17 de noviembre de 2025

Reseña de Los Cazadores Solitarios. La nueva apuesta sobrenatural de Tyler Crook como autor completo

Saludos y sed bienvenidas/os a una nueva reseña de cómic. En esta ocasión, toca hablar del nuevo proyecto como artista completo de Tyler Crook, quien se hizo famoso, entre otras obras, por la genial "Harrow County".

No menciono porque sí esa serie, sino que "Los Cazadores Solitarios", cuyo nombre me hizo recordar en cierto sentido a los "Pistoleros Solitarios" de "Expediente X", es una propuesta narrativa que, en muchos sentidos, está muy influenciada por aquella obra que Cullen Bunn y Tyler Crook hicieron tiempo atrás, y que todavía siguen explorando a través de historias complementarias de la cabecera principal. 

Pues bien, la nueva serie de Crook, que en tierras americanas es publicada por Dark Horse, nos llega a España a través de Norma Editorial, hogar de gran parte de la obra del autor. En la medida en que vayan saliendo nuevas entregas y pueda leerlas, os las comentaré aquí.


Los Cazadores Solitarios - Tomo 1

Hay que comentar que, en el momento en que os escribo estas líneas (agosto de 2023), este primer tomo comprende los números únicos que han sido publicados por Dark Horse, y que datan del 2022. Desconozco qué cadencia tendrá la aparición de nuevas grapas, pero pinta a que será con mucha calma salvo sorpresa, por lo que debéis ser conscientes de que aquí se requiere mucha paciencia. 

Es inevitable, para quienes hemos leído "Harrow County", notar todas las cosas de aquella serie que repercuten en esta en cuanto a su diseño y creación, pero también en la dinámica narrativa. Ojo, no os lo digo como algo malo, sino que me ha parecido lógico, teniendo en cuenta que Crook fue el cocreador de esa serie, y ha mamado mucho de aquella en diversos aspectos que luego abordaré. 

¿Qué historia nos encontraremos aquí? La sinopsis detallada lo siguiente: 

"Un cazador de monstruos viejo y oxidado que vive escondido, se cruza con una joven que lo obliga a enfrentarse a unas criaturas del caos. 

Cuando las bestias invaden su edificio, emprenden un viaje sobrenatural para detener a un mal antiguo en una historia que explora cómo la juventud marca la edad adulta, y cómo los traumas tempranos nos acechan en la vejez.


Uno de los protagonistas es Howard, quien, en la infancia, será un aprendiz de una especie de sociedad secreta que se dedica a hacer frente a amenazas paranormales, monstruos y otras cosas similares. No será difícil observar que tiene un padre controlador, que quiere asegurarse de que su hijo se haga lo antes posible un hombre, y además quiere que tarde o temprano le tome el relevo. En ese sentido, ya desde las primeras páginas veremos que el pequeño Howard tendrá a su cargo una espada especial, de procedencia sobrenatural, y que debe ayudarlo en su caza de monstruos. Una vez que el grupo de cazadores descubre una especie de ritual en una mansión, se producirá un enfrentamiento y Howard tendrá que entrar en escena.

Posteriormente, veremos al anciano Howard, que intenta vivir una vida anodina y sin llamar la atención. Él nunca se ha considerado un héroe, y la responsabilidad que quería darle a su padre ha sido una perdida para él. En el mismo bloque donde él vive, está también Lupe, una joven que reside con su tío, único pariente que le queda con vida. La aparición de una bandada de aves con poderes provocará que Howard, que lleva mucho tiempo sin ejercer de cazador, tenga que desempolvar sus habilidades y su espada para hacer frente a una nueva amenaza sobrenatural. Y mientras van sucediendo cosas y avanzando el tiempo, Lupe le acompañará, dándose así los primeros compases de lo que será una especie de relación de padre e hija entre ambos, mientras afrontan lo que el destino les depara. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Como guionista, Crook escribe una historia cimentada en su pareja protagonista. Aunque ya empieza a verso la dinámica entre Lupe y Howard, da la sensación de que no ha hecho más que comenzar, y veremos más adelante una progresión mucho mayor entre ambos y su relación familiar, que es una forma de que ambos acaben con su soledad, y puedan complementarse uno al otro. La parte sobrenatural me gusta, pues esa ocurrencia la banda de los pájaros ha dado buenos momentos en estas páginas, y la existencia de la espada, sobre la cual se arrojan algunos detalles, será también un motor narrativo importante en la serie. La trama tiene buen ritmo narrativo y se lee rápido. Ahora bien, el mayor pero, como le sucedió a veces a "Harrow County", es que pasan pocas cosas durante los capítulos, y deja un sabor amargo el hecho de que en un tomo de cuatro capítulos, apenas suceden dos o tres cosas importantes. Es cierto que como primer tomo de presentación tenemos un buen trabajo, pero en adelante hay que pedirle más al Crook guionista que, sin embargo, hace un trabajo notable aquí.

En cuanto al dibujante Crook, su estilo no varía un ápice de lo visto en otras obras suyas, y quizás sea una vez más la más que citada "Harrow County" la serie a la que más se asemeja, tanto en los diseños de personajes, similares a los de la otra, como en la concepción visual de los elementos sobrenaturales. Vuelvo a decir que esto es bueno o malo según os gustara o no aquella colección. En mi caso me gusta mucho el trazo de Crook, y aunque a veces los rostros de personajes son similares, lo paso por alto porque valoro otras cosas del ilustrador, como son el nivel de detalle o la forma de hacer las composiciones de página. Además, Crook es un autor cuyas páginas exudan trabajo artesanal, y eso me encanta. Sobre el color, aplicado también por el mismo artista, está hecho con acuarelas, y siempre es un placer ver el resultado de su aplicación, y la gran variedad de colores que aparecen plasmados en estas páginas, y que ayudan a hacer un ambiente opresivo o apagado, pero también luminoso y, cuando toca, esperanzador.

¿Merece la pena el cómic? Si bien su mayor pega es que se cuentan muy poquitas cosas en estos cuatro números iniciales, es lo único que encuentro achacable, ya que el resto de la obra me ha dejado muy buen sabor de boca, y por descontado que quiero seguir su evolución. Hay mucho potencial aquí, y queda por ver si se explota y se enriquece, o por el contrario se estanca. Pero sin duda estamos ante una serie sobrenatural más que interesante, pero que no descuida la humanidad de sus personajes. Además, actuar como autor completo siempre es un desafío, pero Crook lo supera con facilidad y demuestra que, pese a cosas por pulir, es muy válido llevando la batuta de todo. 



Aunque el problema que tiene esta serie es su lenta publicación en los Estados Unidos, lo que es innegable es que me acerco con gran interés a una nueva entrega de este universo creado por Tyler Crook como autor completo. 

Ya dije en su momento que lo que sí es igualmente inevitable, es que quienes hemos seguido al autor en otras obras, veamos que el acabado visual es el mismo. Si alguien me dijeran que por ejemplo "Harrow County" y "Los Cazadores Solitarios" comparten universo, me lo creería sin dudar porque el dibujo de Crook apenas varía de una obra a otra. Según la persona eso podría ser malo, aunque a mí me ha venido bien porque me encanta el estilo artístico.

¿Qué historia nos encontraremos aquí?  La sinopsis detallada lo siguiente: 

"Los cazadores de monstruos Howard y Lupe van camino de deshacerse de la poderosa espada, pero una avería los deja tirados en un pueblo que está siendo aterrorizado por una loba mágica y un misterioso chico con máscara de lobo.

Mientras esperan a que les arreglen el coche, Lupe se hace amiga del chico, y Howard y ella se ven mezclados en una guerra entre la gente del pueblo y las bestias mortíferas.

Si ya en el tomo inicial se nos adelantaba parte de la infancia de Howard, así como la importancia de la espada que usa para combatir monstruos, en este caso eso se sigue explorando. No tuvo una infancia fácil, en gran parte por el trato que le dieron sus padres, pero al final terminaría recorriendo parte del camino que ellos quisieron. Al mismo tiempo, podremos saber que Howard es bastante anciano, y que, debido al uso de la espada, para él los años no transcurren de la misma forma. También se nos indica a lo largo del tomo que la espada en sí cura a quien la porta, como comprobarán por las malas unas cuantas personas que se dedican a la caza de animales. 

La relación entre Lupe y Howard seguirá fortaleciéndose, y también se dedican bastantes páginas a contar parte de la infancia de la joven. Concretamente, lo relacionado con la muerte prematura de su madre, y la impotencia que le provocó no poder hacer nada para salvarla. Eso se le enquistó durante el resto de los años, y todavía le carcome en el presente. Conocer a un chico que lleva una máscara y que se preocupa por una loba herida es algo que hará que ese a pesar de que Lupe vuelva a la palestra. Por último, habrá un grupo de tres hombres que tendrán la misión de ir tras Howard y arrebatarle la espada, ya que la congregación a la que pertenece ve al protagonista como un hereje. Además, algo grande y terrible se acerca, y se están dando las primeras señales...

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Repitiendo el esquema del volumen anterior, Crook se apoya nuevamente en la interacción entre los personajes principales, aunque, al desvelar un episodio doloros del pasado de Lupe, ella entabla un fuerte vínculo con el niño y la loba. Todo eso lo veo bien llevado sin que sea forzado. Lo normal de una joven es que si tiene traumas quiera sacarse la espina, al margen de pensar bien o mal, acertar o no. Cabe esperar eso de Lupe y así sucede. Por otra parte, y aunque la trama general avanza poco (es lo que más reprocharía al Crook guionista, la lentitud en la que las historias afectan a la narrativa río de fondo), sí que se siguen posicionando las piezas para algo más grande que está por venir. Crook no es que ofrezca algo inédito con su historia, pero la lleva con calma, desde la sencillez, pero con la riqueza de los matices que le ha ido añadiendo, siendo la interacción de los personajes principales lo mejor. Por lo tanto, el autor entrega otro buen trabajo en esta serie, demostrando que, aunque quedan cosas por pulir, lo ya visto en el otro volumen era algo que aquí se mantiene para bien. 

En la parcela gráfica, ya adelantaba antes que el estilo de Crook me resulta igual aquí que en otros proyectos suyos. Eso no es malo para mí porque me encanta su forma de trabajo con acuarelas y es una seña de identidad suya, aunque puedo entender que alguien quiera ir más allá y exigirle cierto distanciamiento de otros trabajos. En cualquier caso, la riqueza del bestiario de seres de este universo se acrecenta con la inclusión de algunas figuras más. También hay ocasión para unas cuantas páginas sangrientas, especialmente cuando la espada de Howard sea utilizada por otra forma de vida que provoque un baño de sangre. Los flashbacks del pasado quedan enmarcados en tonos grises aplicados por el autor, al igual que en el resto de pasajes, donde la diversidad de colores logra un adecuado balance. Estamos por lo tanto ante otro muy buen trabajo de Crook, que tiene ese estilo que inmediatamente destaca y es muy reconocible a estas alturas. 

¿Merece la pena el cómic? Pese a que he echado en falta un desarrollo más intenso en la trama río de fondo, el arco de la loba y el niño es muy ameno de leer. Es un cómic de esos que se lee en poco tiempo y me deja un buen sabor de boca en cuanto al producto en sí. La parte mala es que no sé cuánto habrá que esperar a que el autor acometa el siguiente arco argumental. Esa falta de cadencia editorial en su publicación es el mayor inconveniente de una serie que, con apenas dos tomos, es lo bastante interesante para desear tener el siguiente al que echarle mano y disfrutar una vez más del talento de Crook. 

15 de noviembre de 2025

Reseña de 13, Rue del Percebe. Una excelente propuesta con buscar y encontrar y el análisis de la edición integral

¡Un saludo desde el interior de uno de los pisos de la 13, Rue del Percebe! No os digo cuál exactamente que me querréis espiar. ¡No hay lugar a la privacidad en esta vivaracha comunidad de vecinos. Como el cómic español es un sector del que no tengo tanto conocimiento como de europeo o americano, me pareció que una gran forma de remediar eso era meterme un chute de una de las obras más populares de las viñetas españolas. 


Estamos ante una de las obras míticas (que no la única por suerte) de Francisco Ibáñez (1936-2023), uno de los historietistas más importantes de las viñetas españolas. Creador entre otros muchos personajes de Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, El botones Sacarino o Rompetechos, merece la pena darle un buen repaso a una obra que no realizó durante tantos años como algunas de las mencionadas antes, pero que sin duda marcó el mundo del tebeo en nuestro país. Yo había leído alguna que otra página años atrás y me gustaba la propuesta de autor, pero no ha sido hasta hace bien poco cuando he querido ponerme tranquilamente a disfrutar del legado artístico de Ibañez con esta serie.

A tal fin, quiero dedicarle un análisis especial a través de un par de obras que, por las fechas en que escribo este texto (octubre de 2025), son recientes. Por un lado hablaré de un especial tipo Wally de buscar y encontrar, y por el otro de una nueva reedición en formato integral del trabajo de Ibáñez en esta colección.


Busca y encuentra 13, Rue del Percebe

Esta primera propuesta me parece una opción fantástica para que los más peques de la casa conozcan y disfruten el universo del número 13 de la Rue del Percebe. Y ojo, la recomiendo tanto para el público más joven de la casa, como para cualquier otro grupo de edades, ya que es una selección de historias que permiten conocer mejor a las personas que habitan estas paredes, o a aquellas otras que tienen la mala suerte de tener que ir a este peligroso edificio. 

Parte de la información que la editorial Bruguera dedica al tomo nos avanza lo siguiente:

"¿Serás capaz de descubrir todo lo que se esconde en el edificio más famoso de la historieta?

Con este Busca y encuentra de la 13, Rue del Percebe, podrás sumergirte en cada página para buscar y encontrar todos los elementos que se esconden en las viñetas: una calavera, un sombrero con tres alfileres, tres manojos de llaves... las páginas de la 13, Rue están plagadas de peculiaridades, ¿serás capaz de encontrar todos los detalles que se esconden en el edificio?"

Usando una propuesta lúdica del estilo de buscar al mítico Wally, tenemos una selección de historias donde aparece un listado de cosas que encontrar cada dos páginas, y al mismo tiempo en los márgenes se va aportando información muy útil para que conozcamos mejor los secretos tras las paredes de este mítico edificio. Por lo tanto no solamente puede uno disfrutar buscando los objetos necesarios para completar la lista y conocer curiosidades, sino que lógicamente el placer se halla también en disfrutar la historieta que hay en cada página.


Si nos fijamos en el tipo de historias que se cuentan y en la forma en que se presenta cada página, es inevitable pensar en series españolas de las últimas décadas que beben un poco de este material, como Aquí no hay quien viva o La que se avecina. Valga como ejemplo la figura de Don Senén, el dueño del colmado (que en la última página que ilustró Ibáñez de la serie era ya un supermercado), que tiene un género que muchas veces destaca por su escasa calidad y alta peligrosidad, y que intenta engañar a la gente; es un trápala que bien podría ser el Antonio Recio de la comunidad. Luego hay personajes surrealistas como el ladrón Ceferino Raffles, que vive en el tercero izquierda, y que roba todo aquello a lo que pueda echar mano. En las historias seleccionadas en el tomo, se le verá agenciándose un árbol, la chimenea o el ascensor del edificio, o cosas tan surrealistas como una alfombra mágica, una planta carnívora, o una antorcha olímpica. En no pocas ocasiones, sus robos provocan tragedias que se comentan en la radio. 

En el ático se encuentra un pícaro de las deudas como es Manolo, al que se vende como un pintor, pero que demuestra un constante ingenio para librarse de la gran multitud de acreedores que intentan hablar con él para cobrar sus deudas. No puede faltar la mención del gato y el ratón del edificio, ya que el segundo siempre estará fastidiándole la vida al primero, en lo que recuerda al show de Rasca y Pica de Los Simpson o a la relación entre Tom y Jerry. Y elementos como el árbol junto al edificio que cambia de unas historias a otras, el ascensor que rara vez funciona, o la jauría de vecinos y vecinas que hay en el edificio y la gente nueva que llega a él, más apariciones estelares en algunas páginas, conforman una serie de historietas muy divertidas para todos los públicos. 

El trabajo de Ibáñez como guionista es cierto que tiende a la repetición cuando uno está llegando al final del tomo, pero el hecho de que cada página sea una historia independiente (solamente las primeras que hizo en su momento avanzaban en sus tramas), es lo que permite que esta lectura sea ideal para alternar con otras cosas. Yo he ido leyendo cada días unas cuantas páginas para no saturarme y me he reído mucho con las surrealistas ocurrencias que tuvo el autor en su momento para contar cada nuevo día en este peculiar edificio. Hay personajes memorables, otros no tanto, y algún que otro cameo que siempre saca una sonrisa. Este edificio sufre de todo, incendios, invasiones alienígenas, inundaciones... y eso hace que se rompa de vez en cuando la monotonía, por lo que viene bien. Por lo tanto, y como me gusta el tipo de humor que usaba el autor, he disfrutado de su trabajo con esta lectura en pequeñas dosis. 

Respecto al apartado gráfico, aunque el estilo de dibujo de Ibáñez pueda parecer sencillo al lector más novato, no es ni por asomo. Hay que tener en cuenta que el mérito de esta serie era condensar en una sola páginas muchas historias de demasiados personajes, y además lograr que estuvieran cada página repleta de gags visuales. Es por ello que he disfrutado mucho de esta lectura, tanto con esos pequeños cameos de personajes famosos del autor, como con las ocurrencias que tenía y que hacían entrañable abrir cada día el álbum para ver con qué me sorprendía. Por lo tanto me llevo una muy grata impresión de este trabajo, aunque no fuera una sorpresa porque ya conocía al autor de otros trabajos. 

¿Merece la pena el álbum? Pues claro, y lo hago extensible a todo tipo de público. Lo veo disfrutable para un público joven, pero también para gente de más edad, bien porque leyeran las historias del autor en otras décadas, o porque sean personas que hayan leído mucho tebeo español o cómic europeo, pero no hayan llegado todavía a conocer las virtudes del 13, Rue del Percebe. Los datos que hay en los márgenes de las páginas me han reportado mucha información extra de la serie, y la lista de objetos a buscar en cada varias páginas ha sido un buen reto para ir fijándome bien en cada viñeta. La edición de Bruguera me ha parecido excelente. 



Toda vez que ya había metido el pie en el mundo de la Rue del Percebe de Ibáñez con el título anteriormente analizado, tocaba hacer una incursión más profunda en este universo de las viñetas. Y he de admitir que, aunque esto hay que degustarlo en pequeñas dosis (en mi caso, leer demasiadas páginas seguidas un día me satura un poco por la repetición de algunos gags), la experiencia nuevamente ha sido satisfactoria. 

Parte de la información que la editorial Bruguera dedica al tomo nos avanza lo siguiente:

"Este álbum contiene las 342 páginas que realizó Francisco Ibáñez de su popular serie 13, rue del Percebe, a partir de su primera aparición en 1961 en la revista TÍO VIVO de la editorial Bruguera.

Ibáñez realizó la serie, que se publicaba semanalmente en la contraportada de la revisto Tío vivo, desde 1961 a 1968, dando vida a unos personajes imperecederos como son Manolo, el inquilino de la azotea, que no e otro que el gran Manuel Vázquez, Don Hurón, el tendero de los bajos del edificio, o la portera, tan carismática de la serie."

Hay que diferenciar que, respecto al de buscar y encontrar, que solamente era una pequeña selección de historietas, aquí tenemos todo lo que salió con la firma de Ibáñez. En ese sentido, y aunque hay varios tamaños de esta edición, es en cualquier caso lo más completo que se puede encontrar. 


Lo que se puede apreciar en la parte argumental aquí más que en el otro tomo que os he reseñado, es la evolución de esta serie. Al principio Ibáñez intentó dar cierta coherencia argumental a las páginas, ofreciendo unas tramas que seguían un desarrollo en cada piso. Como ejemplo tenemos una pareja de jóvenes que se acercan al edificio buscando un piso donde vivir, y cada vez que vuelven son más viejos y se encuentran en la misma situación. Ahora bien, llegado un punto, y por la saturación de trabajo del autor con otros proyectos, terminaría por desprenderse de ese espíritu continuista, aunque pasado algún tiempo sí habría avances, como el piso que deja libre el científico loco, que durante unas cuantas páginas estará desocupado pero recibiendo visitas, y donde luego se instalará un peculiar sastre. 

No obstante, y como ya decía antes, en mi caso la táctica para disfrutar mejor de la colección es leer unas cuantas páginas en diferentes días, para evitar la saturación. No lo digo como crítica, pero en la mayoría de ocasiones los gags ya son repetidos en el mismo o diferente piso, o las situaciones un tanto cargantes si te metes un exceso de lectura en un corto espacio de tiempo. Al margen de eso es difícil decir qué personaje me parece más memorable, aunque el ladrón y el tendero son posiblemente los más graciosos, porque unas veces les salen las cosas bien, pero otras mal. El moroso del ático habitualmente se sale con la suya, aunque es cierto que, como dice el dicho, a veces le llega su San Martín. Lo que es innegable es que uno no desearía vivir de verdad en un edificio así o se volvería loco en un corto espacio de tiempo, pero qué divertido y enérgico es acercarse en cualquier ocasión a esta lectura. 

Como ya comentaba, y por no repetirme a la hora de hablar de los guiones, el consejo que os doy para disfrutar mejor de los gags cómicos de Ibáñez es no darse atracones de lectura para no caer en la rutina de algunas bromas o situaciones. Más allá de eso, la vecindad elegida por el autor me parece perfecta, con personas muy diferentes entre sí pero que no se aburren ni un día de sus vidas, ya sea por situaciones que les suceden individualmente, o bien de forma colectiva cuando algún desastre afecta a todo el edificio. Las risas están garantizadas a lo largo del tomo, y eso buscaba aquí, evasión, risas, y terminar con una sonrisa la mayoría de páginas recopiladas aquí. 

En la parte gráfica, y con el peculiar estilo de Ibáñez, se disfruta muchísimo de sus gags cómicos, que encuentran los momentos más surrealistas con el ascensor del edificio, el ático, la casa del ladrón o la tienda de Don Senén. Cada página rebosa vida y locura, y eso hace que sea tan placentero acercarse, sea cuando sea, a esta obra de Ibáñez, porque como decía el fallecido Andrés Montes... ¡La vida puede ser maravillosa!

¿Merece la pena el álbum? Eso ni se cuestiona. Es un sí mayúsculo. Por un lado es una edición perfecta para atesorar una de las colecciones más importantes de las viñetas en nuestro país, y además en un gran formato. Por otra parte, la mejor manera de tener todo lo que vino con el sello de su creador, incluida la última página que haría muchos años después. Pero además es un material que contiene muchísimos momentos cómicos, aguardando a que paséis las páginas para ser cómplices de ello. ¡No os podéis quedar sin conocer las vidas de los inquilinos de la 13, Rue del Percebe!