de Yann en este cómic, y como lo veo necesario, tendré en cuenta lo que ofreció en el primer álbum para realizar una comparativa. Hay que decir que en esta ocasión, el guion de Yann no me ha resultado ni tan redondo ni tan satisfactorio. Mantiene el buen trato de los personajes para seguir contando un poco de cada uno (muy interesante saber más de las costumbres armenias por la familia Vercorian), pero en cuanto a la trama y el interés de la misma, al diseminar la narrativa en diferentes frentes, me he quedado con la sensación de que por abarcar mucho se ha apretado poco. En este sentido, la búsqueda de Pequeña Escarabajo ha sido muy breve y sencilla y casi carente de dificultad, cosa opuesta a lo que sucedió en el primer tomo, donde la trama central ocupaba prácticamente la totalidad de la obra. Por otra parte, el inicio de la trama dirigida a Tigran (la relacionada con su pasado), y que queda inconclusa aquí, está claro que será la que se desarrolle en el siguiente álbum de la serie. Pero no se sabe cuándo será, y eso deja un mal regusto, teniendo en cuenta que en el tomo anterior sí quedó todo cerrado. De todas formas, y pese a lo expuesto, Yann realiza un trabajo correcto, aunque unos peldaños por debajo de lo demostrado antes.

Respecto a Schwartz, y usando de baremo el álbum anterior, vuelve a realizar un trabajo espléndido. Con un trazo muy limpio, y heredero de la bd clásica pero un toque más moderno y enérgico, el ilustrador vuelve a regalar muchos de esos planos aéreos de diferentes escenarios, donde hay muchos personajes haciendo diferentes acciones, y eso ayuda y mucho a dotar de vida la obra. Como hay presencia de escenas más pausadas con otras donde hay acción, Schwartz se maneja perfectamente en ambos casos, como ya hizo en el otro tomo, confirmando así que es un gran artista, que podrán volver a disfrutar quienes le sigan la pista en los próximos álbumes de Spirou. 

Sobre el color de Merlet y Boulard, se mantiene el notable trabajo que se pudo ver en el tomo anterior, con predominio de colores intensos y animados tanto en escenas de día como en aquellas otras de noche, por lo que la combinación con el trazo del dibujante es bastante acertada. 

¿Merece la pena la obra? Por mi parte opino que ES UN CÓMIC DISFRUTABLE, y que, pese a no mantener el alto nivel del álbum anterior, no es tampoco un mal producto. Es cierto que, si habéis leído antes "Atom Agency 1: Las joyas de la Begum" eso puede condicionar el disfrute que os genere leer esta continuación, pero lo importante es que, sea en el apartado narrativo, el artístico o cualquier otro, la historia os guste y os deje con ganas de seguir la serie, cuando quiera que se reanude. Si os acercáis por primera vez a esta obra sin haber leído el otro tomo, puede que os suponga un chasco saber que aquí únicamente se concluyen un par de tramas, pero otra queda en el aire, por lo que es mejor que empecéis directamente por el álbum anterior.

Por ir terminando, y sobre la edición, es en el bonito cartoné que usa la editorial y no tiene contenido extra. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra!

18 de abril de 2022

Reseña de Casacas Azules: La colección (Parte 1). Los primeros destellos de genialidad de una gran serie de la bd que sigue activa en el presente

¡Un saludo desde el lejano y polvoriento oeste! Esta entrada es muy especial, pues ya sabéis de mi amor por el western, un género del que disfruto mucho de variadas formas. Sin embargo, hasta la fecha no había leído nada de una de las colecciones más míticas del cómic franco-belga, iniciada a finales de los años 60, y que perdura hasta nuestros días, pues siguen saliendo álbumes de la misma. Y como esta experiencia lectora ha sido magnífica, quiero hablaros de qué me ha parecido "Casacas Azules" de Dolmen Editorial. 




Como ya he hecho con el análisis de otras series de cómic europeo en el blog, mi intención es hacer un análisis de estos contenidos a medida que los lea, y fraccionados en varias partes, bien por los equipos creativos, porque lo vea más útil así o por otras razones. A fecha de hoy, hay 16 tomos integrales publicados de "Casacas Azules" por Dolmen Editorial, quien nos trae a tierras españolas esta colección cuyos derechos originales posee Dupuis. Así que ya podéis imaginar que mi análisis de la serie tendrá varias entregas. 

Cabe citar un par de datos importantes sobre esta serie. En primer lugar, que fue creada por el guionista Raoul Cauvin (1938-2021) y Louis Salvérius (1933-1972), quienes publicaron la primera historia, "A pillo, pillo y medio", en la Revista Spirou, concretamente en el número 1585 de la misma, con fecha de 29 de agosto de 1968. En los primeros tiempos el material que salió estaba compuesto de diferentes gags cómicos de escasa extensión, aunque luego vinieron narraciones de varias páginas, hasta que ya se publicó un álbum de gran extensión. Esto no solamente es síntoma de la gran acogida que tuvo la cabecera, sino que a su vez sería un preludio de la enorme trascendencia que tendría en el mundo del cómic franco-belga. A día de hoy, además de una gran cantidad de álbumes publicados, "Casacas Azules" ha tenido un par de adaptaciones en el mundo de los videojuegos. 

Pues bien, en esta primera entrega de análisis de la colección, voy a centrarme en los primeros tomos integrales de la misma publicados aquí en España, lo cual implica hablar de las primeras historias del dúo Cauvin-Salvérius, y también del que conformarían luego el propio Cauvin y Willy Lambil, quien reemplazó a Salvérius tras su fallecimiento. No está de más decir que la serie sale dentro del genial y necesario sello "Fuera Borda" de Dolmen, y que la edición es de tapa dura, y está plagada de contenido extra de lo más útil e interesante. 


En este tomo integral se encuentran recopiladas las primeras historias de la serie, tanto gags de corte cómico y poca extensión, como narraciones más largas, incluyendo esto último los dos primeros álbumes de corte europeo, que ya sobrepasaban la cuarentena de páginas. Será aquí donde tengan su presentación los personajes que coparán todo el protagonismo en el tomo, destacando el sargento Chesterfield y el cabo Blutch, ambos integrantes del 22º Regimiento de Caballería.

La sinopsis oficial es la siguiente:

"Ahora que el lector de habla castellana está plenamente familiarizado con Casacas Azules, tenemos el orgullo de presentar por fin las primeras aventuras del cabo Blutch, el sargento Chesterfield y compañía, ilustradas por el que fue su dibujante inicial, Louis Salvérius.

Podremos presenciar los inicios del que llegaría a ser uno de los wésterns humorísticos más importantes del cómic europeo, gracias al talento conjunto de este demasiado pronto desaparecido artista y del por entonces prometedor y muy pronto consolidado guionista Raoul Cauvin.

Los extras, que en el presente volumen vienen particularmente copiosos, nos revelarán más sobre la vida y obra de Salvérius."

Aunque ya los he citado anteriormente, los creadores de la serie, y quienes estarían en sus inicios, fueron Raoul Cauvin (que ha escrito historias de "Bill y Bolita" o "Cédric") y Lous Salvérius (ya ilustró antes historias de indios en "Whamoka y Whikilowat"), artistas que ya se conocían de antes, y entre los que había buena relación. Por el bagaje de Salvérius dibujando historias de las tribus indias americanas, y debido al respeto que le profesaba todo esto, la intención al principio fue contar historias que no los dejaran en ridículo ante los protagonistas, sino que actuasen como un necesario y simpático catalizador de la narración. Cosa que, como he podido comprobar en esta lectura, se cumple. La traducción al castellano es de Alfons Moliné y Carlos de Gregorio, y la rotulación de Fabián Galindo de Oliveira y Nuria Aina Bonel.

Las tramas de este tomo comprenden muchas situaciones, desde enfrentamientos con diferentes tribus indias, a sucesos cómicos protagonizados por los propios soldados del grupo dirigido por Chesterfield (personaje que tiene una de esas relaciones de amor-odio con el cabo Blutch, lo cual genera bastantes momentos para la risa). También se podrá ver el nacimiento del amor platónico entre Chesterfield y la señorita Appeltown, hija del Coronel Appeltown. Este último es quien dirige Fort Bow, donde los Casacas Azules viven la mayor parte de sus aventuras. Pero no todo se limita a esto, pues también tendrá un papel indispensable en el devenir de la serie la guerra civil americana (también conocida como Guerra de Secesión). 


Aunque lo que se cuenta se suele abordar desde un punto de vista humorístico, y sería fácil pensar que unas historias concebidas a finales de los años 60 e inicios de los 70 podrían ser difíciles de digerir en esta época, mi sorpresa ha sido sumamente agradable, pues he disfrutado mucho del contenido de este tomo, y para nada he tenido la sensación de que esté desfasado. Como ejemplo encontraréis un momento en el que unos indios se comunican mediante señales de humo, y se usan expresiones (habrá ayudado la traducción sin duda) del tipo "están en línea", como si aquello fuera un precursor de lo que a día de hoy pueda ser cualquier aplicación virtual de mensajería. Ese tipo de detalles me han gustado mucho. Pero además, rápidamente los personajes protagonistas, cada uno por sus razones, se han ganado mi cariño, y me he reído bastante con muchas situaciones. Otro ejemplo de comicidad es el de ver a los soldados defenderse de ataques indios en un momento dado, pero a su vez ver posteriormente a esos mismos soldados... ¡dar vueltas a su propio fuerte para recuperarlo de alguna tribu india!

Respecto a la valoración de los autores, me ha encantado el trabajo que hicieron Cauvin y Salvérius. Del primero destaco el gancho de sus guiones pese a partir de premisas sencillas y poco dadas a la complejidad narrativa. Los momentos cómicos me han parecido muy bien llevados y concebidos, sin llegar a caer en exceso en la repetición. También tiene mucha miga la relación que construye entre Blutch y Chesterfield, que están como el perro y el gato a menudo, pero que, en algunos momentos difíciles, dan muestras de aprecio mutuo. Y aunque esta obra nazca con un claro toque cómico, la muerte no está ausente en sus páginas, por lo que es un recordatorio de que lo cortés no quita lo valiente, y bajo esa máscara humorística se sigue narrando cosas más serias, aspecto que se nota especialmente en el último capítulo, centrado en la Guerra de Secesión.

En cuanto al dibujo, Salvérius tiene un trazo que, siendo parecido al clásico de la bd en aquella época, posee la suficiente energía para destacarlo de la media y hacer que no solamente no haya sufrido por el paso del tiempo, sino que sea plenamente disfrutable. Salvérius maneja muy bien la expresividad gestual y facial de los personajes, que es otro de los elementos que considero indispensables para este tipo de obras. Y su estilo combina a las mil maravillas con el tono cómico que tiene la serie, siendo en definitiva un complemento perfecto para los guiones de su compañero. 

¿Merece la pena el tomo? No puedo decir otra cosa que SIN LUGAR A DUDAS SÍ. Es cierto que quienes más lo pueden valorar son personas amantes del cómic europeo o del género western, pero más allá de ese público concreto, considero que esta serie, ya desde sus inicios, contiene los suficientes elementos de interés como para suscitar la curiosidad de la persona lectora, y generarle esa necesidad de leer más tomos y seguir las vivencias de estos Casacas Azules tan carismáticos. No faltan momentos para las risas, que es algo que, sea cual sea la época que una persona atraviese, nunca viene mal al encarar una nueva lectura. Y espero que le deis una oportunidad a esta colección, ya empecéis por este primer tomo, o por cualquier otro de la misma. Aprovecho aquí para agradecer a Rodrigo de "La Comicteca" que me hablara bien de esta serie, ya que alimentó mis ganas de ponerme con ella. 



La estructura de este segundo tomo integral se parece un poco a la del anterior, aunque aquí hay tres historias de considerable extensión propia de un álbum europeo, junto a un par de capítulos breves pero no carentes de interés. La particularidad de este tomo, es que recopila lo último que pudo hacer Salvérius para la colección, pues murió muy pronto, con 37 años, a consecuencia de un infarto. No llegó a terminar la historia que cierra el tomo, por lo que algunas páginas fueron realizadas por Willy Lambil, quien recogería el testigo en adelante para seguir esta serie. 

La sinopsis del tomo es la siguiente:

"Con este volumen completamos el periodo de Casacas Azules ilustrado por Louis Salvérius.

Tanto en las tres aventuras largas del sargento Chesterfield y compañía que contiene —Reclutas y veteranos, Héroes a la fuerza y Sin Ley— como en las más cortas, seguiremos presenciando la consolidación de esta serie a través de la sólida alianza entre el dibujante y su guionista Raoul Cauvin; un afianzamiento que ni siquiera la desaparición del primero logró truncar, merced a su afortunada sustitución por Willy Lambil.

Los extras nos revelarán más sobre el talento de Salvérius, con numerosos documentos gráficos inéditos y varias curiosidades en torno a este autor, incluyendo su propia versión de Lucky Luke."

El equipo creativo de este material era el conformado por sus creadores Raoul Cauvin y Lous Salvérius, a quienes hay que añadir al citado Willy Lambil (famoso tanto por esta serie como por "Pobre Lampil", donde coincidió con Cauvin), que terminó la última historia intentando asemejarse al estilo artístico de Salvérius. La traducción al castellano es de Alfons Moliné, y la rotulación de Fabián Galindo de Oliveira.

Como ya sucedía en el tomo anterior, y aunque sea fácil pensar que aquí habría una repetición de tramas, lo cierto es que no sucede así en su mayor parte. Sí que vuelven a aparecer tribus indias y soldados del norte y del sur del país a consecuencia de la guerra, pero se añaden diferentes cosas, como la presencia de diferentes pistoleros mexicanos, misiones de mayor complejidad para Chesterfield y Blutch, y otras que, sin ser especialmente difíciles, no dejarán de deparar situaciones cómicas, como viene siendo habitual cada vez que el cabo y el sargento emprenden juntos alguna aventura. La primera historia supondrá un encargo peculiar para Chesterfield, pues deberá ir a buscar a un pelotón de nuevos reclutas para Fort Bow, y el Coronel Appeltown no tendrá otra ocurrencia que ordenarle al sargento que, durante el camino de regreso hacia el fuerte, haga de los novatos unos auténticos hombres. Entonces Chesterfield tendrá una de sus ideas brillantes, y eso no hará sino generar una metedura de pata tras otra. 


Como complemento a este primer arco argumental, vienen dos historias breves, una dedicada al soldado Pluma de Plata, y otra en la que una manada de bisontes tendrá atemorizada a toda la población cercana a Fort Bow. Luego, ya con una extensión nuevamente larga, y retornando al contexto de la Guerra de Secesión, Blutch y Chesterfield tendrán que realizar una peligrosa misión de infiltración tras las líneas enemigas, para lo cual contarán con la colaboración de dos mexicanos que conocen bien el terreno. Por último, y sin abandonar la contienda bélica, se producirá una peculiar situación cuando ambos bandos militares deban hacer un alto el fuego, para intentar acabar con una tribu india y una banda de mexicanos que les atacan cada vez que intentan recuperarse de las batallas. ¿Adivináis quienes serán los encargados de descubrir los escondites de los mexicanos y los indios? Efectivamente, Chesterfield y Blutch.

Toca hablar de la labor de los artistas. Empezando por las historias concebidas por Cauvin, he vuelto a disfrutar enormemente de cada una de las aventuras narradas por él. Hay un balance muy bueno entre lo cómico de algunas situaciones, pero a su vez lo serio de otros momentos en los que, por la propia naturaleza de lo que deben vivir los personajes, no hay mejor camino que postergar el humor a momentos más residuales. Claro que, esto último, no se aplica tanto a esa relación de amor y odio de Chesterfield y Blutch, quienes harán gala constantemente de ese vínculo tan divertido de observar para el lector, y que en muchas ocasiones acaba con algún ojo morado para Blutch. Por otra parte, Cauvin sigue manejando muy bien los tiempos narrativos, y valoro de forma muy positiva el que, hasta el momento, rara vez se haya repetido la trama de alguna de sus historias, a pesar de que, como ya decía, sí haya elementos comunes. Así pues, me lo he pasado en grande como lector, destacando entre otras la misión de infiltración.

Y no menos fantástico fue el trabajo de Salvérius, quien tenía ese estilo clásico de la bd, pero que destaca por la fuerza que le imprimía el artista a su trazo, y la precisión a la hora de diseñar personajes y escenarios. Aunque hizo un trabajo sobresaliente en prácticamente todo el material del álbum, me quedo especialmente con la última historia (la que no pudo terminar del todo), porque es la que, por sus características, requería un mayor esfuerzo para ilustrar. Pero Salvérius rindió a un nivel altísimo, y es una auténtica pena saber que le llegó la muerte cuando había logrado uno de sus deseos a nivel profesional, que era trabajar en una serie propia que además tuviera éxito. Lambil, intentando asemejarse al trazo de Salvérius, se ocupó de las últimas páginas de esa historia inconclusa, y, aunque se nota el cambio de artista, hace un buen trabajo.

¿Merece la pena el tomo? Si ya estás familiarizado con la serie, ES UNA LECTURA OBLIGATORIA. Y si todavía no te has estrenado con ella... es un tomo de alta calidad y con elementos suficientes para que lo disfrutes, sin necesidad de tener bagaje previo con los personajes. Que no os intimide el acercaros a un álbum que recopila historias publicadas a inicios de los 70, pues son divertidas y justifican la fama que tiene esta serie. No faltan momentos para las risas, que es algo que, sea cual sea la época que una persona atraviese, nunca viene mal al encarar una nueva lectura. Y espero que le deis una oportunidad a esta colección, ya empecéis por el primer tomo, por éste segundo, o por cualquier otro de la misma.

15 de abril de 2022

Reseña de Hellboy: Integral 3. Abrazar el destino manifiesto, exponiéndose a la posibilidad de ser lo que nunca quiso

¡Saludos desde el mundo de la investigación de lo paranormal! La obra de la que os hablaré en esta ocasión tiene un componente muy especial, propio de aquellas lecturas que, cuando uno ha seguido su desarrollo en diferentes arcos argumentales, funciona no solamente como conexión entre las diferentes migas de pan que fue dejando el autor, sino que además es un enorme colofón a todo. Y eso que esto no es el final del camino del personaje, pues por delante le quedan cosas que vivir. Aunque de eso hablaré en otro momento. Así pues, hoy toca analizar "Hellboy: Integral 3" de Norma Editorial. 


Como no podía ser de otro modo, las historias recopiladas en este integral fueron publicadas originariamente por Dark Horse, el sello editorial que alberga el "Mignolaverso". No es ningún misterio el hecho de que Mike Mignola, que en series como AIDP sí se había abierto a colaborar con multitud de artistas, no era tan receptivo a esa apertura en cuanto a las historias protagonizadas por Hellboy. Es algo lógico, pues no dejaba de ser su criatura, y lo normal era que su creador (sin olvidar la participación que tuvo en sus inicios John Byrne) fuera quien se ocupara de narrar e ilustrar sus historias más importantes y extensas. Pero tarde o temprano, y por la espectacular expansión que estaba teniendo este universo, cuyas ramificaciones se extendían en muchas direcciones, Mignola no pudo abarcarlo todo (una de las historias que más le costó hacer fue "La isla". Precisamente es algo sobre lo que ya hablé en la reseña de "Hellboy: Integral 2", pues, aunque lo hicieran de forma posterior (si bien su recopilación es previa, aparecieron después), ya entraban en escena diferentes ilustradores en juego como Richard Corben, Craig P. Russell o Jason Shawn Alexander. Y aquí el que entra y se asienta con enorme fuerza en la serie es Duncan Fegredo, del que ya os puedo anticipar que, cogiendo el relevo de Mignola, y partiendo de un trazo con evidentes similitudes pero al que aporta muchas mejoras, hace un trabajo espectacular y rompedor. 


Otra de las cosas que considero importante señalar antes de profundizar en el tema, es que gran parte del contenido de este integral tuvo mucho peso en la última adaptación cinematográfica de Hellboy, dirigida por Neil Marshall en el 2019, y con David Harbour como Hellboy. En esta película, que no me pareció especialmente buena (de hecho me gustan bastante más las dos que dirigió Del Toro) aunque sí entretenida, hay que valorar positivamente la circunstancia de que tejiese una trama con bastante fidelidad a diferentes arcos argumentales del personaje, y donde aparecían figuras como Alice, Baba Yaga, Gruagach y Nimue, o costumbres como "La cacería salvaje". Eso sí, el guion de la película es una amalgama de sucesos y personajes que aparecen diseminados en diferentes historias de Hellboy, pero sí que en esa mezcla aparecen bien retratados diferentes pasajes del cómic objeto de reseña, por lo que, a posteriori se le podrán achacar muchas cosas a esta última versión en cine, pero concretamente no el que haya contado algo inventado y ajeno a las vivencias del personaje en viñetas. Leyendo algunas críticas a la misma en una web temática, hay usuarios que ven algo forzado que en esta última versión se introdujese una trama relacionada con Merlín, Morgana, el Rey Arturo y Excalibur. Pero claro, en mi caso no lo veo tan metido con calzador porque esos vínculos ya se producían en historias como "La cacería salvaje" y "La tormenta y la furia".

¿Qué autores han participado en este cómic? Como no puede ser de otra manera, el motor de esta obra es el creador de la misma, Mike Mignola (conocido entre otras cosas por "Batman: Luz de gas" o "Drácula de Bram Stoker"), que desempeñará la labor de guionista, y también de ilustrador en una breve historia. En la lista de ilustradores la gran figura es Duncan Fegredo (en su haber tiene obras como "Enigma" o "MPH") , y luego están Richard Corben (del que destacan "La casa en el confín de la Tierra" o "Los espíritus de los muertos"), Kevin Nowlan (ilustrador en diferentes números de la cabecera del "Doctor Extraño" y que también estuvo en "Sandman") y Scott Hampton (quien participaría en "American Gods" o "Los libros de la magia"). En los colores destaca la figura de Dave Stewart (muy ligado al Mignolaverso con series como "Bogavante Johnson" o "Sir Edward Grey: Cazador de brujas"). De la traducción al castellano se ocupan Héctor Lorda, y de la rotulación Martín Garcés.

¿Qué historias nos encontraremos aquí? Éste es el tercer integral de tres de la serie de Hellboy (luego vendría "Hellboy en el infierno" como colofón), y la descripción editorial dice lo siguiente:

"Llega el final de la saga en el tercer volumen de lujo.

La edición definitiva de las historias del demonio rojo creado por Mike Mignola llega a su último volumen cerrando la gran saga de Hellboy para dar paso a la nueva saga que dará comienzo próximamente con la nueva serie Hellboy en el infierno. 

Una edición integral en cartoné forrado con tela que incluye más aventuras de Hellboy ilustradas por Mike Mignola, Duncan Fegredo, Richard Corben, Kevin Nowlan y Scott Hampton. 

Y además una amplia galería de bocetos y comentarios, e introducciones de Scott Allie, Jane Yolen, Mark Chadbourn y Glen David Gold.

Una gran oportunidad para hacerse con toda la exitosa serie de uno de los personajes de cómic más populares de los últimos tiempos, protagonista de dos películas de Guillermo del Toro."

Hay que indicar que se mantiene el espíritu de los otros integrales en el material recopilado, pues hay varias historias de larga extensión, junto a otras de carácter más breve. La primera en desarrollarse es "La oscuridad llama". Aquí, y con un prólogo relacionado con un lunar que le aparecerá a Hellboy, éste recibirá la insólita propuesta de ser el rey de la estirpe de las brujas. Él rechazará tal ofrecimiento, y a consecuencia de ello, la narrativa se desarrollará en varios frentes. Por una parte, las brujas, que necesitan que alguien las guíe para no dejar de existir con el paso del tiempo, tendrán que recurrir a una opción de lo más indeseada y peligrosa, en la cual jugará un papel importante Gruagach, quien lleva largo tiempo con ganas de vengarse de Hellboy, quien provocó que terminara convertido en un animal un tanto ridículo. Pero además de esto regresará Baba Yaga, quien también tiene cuentas pendientes con Hellboy, pues hace tiempo él le arrancó uno de sus ojos. Así pues, con más ganas que nunca de resarcirse, ella irá lanzando hacia su enemigo todas las amenazas posibles, hasta que alguna acabe con él. Esto provocará la aparición de Koshchei, un ser inmortal (que tendría más desarrollo con los años), que supondrá un duro reto para Hellboy. Además, en el epílogo, habrá unas páginas dedicadas a la AIDP, cuya narrativa queda conectada a ésta en lo que es el final del tercer integral de esta serie, reseñado aquí

La siguiente historia importante es "La cacería salvaje", y aquí, una vez que Hellboy se encuentra descansando de los acontecimientos de su última aventura, recibirá la invitación de ir a un lugar muy peculiar de Gran Bretaña, donde existe una importante sociedad que cada cierto tiempo organiza algo llamado "La cacería salvaje", con el objetivo de dar caza a diferentes monstruos que aparecen en la tierra. A raíz de algo que sucederá en dicha cacería, y tras una serie de curiosas circunstancias, Hellboy, acompañado de Alice (a quien salvó la vida hace muchos años cuando ésta era un bebé) terminará llegando a un castillo rodeado por llamas. En el interior de dicha construcción se encontrará a Morgana, la hermanastra del Rey Arturo, y por boca de ella Hellboy descubrirá muchas cosas de sus verdaderos padres, así como la relación que su linaje guarda con el legado del Rey Arturo y la espada Excalibur. También sabrá que una enorme guerra se aproxima, y que él, le guste o no, está destinado a reinar sobre uno de los bandos de dicha contienda, siendo el otro el dirigido por Nimue, quien fuera amante del mago Merlín y que aprendió muchos secretos de éste antes de quitarlo de en medio.


Como continuación de la historia anterior, viene "La tormenta y la furia". Todo lo que ha deparado el camino de Hellboy hasta ese momento, no ha hecho sino conducirle a la situación a la que deberá hacer frente: la guerra por salvar a la humanidad de las ansias de sangre de Nimue. Por un lado, diferentes caballeros muertos de Gran Bretaña han ido desapareciendo de sus tumbas, pues era cierto el presagio de que, llegado el momento, alguien tendría que dirigirlos y ocuparse de defender la vida y el territorio. Hellboy y Alice intentan comprender mejor todo lo que se avecina, y no pasará mucho tiempo hasta que el ataque de un emisario de Nimue sirva de detonante para que Hellboy tenga claro que, de una forma u otra, le corresponde a él enfrentarse a Nimue. Así pues, la batalla por la superviviencia de la humanidad y el destino del planeta afronta su momento más decisivo. ¿Quién ganará? Esto es algo que os corresponde averiguar leyendo este tomo. No voy a añadir mucho más, salvo que después de esta historia vienen unas cuantas de corta extensión, y ambientadas en diferentes épocas del personaje, siendo una de ellas especialmente curiosa, pues Hellboy viajará a México, y allí, acompañado de unos hermanos que se dedican a la lucha libre, tendrán que acabar con un montón de seres malignos. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? He de confesar que Mignola me sigue despertando una curiosa opinión, pues sus historias de gran extensión contienen toques muy oníricos que a veces generan la sensación de que ocurren en un plano más místico que humano, y requieren leer (y releer) con mucha atención diferentes pasajes, para poder comprender bien el alcance de todo lo que se da a entender. Gracias al contenido extra del tomo es fácil saber que llegó un momento en el que diferentes ideas que ya había comenzado a desarrollar en el pasado, terminaron convergiendo para contar lo que aparece relatado aquí, y me gusta saber eso, pues cuando yo mismo escribo relatos, una de las cosas que me llenan es ver que a veces, cosas que uno no pensaba conectar, terminan floreciendo hasta alcanzar conexiones imprevistas pero orgánicas. Además, está muy logrado el debate interno de Hellboy, quien siempre debe lidiar con el destino que se le atribuye como el ser que traerá el caos, pero que siempre ha luchado por ser uno más y hacer del mundo un lugar más seguro; en este sentido, la guerra con Nimue hará que ese dilema interior se expanda y haga aflorar todas las dudas del personaje sobre su destino. Por retomar el hilo anterior, Mignola tiene una forma de narrar en las historias largas, y otra un poco diferente cuando se trata de contar algo con menos extensión. Disfruto mucho más sus historias cortas precisamente, tanto por la originalidad de las mismas, como por su desarrollo. Pero también encuentro muchos puntos de interés en sus otras narraciones, y en conjunto este tercer integral me parece una obra notable en cuanto a guion.

En el apartado gráfico, la primera figura a destacar es la de Fegredo, pues su trabajo es espectacular, y cuando crees que ya ha alcanzado su tope artístico en una historia, resulta que en la más importante de todas... ¡hace una labor todavía más rompedora! Aunque Fegredo tomó como referencia el estilo artístico de Mignola al principio de su colaboración y la semejanza era evidente, poco a poco (esto también se explica en uno de los textos) fue desarrollando su propio estilo y no solo complementó el de Mignola, sino que lo mejora. Mignola es un artista que con cuatro trazos encapsula muy bien lo que quiere mostrar, pero Fegredo amplifica eso mismo, pues luego se toma su tiempo en que cada nimio detalle que aparezca en una viñeta esté bien hecho. Por eso no me queda otra que aplaudirle, y sentirme contento de que este hombre forme parte del mundo de Hellboy. Junto a él, del resto de colaboradores ya conocía el talento de Corben, Mignola y Nowlan, quienes hacen una aportación notable con sus diferentes tipos de trazo, y quien me chirría un poco es Hampton, cuyo estilo no me convence del todo. Pero en general el apartado gráfico, apoyado en Fegredo, es muy bueno. 

En el color la principal figura es la de Stewart, que ya conozco muy bien de todo lo leído del Mignolaverso, y que, si desde la primera vez que vi su trabajo ya me gustaba, aquí creo que está a un nivel sublime. No me parece fácil ocuparse de una obra de estas características, donde no solamente Hellboy debe diferenciarse del resto, sino que además, por los diferentes paisajes y escenarios de fantasía donde transcurren muchas partes de la historia, requieren de un trabajo elaborado en la diferenciación de color para según qué tipo de personajes, y también de los entornos. Así que esta obra es un claro exponente de todas las virtudes que reúne un colorista como Stewart, otro de los magníficos artistas que agradezco que formen parte de este universo.

¿Merece la pena el cómic? Por la importancia de lo que sucede aquí y la calidad de las historias, ES UNA OBRA IMPRESCINDIBLE para los fans de Hellboy. El matiz que añado es que, para quien quiera empezar a leer al personaje, no recomiendo bajo ningún concepto empezar por aquí, pues para disfrutar al completo esta experiencia, es importante hacer el viaje por el principio, desde el primer integral de la colección. Solamente así se ve la evolución del personaje, de sus historias, y la forma orgánica en la que todo ha ido encajando para que tenga lugar lo narrado aquí. Y hay que advertir que aquí no se acaba esto, pues "La tormenta y la furia" evidencia por dónde seguirá la historia, razón de que haya un último integral de la serie de Hellboy, y de que muchos tomos de AIDP estén vinculados a ello. Como vengo haciendo, cuando lea todo lo que me queda, estaré encantado de seguir contando qué me parece. Pero voy a recalcaros algo que nunca se dice lo suficiente... ¡cómo mola Hellboy!

Por ir terminando, y sobre la edición de Norma Editorial, es de cartoné, forrado con tela y con cinta marcapáginas. Como contenido extra hay bastantes textos sobre la publicación editorial y el recorrido del personaje, pero además, viene información extra sobre las historias cortas, y destaca una muy amplia sección de bocetos, portadas, diseños de personajes y demás hechos por Fegredo, Mignola y otros artistas, con comentarios al respecto. ¿Se puede pedir más? Esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra!

13 de abril de 2022

Reseña de Marsupilami 10: Alboroto en Palombia. Una impactante aparición televisiva, unos diamantes y un loro muy hablador

¡Huba! Vuelvo a escribiros desde la selva de Palombia, hogar del Marsupilami, el famoso animal de cola infinita y piel amarilla creado por André Franquin. Ya sabéis que llevo un tiempo reseñando los distintos álbumes publicados del personaje por orden cronológico, y esa lectura ordenada me permite conocer cada vez más cosas del ficticio país de Palombia y sus habitantes. En la anterior entrega de la serie se le daba mucho protagonismo a las mariposas de la selva, concretamente a una de ellas autóctona de la selva palombiana. Y en esta ocasión, el mundo de la televisión tiene su participación. Toca hablaros de "Marsupilami 10: Alboroto en Palombia" de Editorial Base. 


Este décimo álbum, cuyas historias se confeccionaron entre 1995 y 1996, implica unos cuantos cambios en la dinámica de la colección. Para empezar, contiene un prólogo de dos páginas a la historia principal (hay más de una recopilada aquí), tras el cual vienen las páginas propias de los datos de la obra, previas al inicio de "Alboroto en Palombia". Pero eso no es todo, pues también supone una modificación en el equipo creativo. Yann Le Pennetier, que ya llevaba guionizados bastantes álbumes, cede su lugar a la dupla conformada por Xavier Fauché y Eric Adam, quienes, a pesar de que es algo sobre lo que ahondaré más adelante, realizan una labor satisfactoria que no hace pensar mucho en el cambio en los guiones. Además, Franquin ya no supervisó la realización de este álbum, cosa a tener en cuenta ya que llevaba haciéndolo con muchas entregas anteriores. Y por otra parte, y aunque es una fórmula que ya he visto anteriormente en la colección, aquí vienen reunidas la historia principal que da título al tomo, y otra llamada "Operación M" y que funciona como una especie de epílogo.


Hasta la fecha sí que la televisión había tenido alguna aparición en las aventuras del marsupilami, pero de una forma más pasajera, como pasó en "Marsupilami 5: Baby Prinz", aquella historia en la que se producía un golpe de estado en Palombia, y la prensa tenía su presencia dando cobertura a todo aquello. Ahora bien, también hay que decir que, como no puede ser de otra manera, estando el marsupilami de por medio, ya podéis haceros una idea de que las escenas ambientadas en los estudios de uno de los canales informativos de Palombia serán de todo menos tranquilas. Hasta la portada del álbum es claramente indicativa de lo que va a suceder, y eso es lo que alguien como un servidor busca en este tipo de lecturas, que hagan del humor su bandera y proporcionen diversión y risas. Marsupilami es de esas series que sigo recomendando para toda la familia, porque se presta a todo tipo de grupos lectores.

¿Qué autores han participado en este tomo? En los guiones están Xavier Fauché (conocido por "Percevan" o "Rantanplan") y Eric Adam (que participó en "Lucky Luke" y "Roma". Su colaborador es el dibujante Luc Collin, conocido como "Batem", que es un autor que durante toda su carrera prácticamente ha estado ligado a los álbumes del Marsupilami. Del color se ocupa el estudio Cerise (ha participado en "Natacha" o "Solos"), formado por Cynthia Englebert y Gianluca Carboni. La traducción corresponde a David Aliaga Muñoz.

¿Qué historia nos encontraremos aquí? La sinopsis editorial indica lo siguiente:

"El loro que acompañó al abuelo de Collin en sus expediciones por la selva de Palombia sabe dónde escondió sus diamantes antes de morir. 

Pero para encontrar el tesoro, Collin deberá enfrentarse al traidor Jules Santoni, que también quiere hacerse con las piedras preciosas. 

Pero por si fuese poco jaleo, todo se complicará cuando el pequeño marsupilami negro se cuele en el equipaje de los aventureros que regresan a Chiquito y el marsupilami viaje a la capital de Palombia para llevarlo de vuelta a casa."

Aunque no se mencione expresamente en la sinopsis, una vez pasado el prólogo, donde se narran los últimos momentos de la vida de Emilio (el abuelo de Collin) y aparece por primera vez el loro Cavernabrole, el marsupilami aparecerá en la televisión. Eso sí, lo hará como consecuencia de la desaparición de su hijo el marsupilami negro (posteriormente se explicará cómo acabó en esa situación), y no aparecerá con intenciones muy amistosas en el plató ante las cámaras. No obstante, y teniendo en cuenta que la importancia de ese programa en grabación era mostrar al fin una prueba irrefutable de la existencia de los marsupilamis, se podría decir que al menos mereció la pena mostrar al animal unos segundos ante los telespectadores palombianos.

A partir de esos sucesos, y retrotrayéndose en el tiempo, comenzará a narrarse todo lo que pasó antes de la grabación del programa. Por una parte veremos al marsupilami negro metiéndose en un pequeño lío, y el importante papel que el loro Cavernabrole jugará para sacarle del entuerto. Poco después, el loro irá a reunirse con un pescador amigo suyo, y un rato después aparecerá un equipo de televisión en la zona para hacer una entrevista a dicho pescador, que es algo así como una leyenda en el mundo de la pesca. Gracias a dicha grabación, el personaje de Collin escuchará el nombre del loro, y rápidamente recordará una carta que le enviaron al poco de fallecer su abuelo, donde se mencionaba la importancia de encontrar a dicho animal. 


Así pues, Collin se embarcará en la aventura de intentar encontrar a Cavernabrole, el que fuera inseparable compañero de su abuelo Emilio, y ello le llevará a viajar a la selva palombiana. No obstante, un antiguo amigo de su abuelo, conocedor también de la importancia de encontrar al loro, irá igualmente en su búsqueda, con intenciones poco amistosas. Todo esto desencadenará la habitual sucesión de situaciones pintorescas y divertidas cuando se mezclen estos personajes al pescador, Cavernabrole, el marsupilami padre y su hijo el marsupilami negro. Una vez acabada esta historia, y a modo de prólogo, hay una más breve pero vinculada también a esa aparición del marsupilami en televisión, pues el famoso cazador Bring M. Backalive (un villano muy presente en la colección) intentará por todos los medios capturar nuevamente a ese animal que tanto se le resiste, y por cuya caza quiere ser mundialmente reconocido. Para saber si logrará su objetivo o no, no tenéis más que leer este álbum.

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Aunque Fauché y Adam se estrenaban en la colección con esta obra, realizan no solamente una buena labor a la hora de construir la historia, sino que mantiene una continuidad narrativa que no hace que uno extrañe a Yann, pues no se nota su ausencia en la confección del guion. Y eso es lo más importante, no notar que una de las piezas habituales de la cabecera no ha participado en tal o cual álbum, porque es síntoma de la buena coherencia que se mantiene en la serie. Es cierto que a ello ayuda que Franquin siguiera como supervisor, pero también influye el talento de los guionistas. En esta décima entrega las tramas siguen siendo sencillas y están trufadas de comedia y travesuras del marsupilami, manteniéndose así el esquema que lleva imperando en la serie desde sus comienzos. En ese sentido no hay que esperarse mucha innovación, pero para quienes llevamos una temporada leyendo las obras del marsupilami y las disfrutamos, ésta ofrece más de lo mismo, lo cual para un servidor es bueno porque es lo que busco.

En cuanto al apartado visual, me reafirmo en lo último que mencionaba aquí y en anteriores reseñas, pues Batem lleva muchos álbumes en esta serie, y su estilo está más que asentado. Deudor del estilo europeo clásico en la bd, y más concretamente del arte de Franquin, sigue manteniendo un buen manejo de humor gráfico y de la expresividad de personajes. Así pues, Batem se mantiene en su línea habitual de trabajo, y si ya conocéis al artista u os gusta su trazo, no creo que os decepcione en esta ocasión, pues es más de lo mismo, y eso me satisface como lector y aficionado a su narrativa visual. Así que, en resumen, una vez más valoro positivamente la labor de Batem, más que acostumbrado a ilustrar las pillerías del marsupilami y su familia. 

Y el color viene a ser una repetición de la valoración. Puede sonar a coña, pero el estudio Cerise también ha realizado esta misma labor en otras entregas de la colección, y realiza un trabajo igual de positivo que el de Batem. Las tonalidades de colores son las propias de la bd de la época, y combinan bien con el estilo de dibujo. 

¿Merece la pena el cómic? Aquí influye ser fan del personaje, pues OFRECE MÁS DE LO MISMO, lo cual no es malo si lleváis tiempo siguiendo al marsupilami y os gustan sus aventuras. Al ser un álbum auto-conclusivo, no es una mala opción para quien se estrene con la colección, y sintetiza bien todo lo que se puede encontrar aquí, por lo que no tiene nada de malo empezar a leer a este personaje por este álbum, ya que no es necesario tener mucho bagaje previo con él. Mantengo la opinión de que es del tipo de obras que se pueden disfrutar en familia, pues su espíritu (al menos es lo que pienso) es el de llegar a un amplio público, sin importar mucho su edad. Así pues, merece la pena leer este cómic seáis o no fans del marsupilami y su mundo.

Por último, y sobre el formato de Ediciones Base, este tomo está publicado en tapa dura, y tiene el lomo del color de la piel del Marsupilami, lo que le da un toque bonito para tener en vuestras estanterías. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver otra reseña del personaje tenéis la de "Marsupilami: Historias cortas por..." o si queréis reseñas de otro tipo las podéis encontrar aquí. ¡Hasta otra!

9 de abril de 2022

Reseña de AIDP: Integral 3. Nuevas historias que permiten reflexionar sobre la muerte, y conocer más del origen de los personajes

¡Saludos desde el mundo de la investigación de lo paranormal! En mi afán de leer y reseñar diferentes obras pertenecientes al universo de Hellboy, tuve la agradable sorpresa de disfrutar un montón de lo que podía ofrecer la serie de AIDP desde el comienzo. Como confirmación de esas maneras tan buenas que apuntaba esta cabecera, me encuentro aquí para comentaros qué me ha parecido "AIDP: Integral 3" de Norma Editorial.


Como nunca está de más hacer algún recomendatorio sobre el camino recorrido por la serie hasta este tomo, hay que decir que, prácticamente desde "AIDP: Integral 1", la colección contiene el mega arco argumental de la guerra contra las ranas. Eso sí, aunque las primeras ranas aparecieron en la cabecera de Hellboy (concretamente en la historia "Semilla de destrucción"), ha sido precisamente en AIDP donde han tenido un extenso e intenso desarrollo, mostrándose durante los primeros integrales de esta serie la batalla que deben librar todos los efectivos de la agencia contra estas ranas de gran tamaño y peores intenciones, estuviesen dirigidas por alguien o simplemente obedeciendo a impulsos destructivos. Aunque se podría decir que este tercer tomo supone una especie de pausa en la guerra, pues, aunque los diferentes episodios narrados aquí se enmarcan dentro de ese gran arco argumental, a su vez no tienen mucho que ver con ello. Al menos por ahora. Que en esta colección todo termina estando conectado, y eso es lo que hace que cada pequeño detalle deba obtener la adecuada atención.


Otra de las cuestiones que merece la pena ser remarcada, es el hecho de que durante las tres historias contenidas en este integral, el equipo creativo es el mismo. Si bien en los primeros números de la cabecera no se tenía muy claro qué rumbo tomaría la serie, y en base a ello se experimentó con multitud de artistas para ver lo que podían aportar al proyecto, llegamos a un punto en el que hay un sólido equipo de autores detrás de las historias. Ojo, no hablo de lo que pasará en posteriores integrales, sino de lo referente a la obra objeto de reseña en esta ocasión. A estas alturas, si ya lleváis algún tiempo siguiendo las diferentes colecciones del Mignolaverso, sabréis que entre otras cosas, se caracterizan por la enorme cantidad de personas que han participado en las mismas, sea como guionistas, ilustradores, coloristas y demás puestos creativos. He disfrutado hasta la fecha de la labor de mucha gente, y eso viene de perlas para AIDP teniendo en cuenta que es una serie muy coral y el protagonismo se reparte entre muchos personajes, como sucede nuevamente aquí.

¿Qué autores han participado en este cómic? Como no podía ser menos, encabeza el equipo Mike Mignola (conocido entre otras cosas por "Batman: Luz de gas" o "Drácula de Bram Stoker"), creador de la agencia y Hellboy, y siempre presente en un rol u otro en las obras de este universo. Como figuras más importantes le acompañan entre otros el guionista John Arcudi (autor muy curtido en este mundo escribiendo en "Abe Sapien" o "Hellboy y la AIDP 1952"), el ilustrador Guy Davis (dibujante en "Batman / Edgar Allan Poe: Nunca más" y artista completo en "The Marquis") y el colorista Dave Stewart (muy ligado al Mignolaverso con series como "Bogavante Johnson" o "Sir Edward Grey: Cazador de brujas"). Traduce al castellano Héctor Lorda y rotula Martín Garcés.

¿Qué historias nos encontraremos aquí? Nos dice lo siguiente la sinopsis:

"Una historia de orígenes y ranas.

Tras los acontecimientos catastróficos provocados por el monstruoso dios Katha-Hem, la AIDP recupera las fuerzas que va a necesitar para el peligro que se avecina a escala global. 

Un descanso que servirá para intercambiar impresiones y descubrir el pasado de agentes como Abe Sapien, Johann Krauss y Benjamin Daimio."

El monstruo al que hace referencia la sinopsis, apareció gracias a la intervención de "La Llama Negra", quien quería desencadenar trágicos sucesos en el planeta, pero que no tardaron en superar al líder de dicha organización. Aquí fue crucial el poder de Liz Sherman, quien, aconsejada por una figura que se le aparecía, pudo acabar con la amenaza antes de que hiciera un daño aún mayor. Ahora bien, al margen de eso, en plena guerra contra las ranas, una explosión acabó con la vida de Roger, el homúnculo que formaba parte de la AIDP, dejando un importante vacío entre los principales personajes. 

En el inicio de este tercer integral, se podrá observar la tarea de la AIDP intentando asegurar la completa destrucción de cualquier resto de vida que quede en el lugar donde Katha-Hem fue calcinado. Pero lo más importante deviene de la muerte de Roger, pues el primer deseo para con lo que queda de su cadáver, será intentar devolverlo a la vida. Sin embargo, poco se sabe de los homúnculos, y lo único que podrá arrojar algo de luz sobre el asunto, es un libro que posee un peculiar coleccionista que solo acepta tratar en persona con cualquier emisario de la AIDP. Kate Corrigan, acompañada de un agente llamado Devon, tendrá que ir en persona a encargarse de dicho encuentro, aunque no tardará en descubrir que el coleccionista es mucho más de lo que aparenta ser, y que conseguir el libro será de todo menos sencillo. Al mismo tiempo que esto sucede, se irán desvelando diferentes escenas del pasado de Abe Sapien, Benjamin Daimio, Johann Krauss y Liz Sherman. 


Lo anterior no solo es importante para continuar conociendo mejor a cada uno de los personajes protagonistas, sino también por el hecho de que cada uno de ellos, de distintas formas, ha experimentado el contacto con la muerte, y por extensión, se tiene una idea diferente sobre la misma, y sobre los beneficios o perjuicios de volver de los brazos de la parca. Una vez concluido el arco argumental del libro, hay dos más. El primero, que implica la presencia de una momia y unos robots muy peculiares, está directamente vinculado con el pasado humano de Abe Sapien, que ya descubrió hace tiempo que no siempre fue un anfibio, y que en su forma de carne y hueso pertenecía a una especie de sociedad intelectual. Por último, la base de la AIDP sufrirá un ataque que pondrá a todo el mundo en peligro, cuando un wendigo sea liberado de su cautiverio, y un nuevo enemigo haga acto de aparición. A esa nueva amenaza se sumará un importante cambio en la vida de Johann Krauss.

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Empezando por los guiones de Mignola y Arcudi, estoy muy contento con lo que sigue ofreciendo la serie. Es cierto que aquí se produce esa pausa en la guerra contra las ranas, pero se van dejando las suficientes miguitas de pan para recordar que todavía no ha terminado. También agradezco y disfruto las nuevas revelaciones que se van sucediendo respecto del elenco de personajes principales. Por otra parte, cada uno de los arcos argumentales no solamente tienen buen ritmo de desarrollo, sino que sus tramas revisten numerosos puntos de interés, haciendo muy agradable su lectura por el poso que deja. Se nota que Mignola y Arcudi forman un sólido tándem creativo, y eso redunda en un gran beneficio para quienes leemos esta serie tan coral y excelente, pues se maximiza el gozo lector.

En cuanto al dibujo, confieso que cuando Davis empezó en la serie, su trazo no me disgustó, pues se intuía que es un dibujante bastante rápido, y aunque puebla cada viñeta de numerosos detalles, a veces cuesta discernir lo que uno está mirando en los fondos. Eso era al inicio, pues a estas alturas ya le he ido cogiendo el punto y disfruto bastante con la capacidad narrativa de Davis, un artista que automáticamente asocio a esta cabecera por su gran labor en la misma. Se ha asentado en AIDP como Arcudi en los guiones, y uno de los beneficios de esa estabilidad es que se aprecia un trabajo continuo de alta calidad en la serie, pues el arte de Davis encaja muy bien con el universo fantástico y de lo paranormal en el que suelen tener desarrollo la gran mayoría de tramas. Es por eso que, al igual que con los otros autores implicados, me he quedado bastante contento con todo lo que el ilustrador ha aportado aquí.

Pero el color no va muy desligado de esa valoración, pues Stewart es otro artista cuyo trabajo me parece genial tanto en AIDP como en sus otras aportaciones al universo de Hellboy, y vuelve a rendir a un gran nivel, pues el trazo rápido y detallista de Davis hace necesario que Stewart tenga que aplicar los colores sobre muchos objetos en ocasiones, y el resultado es muy satisfactorio.

¿Merece la pena el cómic? Es una LECTURA FANTÁSTICA Y AMENA, de esas que, para quienes seguimos desde hace tiempo AIDP, deja muy buen poso, aunque eso no es novedad porque... ¡cada tomo de AIDP me encanta! Por lo tanto estamos ante una obra indispensable para quien esté siguiendo la serie, y que, si cae en vuestras manos sin haber leído los anteriores integrales, debería ser un recordatorio permanente de que ya estáis tardando en hacer la colección. Cabe recordar que no debéis sentiros obligadas/os a hacer también la serie de Hellboy si habéis empezado por AIDP. La lectura conjunta es maravillosa, pero por separado sigue siendo muy buena porque cada una recorre su camino y se abordan desde diferentes enfoques. Así que dadle una oportunidad a esta lectura.

Por ir terminando, y sobre la edición de Norma Editorial, es de cartoné, forrado con tela y con cinta marcapáginas. Como contenido extra hay textos sobre la publicación editorial y comentarios, diseños y bocetos tanto de Mignola y Davis como de los otros autores. Esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra!