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28 de julio de 2026

Reseña de El Castigador: Red Band. El regreso del justiciero de la calavera en una historia cruda y sangrienta

¡Un saludo maravilloso! Estrenando la nueva sección de esta web, titulada Reseñas La Burbuja Marvelita , tengo el placer de abrir la veda hablando de uno de mis personajes favoritos de la editorial. Se trata del justiciero de la calavera en el pecho. El que suele dejar pocos criminales vivos. El de pocas palabras pero efectivo. Frank Castle. El Castigador. ¡Bang!

Hacía un tiempo que estaba relegado al olvido editorial, pero tarde o temprano El Castigador debía volver. Y lo hace a través del formato Red Band , en el que se publican cómics más sangrientos, crudos y violentos. Le pega cantidad a Castle, y quiero analizaros la miniserie (son 5 números), en la medida en que me vaya leyendo las grapas. En España el primer número salió en enero de 2026, fecha en la que en EEUU salía la última grapa, por lo que el margen de diferencia con el mercado americano es pequeño.

De antemano os agradezco las visitas, los posibles comentarios, el feedback o compartir la reseña, ya que intentaré seguir trabajando en esta sección marvelita todo el tiempo que pueda. Dicho eso... al lío. 


El Castigador: Banda Roja 1 de 5

La última vez que tuve contacto con el material más moderno del personaje, fue con la maxiserie de Jason Aaron en la que reinventaba su origen. En aquel entonces, el guionista nos contó que Castle ya tenía alma de Castigador desde la infancia. A través de una historia en la que Castle se dirigió a La Mano y pudo recuperar a su fallecida esposa, se pudo ver que el personaje estaría un tiempo desaparecido. Esto se debía a que, con la intervención de algunos superhéroes, acabó encerrado en una especie de dimensión infernal donde seguiría ajusticiando a su estilo. 

Y aunque en esta primera grapa no se nos cuenta cómo ha regresado el Castigador a Nueva York, sí que una cosa es evidente: los criminales volverán a sufrir a su costa. La sinopsis de la editorial nos cuenta lo siguiente:

"¡Esto es lo que necesitábamos! Frank Castle ha vuelto. Sin recuerdos, con el cargador lleno y sed de venganza, su búsqueda violenta de respuestas solo podría narrarse al modo Red Band.

¡Las balas volarán, la sangre correrá y tanto los ciudadanos como los criminales de Nueva York temerán el nombre de El Castigador!

Sangre. Todo lo que envuelve las primeras imágenes de este cómic está muy afectado por este color. Frank Castle ha regresado, pero no recuerda su nombre. Tiene unas cuantas heridas graves, aunque recuerda cómo usar un arma de fuego y lo que hace en el barco donde ha vuelto en sí, y en el que hay un reguero de cadáveres al estilo del Castigador. No tardará en aparecer un grupo de agentes de las fuerzas del orden, por lo que Castle deberá marchar abruptamente. Será encontrada por una anciana que le dará cobijo mientras se responde de sus heridas, pero hay una cicatriz reciente en su cuello, y no es de ninguna herida recibida en el barco. Pronto, eso será un gran problema.

Por otra parte, los criminales a los que ha ejecutado con alevosía pertenecían a la banda de Lápida, el mafioso de Nueva York. Aquí se le verá en una versión más temible y salvaje, en comparación con la que se pudo ver en el decepcionante y cansino evento Guerra de bandas en la cabecera del Spiderman de Wells. Lógicamente, Lápida quiere respuestas sobre la pérdida de sus efectivos, y unas pocas viñetas bastarán para ver que no se anda con tonterías. Por último pero no menos importante, Kingpin tiene varias apariciones, y no dejan indiferente, ya que se está dedicando a justiciar a algunas personas que merecen ser castigadas desde su punto de vista. Pero es que además, por si eso no fuera suficiente, Kingpin además... eh, que eso ya no os lo voy a contar. ¡El final de este primer episodio tiene un gancho muy bueno protagonizado por él!

El guionista de la miniserie es Benjamin Percy, que me provocó una muy buena impresión con su etapa en Motorista Fantasma, pero que además ha trabajado en los últimos años con otro personaje que no es ninguna hermanita de la caridad como Lobezno. Este primer número me ha parecido estimulante e intenso. No ofrece respuestas del retorno de Castle, pero tiene un gancho muy bueno sobre por qué no recuerda algunas cosas y qué lo causa. No es que Percy se saque una trama inédita en Marvel, pero con un trabajo serio, unas dosis de acción y violencia cruda al estilo Castigador, ofrece una primera grapa muy recomendable tanto para neófitos como para veteranos. Y además, se lee como un tiro, ya que he ido pasando como un poseso una página tras otra para ver cómo acababa esta introducción. 

Ilustra la miniserie Julius Ohta, que coincidió con Percy en el arco argumental Inferbezno (como buen artesano, el guionista hizo un cruce mientras guionizaba Lobezno y el Motorista Fantasma), y al que conocí de unos números sueltos en las últimas etapas de Iron Man. Ohta logra un trabajo fantástico, con buen nivel de detalle y presentando un Castigador de físico imponente (a lo largo de su vida editorial, no siempre ha sido así), justificando que esta historia pase directamente al sello Red Band porque ilustra con acierto la violencia descarnada que se contiene en estas páginas (no he puesto en las páginas de reseñas específicas a cosa hecha). Se palpa en ese inicio que Castle ha vuelto a provocar una orgía de sangre con las primeras viñetas, pero además las apariciones de Lápida o Kingpin son perturbadoras pese a que cada uno de los personajes se mancha las manos de forma distinta en las muertes que provocan. No hay que avanzar mucho en el cómic para saber que Ohta ha sido una elección acertadísima. Como un tiro en el centro de la diana. 

Esta primera grapa sirve perfectamente a su cometido de incitar el interés de quien la lea para seguir adelante, y además nos trae el retorno del Castigador de una forma violenta, sangrienta y sin paños calientes. Vosotros no sé, pero yo estoy muy dentro de esta miniserie. ¡Vamos Frank!



La gran revelación de la primera grapa era saber que Kingpin era el hombre que manejaba a Frank Castle. Claro que esto, que curiosamente lo estoy viendo en la segunda temporada de la adaptación del videojuego Fallout , se debe al control mental que sufre el protagonista. En ese sentido, y aunque esto de ser controlado y manipulado suele asociarse más con un viejo compañero de pillerías de Frank como es Lobezno, no es algo que no encaje con alguien como el justiciero de la calavera en el pecho. 

Por lo tanto, tras el regreso de Frank en el episodio anterior, donde hizo una escabechina en un barco lleno de maleantes, la pregunta es qué viene ahora. Comparto la sinopsis de la editorial:

"¡El Castigador ha vuelto, más peligroso y letal que nunca! 

¿Qué o quién ha llevado a que Frank vuelva a su guerra contra el crimen? 

¿Y cuánto tiempo pasará antes de que se arrepienta de haber sacado a El Castigador de su retiro para usarlo como la perfecta máquina de matar?"

Hacia el final del número anterior, Frank terminó siendo acogido por una anciana para poder curarse de sus heridas. Examinándose una de las cicatrices en su cuello, es cuando se nos muestra que a través de ahí se le hizo un implante a través del que Kingpin le da órdenes. De su manera grotesca, el rey del crimen tiene una motivación de hacer algunas cosas buenas (aunque dudo que haya una intención realmente benévola tras ello) para la ciudad, y tras enterarse de que va a llegar a Nueva York un contenedor lleno de personas, le encarga a Frank interceptarlo. 


A partir de ahí, la bestia se activa de nuevo, y Frank no tardará en hacerse con un arma y un coche para comenzar su nueva misión. Como suele decirse, que tiemblen los criminales de Nueva York porque el brazo ejecutor de la venganza está de nuevo en marcha. Eso nos llevará a una escena donde el Castigador hará gala de aquellas cualidades físicas que le han hecho temido entre los criminales, pero también se verá que no hay nada que pueda detenerle. Al mismo tiempo, en la policía se continúa investigando la pista del justiciero, y aunque fugazmente, Lápida hará una nueva aparición en estas páginas. ¿Logrará Frank cumplir la tarea encomendada por Kingpin? ¿Qué impactante revelación nos explica que se pueda controlar mentalmente al protagonista? ¡Atentos porque los fans del personaje verán el retorno de un viejo conocido!

Sigue como guionista Benjamin Percy. Se mantiene alto el interés (al menos a mí me ha generado esa sensación) de ver cómo avanza esta miniserie, así como averiguar cómo se gestó el control mental del Castigador y de qué forma pueda Frank deshacerse de ello en algún momento. Es cierto que este número se siente un poco como de transición hacia lo que venga después, pero no es menos acertado decir que aporta un ritmo vertiginoso a la historia. La escena de Frank combatiendo a un camionero es canela en rama por el ritmo tan cinematográfico que Percy le imprime en la narración. Y el gancho final con la revelación de quién ha ayudado (muy a su pesar por lo que se muestra) con el control de Frank, me ha parecido tan impactante como creo que Percy quería que fuese. Por lo tanto, valoro muy positivamente al autor.

Repite igualmente a Julius Ohta, quien sigue logrando mostrar un Castigador muy imponente a nivel físico. Es una auténtica bestia parda, y aquí se percibe más peligroso que en otras ocasiones porque actúa casi como una máquina debido al control mental. Es imparable. Todas las escenas de acción lucen geniales gracias al ilustrador, que hace que sea una gozada leer estos cómics, y se aprovecha bien de la carta blanca que le otorga esta línea Red Band para recrearse en la violencia de la historia (más en la primera grapa que en esta segunda eso sí). Como no suelo estar muy pendiente de las noticias que llegan desde Marvel en cuanto a nuevas series o proyectos o equipos creativos, lo único que espero es que, cuando el Castigador vuelva en todo su esplendor al panorama editorial, Ohta sea una de las primeras personas que ilustran de nuevos sus andanzas. Al menos me quedan tres números más para disfrutar de su arte, y la perspectiva me encanta por volver a ver su trabajo en las grapas restantes. 

Mi valoración de la miniserie sigue siendo muy alta aunque todavía no se haya llegado al ecuador. Pero qué queréis que os digan, una grapa como ésta me da lo que pido para desconectar de otras cosas y recrearme en la simpleza pero contundencia de un personaje como el Castigador. ¡Sigue así Frank, que los criminales se lo piensen dos veces antes de delinquir!



Una cosa curiosa es la referencia al tema de la etiqueta de la banda roja de Marvel. He leído en un foro de cómics que suelo visitar que es poco menos que un engañabobos, por aquello de vender una serie como algo más violento y sangriento, para que luego sea casi lo mismo de siempre. No estoy muy de acuerdo con eso, y precisamente este tercer número de la miniserie del Castigador es un ejemplo de por qué esto se merecía entrar en este formato más adulto. 

En el capítulo anterior, Frank recibió un encargo de Fisk, para detener un transporte que iba lleno de personas humanas usadas como mercancía. En medio de la misión terminaba la grapa anterior, retomándose aquí desde ese punto. Panini nos adelanta esto en la sinopsis:

"Desde una fatídica tarde en el parque hasta los rincones más remotos de Mundo Salvaje, pocos en la Tierra conocen la historia de Frank Castle mejor que Wilson Fisk. 

Ahora Kingpin pretende usar ese conocimiento para hacerle la vida más miserable que nunca. Ningún fan de El Castigador querrá perderse este número."

Este tercer episodio de la miniserie del Castigador se aborda a través de varios personajes, tal como en los números anteriores. Por un lado, tenemos al propio Castle, que aunque sigue las órdenes de Fisk, empieza a resistirse al control al que está siendo sometido. No hay que olvidar que el método del villano pasa porque tiene secuestrado a Micro, el antiguo compinche de Castle, y lo usa como forma de controlar al justiciero de la calavera. 


No hay que dejar de lado al mafioso de Lápida, que está más que decidido a llegar hasta donde sea con tal de saber quién asesinó a sus hombres días atrás y le hizo perder algo más que unos sicarios. No le importará llevarse por delante a un agente de policía o.... mejor me callo eso. Por lo demás, tarde o temprano está claro que las piezas del tablero se enfrentarán, y los caminos de Castle, Fisk y Lápida terminarán cruzándose. ¿Qué pasará y quién resultará ganador? En próximos números se sabrá. 

He de admitir que en esencia, este número tiene cierta semejanza con el anterior, en el sentido de que está bien, entretiene y es violento, pero supone poco avance para la trama, que realmente no tiene nada de original ni innovador para el personaje. Ahora bien, no es menos cierto decir que Percy mantiene el interés por lo que está contando, y al menos en mi caso esta grapa se lee en un suspiro y deja con ganas de más, lo que siempre es buena señal. El nivel de violencia aquí es mayor (eso sí, ¿para qué censuran los insultos?), y se agradece que se le empiece a sacar partido a esa etiqueta roja que presagia un contenido menos apto para estómagos sensibles. ¡Aquí nadie se libra de la furia de Lápida!

El apartado gráfico se mantiene en buen nivel gracias al trabajo de Ohta, que personalmente me parece el gran baluarte de esta miniserie. En una grapa que realmente sí justifica al fin la etiqueta roja, casi todo el mérito se debe al modo en que Ohta plasma la violencia, ya sea en escenas de lucha cuerpo a cuerpo, extremidades que revientan en un tiroteo (lo sé, en la etapa Marvel Knights de Ennis y Dillon esto era el pan nuestro de cada día), o bien con esas escasas pero intensas apariciones de Lápida. Hay pequeños detalles como el modo en que Micro está atrapado para controlar a Castle (es inevitable no acordarse de La naranja mecánica o El Sexto Día ) que me dan muy mal rollo por la forma en que está ilustrado por Ohta, por lo que considera que merece la pena con esas y otras cosas para estar más que satisfecho de lo que está ofreciendo aquí.

Es cierto que la trama avanza muy despacio (antiguamente en una mini de cinco números habrían pasado mil cosas), y posiblemente lo que Percy nos cuenta se habría podido despachar en un one-shot o un número doble, pero ya que está saliendo en formato de miniserie, hay que decir que sin seguir siendo nada nuevo, es muy entretenido y tiene un poco de todo. Yo al menos disfruto del espectáculo, siendo consciente de que ni de lejos estamos ante una historia que vaya a estar en un top mío de cómics del personaje, pero que es amena y tiene la importancia de suponer una vez más el regreso del Castigador tras un tiempo en el banquillo. Por lo tanto, con lo bueno y lo malo, sí me gustó esta tercera grapa. 



Una de las señas de identidad de esta colección, además de tener más violencia y sangre de lo habitual en los últimos tiempos (no era difícil, con Castle temporalmente desaparecido), es también lo lenta que avanza la trama. En otros tiempos, con cinco números de una miniserie habría pasado muchas más cosas, mientras que aquí apenas hay avances argumentales.

Es cierto que sigo con interés la miniserie y tengo ganas de leer la conclusión, pero algunos episodios dan la sensación de relleno y no es algo que se merezca el retorno del Castigador a la actualidad editorial. 

La sinopsis que Panini usa para esta grapa es la siguiente:

"¡El Castigador ha vuelto, tan peligroso y letal como siempre! 

¿Pero quién o qué ha reavivado la guerra sin cuartel de Frank Castle contra el crimen? 

¿Y cuánto tardarán en arrepentirse de haberlo sacado de Reino Salvaje para usarlo como la máquina de matar perfecta?"

Ya quedó claro en el número anterior que Lápida sigue con ganas de averiguar quién le fastidió la última operación criminal, pues se cargó a la anciana que acogió a Castle al inicio de la miniserie, y a un policía que investigaba todo esto. Por otra parte, Kingpin, a través de un esclavizado Micro, intenta seguir dando órdenes a Castle, al tiempo que ya vamos viendo que realmente no había ningún deseo altruista del rey del crimen para enviar a su ejecutor a rescatar a unas mujeres que estaban siendo introducidas en la ciudad a través de una red de trata. En ese aspecto, para los que ya conocemos un poquito de Marvel, las cosas van por el cauce esperado.


Por otra parte, por fin Castle se verá libre del control al que le sometía Kingpin, gracias a una cirugía a la que será sometido. No tardará mucho en armar jaleo de la forma que él mejor sabe, al tiempo que a lo largo y ancho de la ciudad otros héroes serán conocedores del regreso del justiciero de la calavera. A estas alturas el inevitable enfrentamiento entre Lápida, Kingpin y Castle está a las puertas, como colofón de esta miniserie. ¿La ciudad está preparada para lo que vendrá, o las cosas quedarán realmente mal cuando estos tres tipos ajusten cuentas entre ellos?

He de admitir que a esta alturas, y aunque la mayoría de trabajos que he leído de Percy me han gustado, sí que he de decir en su contra que esta miniserie, aunque entretenida e intensa, está un poco desaprovechada. Tener la responsabilidad de devolver a la primera línea editorial al Castigador, sabiendo que vendrán su especial en Disney+ y la aparición en la nueva película de Spiderman del UCM, es algo a lo que habría que haberle sacado más partido, al menos en mi opinión. Para nada tengo en poca estima el trabajo de Percy en la miniserie, ya que recalco que entretiene, es contundente, y me alegro de haberme puesto con estos cómics. Mi mayor crítica es el desarrollo tan lento y el desaprovechar la oportunidad de contar muchas más cosas distribuyendo mejor el tiempo narrativo. En cualquier caso, ya queda la conclusión de la historia, y ahí podré valorar más globalmente. 

Respecto a Ohta, sigo bastante contento con su aportación en esta miniserie. En algunos comentarios en Whakoom, que es el portal que suelo visitar, he leído que hay quien no tiene precisamente en buena estima el estilo de Ohta, pero a mí personalmente me parece una elección más que apropiada para el Castigador. Aquí también hay algunas escenas más violentas que quedan bien ilustradas y en general se mantiene un correcto nivel de detalle y un buen manejo de la acción. La grapa me la leí en poco rato, y me dejó buen sabor de boca más por el trabajo del ilustrador que por el ya comentado del guionista, así que poco me queda por decir en ese sentido, ya que en los anteriores análisis he analizado la buena labor de Ohta.

La pregunta inevitable es si merece la pena la grapa, y a estas alturas, y aunque tiene esa sensación de relleno y transición hacia el final, tiene algunas escenas interesantes (un ejemplo es la recuperación de recuerdos de Castle y cómo afecta a la continuidad actual en Marvel algún que otro personaje que sale) y sigue siendo entretenida. No creo que un lector empiece a leer directamente la miniserie por aquí salvo que se haya dado la casualidad, pero ahora ya lo que apetece es ver cómo concluye este retorno de Castle en su enfrentamiento final con los villanos. ¡A por ellos Frank!



Como se suele decir, el final del camino conduce a esto. Las piezas del rompecabezas que poco a poco se han ido ensamblando, irremisiblemente nos llevaban al punto narrado en este quinto y último episodio de esta miniserie del Castigador. Así pues, la esperada ensalada de tiros donde Frank Castle, Lápida y Kingpin convergerán se narra en esta última grapa. 

La sinopsis que nos ofrece Panini es la siguiente:

"La consolidación del regreso de El Castigador al Universo Marvel. La sinfonía de violencia orquestada por Benjamin Percy y Julius Ohta alcanza su clímax final. 

¿Cómo consiguió Frank salir de Reino Salvaje? ¿Por qué? 

¿Y cuál es el siguiente giro de esta historia desgarradora?"

A lo largo de esta miniserie los frentes abiertos argumentalmente no eran muchos. Por una parte, estaba el de Kingpin controlando mentalmente a Frank, gracias a la involuntaria participación de Micro, que estaba aprisionado y era el mecanismo para articular esa dominación sobre el justiciero de la calavera. También estaba Lápida, que sufrió un golpe del Castigador al inicio de la miniserie, y se pasa el tiempo intentando averiguar quién y por qué han querido tocarle las.... pues eso. 


Por lo tanto, lo lógico era que en el último número tuviéramos un enfrentamiento a tres bandas, toda vez que Frank se liberó del control mental. Y es lo que podéis esperar de la conclusión de este arco. Ojo, no hay ninguna explicación sobre la forma en que Kingpin sacó al Castigador del lugar donde éste acabó en el final de la etapa de Jason Aaron. Tampoco habrá aquí respuestas sobre cómo puede sobrevivir cierto personaje a la ensalada de tiros que recibe. Pero sí que se cruzarán los caminos de Frank y Kingpin por un lado, y Lápida y la policía por el otro. Por lo tanto se ajustarán cuentas por todos los personajes que venían comprando papeletas para ello. La conclusión es que Frank ha vuelto a las calles, y ahora toca ver cómo se desarrolla su retorno más allá de esta miniserie. 

Mantengo que Percy es un guionista que me gusta bastante por sus últimos trabajos marvelitas (su Motorista Fantasma me encantó). Y también me reafirmo en que esta miniserie ha tenido el problema de que cuenta poco y estira la narrativa. Pero lo que no puede negarse es que son cinco números bien sazonados de violencia, que es lo que un fan del Castigador espera. No que se lie a dar discursos morales con los malos, sino que primero dispara y luego lo vuelve a hacer. Este último número es muy ameno de leer porque es casi todo violencia. Es una buena forma de concluir la historia, aunque repito que no me cuadra que cierto personaje se lleve una buena ristra de disparos a bocajarro y luego no esté muerto al final (para eso no lo narres así, dale un enfoque más creíble). En resumen, la miniserie ha sido entretenida de leer pese a todo. Ofrece lo que uno puede esperar del personaje, y aunque no es ninguna maravilla y el concepto de Red Band lo veo un poco desaprovechado aquí, sí que Percy ha sido una buena elección para los guiones. Por eso me alegra que él mismo pueda ocuparse de la nueva serie regular del personaje, para ver cómo maneja los cabos sueltos de esta miniserie. 

El gran beneficiado de que este número sea un festival de violencia es Ohta, que ofrece unas viñetas espectaculares cuando empiezan a volar las balas, y también cuando otras cosas (pongamos por ejemplo un camión) se utilizan como armas. Está bien trabajado el aspecto visual de este episodio final, y hay planos muy buenos para sincronizar la tensión con el estallido posterior de violencia. Sin duda para mí ha sido un gran acierto que este ilustrador fuera el escogido para acompañar a Percy, y me da un poco de pena que no sea quien colabore con el guionista en la nueva serie. No sé si terminará apareciendo en algún número suelto o arco argumental, pero tanto en caso afirmativo como en el contrario... me ha gustado bastante lo que este artista ha ofrecido en toda la miniserie. 

¿Merece la pena la grapa? Tanto este número en sí como la miniserie me han gustado. Por un lado tenemos una explosiva conclusión que deja cosas sin resolver (que francamente, me esperaba que fuera así), pero que al menos ofrece un buen final de fiesta. Y la miniserie también es una buena forma de traernos de vuelta al Castigador a nuestras vidas lectoras y a las calles de Nueva York en las viñetas. ¡Que se preparen los criminales que el justiciero de la calavera vuelve a estar en el barrio!

18 de julio de 2026

Reseña de La madre de los hermanos Blood. Un western que ahonda en las miserias humanas de la vida en el salvaje oeste

¡Un polvoriento saludo! He perdido la cuenta de las historias del oeste que he reseñado en este espacio, y llega un momento en que me da igual la verdad, pues disfruto compartiendo mis lecturas con quien desee leerme y saber por qué recomiendo o no tal o cual obra, o simplemente por ofrecerle algo de información que no supiera. Toca hablar de La madre de los hermanos Blood de Norma Editorial.


Publicada hace poco tiempo por la editorial DSTLRY, llegó a España en mayo de 2026 la edición que contiene todos los episodios de esta trágica historia ambientada en ese salvaje oeste que se aborda precisamente desde esa perspectiva. Es curioso que, con la dilatada trayectoria profesional de Brian Azzarello, apenas haya leído unos pocos cómics suyos. Y dentro de esos pocos, algunos me gustaron y otros no. Pero esto es como todo, me decidí a leer este cómic por la temática, por ver el nombre de Eduardo Risso en el apartado gráfico, y porque a fin de cuentas, quería leer algo más de Azzarello. 


Hay que decir que en la temática del western, abundan a punta pala las historias de todo tipo. En ese sentido, hay acercamientos más dulcificadores de la época del salvaje oeste americano, que intentan mostrar una cara más amable de lo que fue un período histórico en el que hubo mucha miseria y crueldad para quienes estaban en lo más bajo de la escala social. Pero claro, luego tenemos otro tipo de productos que intentan precisamente ahondar en esa cara menos amable, en la ruindad del ser humano, la avaricia, el salvese quien pueda, el ser amoral que es incapaz de hacer otra cosa por nadie salvo que obedezca a sus intereses o sea un medio para un fin. Es en ese tipo donde metería este cómic objeto de reseña. En el que disecciona el salvaje oeste e intenta potenciar su cara más triste y cruel a través de las vidas de tres pequeños niños. 

¿Qué autores han participado aquí? Tenemos a la dupla formada por el guionista Brian Azzarello (conocido por 100 balas o Moonshine), y el ilustrador Eduardo Risso (entre otras obras en su haber, están Batman: Ciudad rota y otras historias con Azzarello, o Lobezno: Logan). De la realización técnica en la edición se ha ocupado Limbostudio, y de la traducción al castellano Hernán Migoya. 

¿Qué historia tenemos aquí? Comparto la sinopsis editorial: 

"Tres niños emprenden un viaje a través de la salvaje frontera texana para rescatar a su madre, raptada por unos crueles forajidos tras eliminar a balazos a su padre, de oficio predicador. 

Durante su accidentado periplo, afrontarán los elementos hostiles de un paisaje despiadado, peligrosos animales sedientos de sangre, cazadores de recompensas sin compasión… y mucho más. 

Un alto precio a pagar en su búsqueda incansable por salvar lo poco que queda en pie de su familia."

La obra arranca con un hombre adulto siendo liberado de una prisión. A la salida, le estarán esperando sus compinches. Dicho hombre no tardará en preguntar dónde se encuentra la mujer en la que tanto ha pensado mientras estaba en prisión, y se enterará de que se ha casado con un predicador. Lo cual es irónico, teniendo en cuenta que ella ya contaba con tres hijos bastardos antes de esa enlace matrimonial, teniendo muchas papeletas el bandido para ser el padre de al menos uno de los niños. 

Con la banda reunida de nuevo, no tardaremos mucho en conocer a los tres pequeños hermanos Blood, los cuales viven con su madre, y con el marido de éste, un predicador. Sin embargo, este hombre esconde un pasado (no es algo extraño en el salvaje oeste), y aunque no tiene que ver con los hombres que buscan a su esposa, será asesinado. La mujer será llevada con el grupo de bandidos (aunque lo pueda parecer, no precisamente a la fuerza), y no tendrá mucha pena al dejar atrás a sus tres hijos. Sin embargo, ellos sí desean volver con su madre, y será así como los tres hermanos Blood decidirán ir en busca de su madre. 


A partir de ahí, lo que viene es una historia que tiene dos líneas argumentales. Por un lado la que sigue a los tres hermanos, quienes conocerán la cara más amarga y ruin a través de algunos personajes que irán conociendo, y sucesos que vivirán. Sí que se toparán con una guerrera india que les acompañará un poco en el camino, aunque ella no va a ayudarles con la búsqueda de la madre más de lo necesario, pues es una india buscada. Por otra parte, tenemos la otra pata argumental del cómic, centrada en la madre de los Blood y el grupo de forajidos con el que pasará los días. No estarán exentos de ser buscados por un reputado cazarrecompensas. Tarde o temprano algunos caminos convergerán, personajes morirán, y otros vivirán para respirar un poquito más algún tiempo en un desolador panorama. 

Aunque me gusta el tono narrativo que ha escogido Azzarello para contar esta historia, lamento decir que plantea una trama demasiado vista y que no me ha sorprendido en demasía, ya que hay bastantes westerns en los últimos años que eligen este enfoque más desmitificador. No es un mal cómic pero en mi caso tampoco es para tirar cohetes. Hay cierta saturación de personajes que, al menos bajo mi punto de vista, eclipsan el impacto que habría tenido seguir durante más tiempo el viaje de los hermanos Blood por el salvaje oeste. Otro problema que tengo es que los villanos están hechos con tanta obcecación en mostrarles malos, que apenas me han despertado interés, lo cual se aplica a la madre de los Blood, que es un personaje como poco despreciable. Entiendo que es lo que quería lograr el guionista, pero en una historia de este corte muy sustentada en personajes, lo que espero es que la mayoría sean interesantes. Lo que es el tiempo narrativo está bien dosificado, y no faltan algunas escenas crudas y violentas como manda un cómic así, por lo que no todo es malo. Resumiendo, no es un mal trabajo de Azzarello haciendo balance, pero sí muy discreto para mí. 

El plato fuerte del cómic viene en el apartado gráfico. Una de mis historias favoritas de Lobezno en los últimos años, es precisamente la que ilustró Risso. Su trazo tan artesano y la aplicación de las acuarelas para el color, le confieren a este cómic un aire a obra hecha a la antigua usanza, y eso se agradece y mucho teniendo en cuenta que cada vez más trabajos se hacen de forma digital. Risso consigue dotar de expresividad a los personajes, factor clave para una obra donde parte la desolación y el desarraigo que impregna todo, se palpa desde las miradas y las caras. Realmente no encuentro nada malo que señalar del trabajo del ilustrador, ya que incluso las cosas que no me han terminado de gustar del todo, se las paso por alto teniendo en cuenta que él se echa sobre los hombros este trabajo para que merezca la pena leerlo. 

El color, aplicado por él mismo a través de las acuarelas, permite que se consigan páginas donde se agradece la autenticidad que se encuentra en cosas tan mundanas como un atardecer o un desierto bajo el sol. 

¿Merece la pena el cómic? En este punto hay que decir que SÍ, ESPECIALMENTE POR SU DIBUJO. La trama es un tanto típica y tópica, y su desarrollo ofrece poca capacidad de sorpresa, aunque es un trabajo correcto sin más que gana muchos puntos gracias al trabajo de Risso. 

El cómic ha sido editado en formato de tapa dura en una bonita edición de Norma. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí .

8 de julio de 2026

Reseña de Sherlock Holmes contra Arsène Lupin: La serie. El crossover que une al mítico detective inglés con el popular ladrón francés

¡Un detectivesco saludo! Es vox populi mi afición por Sherlock Holmes, la célebre creación de Sir Arthur Conan Doyle, y el mejor detective del mundo de la literatura (al menos para mí). Por eso tiendo a leer los cómics que salen con él como protagonista, y me fue inevitable no querer leer el crossover en el que comparte viñetas con Arsène Lupin, la gran invención de Maurice Leblanc. Publica en Francia la editorial Le Lombard, y aquí en España es Norma Editorial

Con personajes que comparten más semejanzas de las que cabe a primera vista (inteligencia, caracterización en cuanto a disfraces o maquillaje y resolución de misterios), era demasiado goloso el caramelo como para no querer probarlo. Por eso iré compartiendo mis impresiones de las entregas que se publiquen por Le Lombard en Francia, y que nos lleguen luego a España vía Norma Editorial. 

Los autores que han creado este crossover son el guionista Denis-Pierre Filippi (en España se han publicado con su autoría cómics como Ethan Ringler - Agente Federal o John Lord), y el ilustrador Roger Vidal (en su historial figuran Fukushima: Crónica de un accidente sin fin o La niña y el cartero). Y sin más preámbulos... vamos al lío.

Tomo 1: Tras la eternidad 

La inmortalidad es un tema que ha dado mucho de sí en cualquier contexto narrativo. Es cierto que, desde ese punto de vista, el hecho de que el motor argumental de este tomo sea esa cuestión no le confiere mucha originalidad, pero el picante de este plato está en ver a Sherlock Holmes y Arsène Lupin haciendo equipo.

La sinopsis de la editorial nos dice lo siguiente:

"La insólita alianza entre el mejor detective y el ladrón más hábil del mundo. 

El mejor detective del mundo y el ladrón más audaz de todos los tiempos unen sus fuerzas en la búsqueda de un objeto cuyo interior podría albergar el secreto de la inmortalidad. 

Juntos se enfrentarán a una adversaria de categoría, la condesa de Cagliostro, cuya edad se cuenta en centurias y cuya astucia los pondrá a ambos contra las cuerdas."

La historia arranca con Sherlock. Él está en una casita de campo cuando recibe la visita de su hermano Mycroft, que viene a pedirle que le oriente sobre una misión secreta del gobierno. Dicha tarea, como se revelará poco después, consiste en la extracción de una persona que estaba en manos del imperio criminal de Moriarty. Aunque el gran rival de Sherlock lleva tiempo muerto, sí que quedan personas que mantienen vivas sus operaciones por el mundo. Al mismo tiempo, Lupin estará robando un objeto, y no mucho después será vencido por quien menos se espera. Será ahí cuando se encuentren Lupin y Sherlock. 

Una vez que ambas figuras decidan asociarse para afrontar a un rival común, recorrerán distintas partes de Europa para intentar descubrir algo relacionado con la inmortalidad. Eso hará que ambos personajes deban intentar anticiparse a sus enemigos, aunque la tendencia será llegar cuando es tarde. ¿Lograrán Sherlock y Lupin hallar el secreto de la inmortalidad? ¿Serán capaces de funcionar como un equipo teniendo en cuenta sus profesiones opuestas?

El guion de Filippi no es muy original, ni por planteamiento ni por desarrollo, aunque hay que admitir que el cómic se lee rápido y es bastante entretenido. Hay que partir de la base de que esta versión de Sherlock, si bien guarda similitudes con el creado por Conan Doyle, es un tanto diferente. Al intentar darle un carácter que combine con Lupin, sí se desdibujan algunos de los rasgos característicos y quizás se parecen demasiado las formas de ser de ambos. Pero eso suele ser a veces la tendencia en las historias de colegueo, por lo que no me disgusta en exceso porque soy consumidor de esos contenidos. En general, y aunque no es un cómic con una historia muy profunda y no le veo el calado que requiere una reunión con figuras tan importantes de la literatura europea, cumple su función de entretener y me gustaría leer la siguiente entrega, por lo que Filippi hace una labor correcta aunque no sobresalga. 

Vidal aporta calidad al apartado gráfico. Con un trazo dinámico y muy europeo en el estilo actual, las aventuras de Sherlock y Lupin lucen bien. Hay pasajes que he disfrutado bastante, como la escena submarina en Venecia o el asalto al tren del inicio, y se transmite bien en imágenes el carácter guasón que se intenta aportar a nivel argumental al carácter de buddy movie de los personajes. 

Es cierto que en las escenas de deducción de Sherlock habría agradecido que se mostraran con más ahínco los detalles en los que se fija, ya que pasan desapercibidos casi siempre. En general el nivel de detalle está bien y Vidal hace una buena labor, dejándome satisfecho con su aportación para la obra, y resultando una buena elección artística. El color, aplicado por Vidal y Léa Chrétien, está bien y cumple su función, gozando de más vistosidad en los planos más panorámicos de ciudades, pero también en otros donde la acción es el reclamo principal.

El cómic está entretenido y para fans de los personajes ofrece una historia auto conclusiva con un buen dibujo. Con un inevitable espíritu de buddy movie, encontraréis una opción para leer que sirve de inicio a una serie a la que será interesante seguirle la pista.

27 de junio de 2026

Reseña de Escape: La serie. La historia de un piloto de aviones que es derribado en territorio enemigo

¡Un saludo desde las alturas! De vez en cuando termino leyendo cómics bélicos sin ser uno de mis género predilectos. Pero cuando elijo una obra y me gusta, es interesante poder compartir mis impresiones con quienes me leéis, haya o no comentarios por aquí o por redes sociales. Como he dicho otras veces, me gusta pensar que estos análisis os resultan de utilidad por si queréis saber más de algún cómic sobre el cual tenéis dudas, y quizás os doy luz al respecto. 


Esta serie creada por Rick Remender (entre otras obras, ha escrito Grommets o Low) y Daniel Acuña (en su largo historial artístico trabajó con el Capitán América, donde coincidió en algunos números con Remender, o en Nuevas Hazañas Bélicas) comenzó a publicarse en EEUU a través de Image Comics, llegando a España gracias a Norma Editorial, quien trae a menudo cómics del guionista. Iré reseñando los tomos recopilatorios de las grapas en la medida en que lleguen aquí y pueda leerlos.


Se coge una coctelera y se añaden cositas de películas como Tras las líneas enemigas, 1917, Pearl Harbour o Salvar al soldado Ryan, se le echa la imaginación de Rick Remender y el arte de Daniel Acuña, y tenemos Escape. Al menos, esa sensación he tenido yo durante la lectura de este entretenidísimo cómic. 

¿Qué historia tenemos aquí? La sinopsis nos cuenta esto:

"Escape es un duro viaje a través de la bruma de las consecuencias de la guerra. Un relato sobre la violencia que ejercemos, las almas que intentamos salvar y el coraje necesario para atravesar las llamas.

Milton Shaw es un experimentado piloto de aviones bombarderos en una guerra contra un imperio despiadado. Cuando su avión es alcanzado, Milton se ve obligado a saltar en paracaídas, quedando atrapado en territorio enemigo: una ciudad en ruinas que él contribuyó en destruir.

Herido, desarmado y perseguido por calles enemigas, la única oportunidad de escapar que tiene Milton son un padre y su hijo, civiles víctimas del régimen fascista que gobierna su país con mano dura. Juntos deberán escapar antes de que la guerra acabe con todo… y con todos."

Milton es un piloto de aviones que se ha enrolado en el ejército de su país para combatir en la gran guerra que asola el mundo. Al principio de la historia le vemos junto a sus compañeros de escuadrón subidos en un bombardero que tiene una meta clara: volar por los aires un gran cañón antiaéreo que es lo poco que impide que se lancen grandes bombas sobre el país enemigo. El avión de Milton será atacado y, aunque logrará soltar una andanada de bombas que destruirá gran parte de la ciudad que sobrevolaba, no habrá logrado el objetivo. 


Sin embargo, Milton evitó morir en el aire para terminar en territorio enemigo, y es ahí donde comienza realmente la historia. Con flashbacks del pasado para entender mejor a un personaje que tiene a una mujer y un bebé en casa, veremos al mismo tiempo sus progresos para no ser cazado en una ciudad donde soldados y población quiere verle ajusticiado por el bombardeo. Y sin embargo… Milton intentará acabar su misión, aunque pueda no volver vivo a casa.

En lo tocante a la labor de los autores, y empezando por Remender, estamos ante un cómic la mar de entretenido donde el guionista cuenta con muy buen tino un tipo de historia que hemos leído mil veces antes, pero que cuando se hace bien se disfruta como si fuese la primera vez. Es interesante conocer a un personaje como Milton, y también ver cómo empieza a darse cuenta de que, en tierra hostil… no todo el mundo es enemigo. También viene bien que no sea un personaje plano y de aspecto duro y malhumorado, ya que se irán dando flashbacks para conocerle algo mejor. Es cierto que me deja la sensación de que es una de esas personas que no saben lo que quiere en la vida (dice tenerlo todo con su familia, pero luego se quita de en medio yendo a la guerra), pero eso es también una forma de ser. En cualquier caso, y aunque hay veces en que las historias de Remender se me indigestan, tal como me pasó con Grommets, he disfrutado mucho de este cómic y tengo ganas de leer la continuación. 

El dibujo de Acuña me parece bastante bueno. La ambientación está muy lograda, los decorados parecen muy reales y transmiten esa sensación desoladora que dejaba la guerra a su paso, con gente en las calles en situación de extrema pobreza o abandono a su suerte, ruinas aquí y allá y detalles así. Por otra parte, la acción es trepidante. Es cierto que aquí se concentra principalmente en el inicio y el final del tomo, pero he disfrutado mucho del combate aéreo que sirve de apertura de esta historia. 

Por último, el diseño de personajes (antropomórficos por cierto) es genial y el color, del que también se ocupa el propio Acuña, está muy bien aplicado y logra embellecer un poquito más un apartado gráfico que me ha parecido muy bueno. Por mencionar un contexto con alguna similitud, en su día me había gustado el trabajo de Acuña con el Capitán América, por lo que tenía cierta tranquilidad respecto a que me encontraría aquí un buen cómic en la parcela visual, como así ha sido. 

No hay mucho misterio en deciros que, aunque el cómic en lo argumental no ofrece una trama inédita o no vista antes, es tan entretenido y está tan bien ilustrado, que lo recomiendo a quien sea amante del género bélico, o bien tenga interés por darle una oportunidad a esta serie. Eso sí, creo que este material merecía haberse editado en tapa dura, pero quizás influye que prefiero ese formato a la rústica por la que optaron en Norma. Por si tenéis mucho interés en conocer los entresijos del cómic, podéis encontrar Escape: El arte de la guerra, un tomito que tiene la primera grapa sin textos, entrevistas a los autores y otro contenido extra. 

12 de junio de 2026

Reseña de Six. Una historia del salvaje oeste protagonizada por seis personajes que verán unidos sus destinos

¡Un polvoriento saludo vaquer@s! ¿Alguien aquí no sabe ya lo que me flipa el western? Es un misterio que se resuelve fácilmente y donde no puedo engañar a nadie. Hoy vengo en compañía, pues mi intención es hablaros de una pequeña serie que Norma Editorial nos traerá en dos tomos integrales, y que tiene un reparto de seis personajes protagonistas. ¡Conmigo somos siete, el número de la suerte! ¡Bang!

Creada por el guionista Philippe Pelaez (autor entre otras obras de Maldito seas tú o Negro Horizonte) y el ilustrador Javi Casado (del que en España solamente he encontrado publicado su trabajo en Las sorprendentes aventuras de Benjamin Blackstone), esta trama estructurada en cuatro álbumes, que en España se publicará en dos integrales, sirve para recordar por qué tienen tanto encanto las historias con repartos corales en el salvaje oeste. Y nada, que aquí os reseñaré los dos integrales por separado según los vaya leyendo. 

Six - Integral 1 de 2

En esta web ya he reseñado en otras épocas cómics del oeste con repartos corales. De ejemplos os puedo citar la simpática El gran botín al estilo Ocean's Eleven, la adictiva El Sexto Revólver que transitaba por terrenos sobrenaturales, o Los Dalton, sobre la vida de esta familia que fue tan popular en su época. Por eso para mí es un placer hablaros de un cómic como Six. 

¿Y qué os vais a encontrar aquí? La sinopsis nos dice lo siguiente:

"Un western trepidante y crepuscular que dinamita los códigos del género. 

Estados Unidos, 1860. Un joven huérfano, un soldado desertor, un apache chiricahua, un esclavo fugitivo, una exprostituta y una supuesta monja forman un grupo salvaje apenas unido por el lazo de la desesperación. 

Pretenden librarse juntos de sus muchos enemigos y poner rumbo a las Black Hills, donde los espera una mina de oro… o quizá la peor de las muertes."

La historia empieza con ritmo, pues muestra a unos vaqueros que llegan a los alrededores de una granja donde han muerto varias personas. Allí saldrá por primera vez el chico Jonathan, que perderá el ojo en un tiroteo y luego cuando despierte, estará ya en la cama de un saloon, y allí entablará una relación casi fraternal con una de las meretrices llamada Elsie. Por otra parte, se presenta al soldado Quintus, un desertor que se ha fugado varias veces y al que están castigando cuando se le dedican las primeras páginas. El coronel Wilburg, harto de Quintus, hará que le marquen con un hierro ardiendo, le corten parte de una oreja y le quiten todo el cuero cabelludo. Una vez de vuelta al calabozo, Quintus conocerá al indio chiricahua Tchitchi, con el que logrará hacer equipo para fugarse del fuerte donde están prisioneros. 

No mucho después aparecerán dos personajes más. Un esclavo huido llamado Royal al que se encontrará el dúo de prisioneros fugados, y una monja de nombre Marie-Carmel. Esta última iba en una pequeña caravana con otras hermanas, cuando fueron atacadas por unos indios salvajes, terminando ella en el fondo de un barranco, de donde será rescatada por Quintus, Tchitchi, y Roy. Como ya podéis imaginar, no mucho tiempo después, el camino de estos cuatro personajes se cruzará con el de Jonathan y Elsie. Ahí será cuando el chico les cuente que hay una mina de oro llena de dinero, decidiéndose entre todos que irán hasta allí. 


Ahora bien, de la misma manera que estos personajes irán cruzando sus caminos, también lo hará el de aquellos que les persiguen individualmente, y que terminarán convergiendo poco a poco entre ellos. Desde el airado coronel Wilburg a un rico hacendado que busca a su hija perdida, pasando por una banda de forajidos, o un pistolero al que comparan con un demonio sobre la tierra. El integral comprende dos álbumes, aunque es una misma historia río que se inicia en uno y se continúa en el otro, por lo que se ve la forma en que luego irá evolucionando la relación entre personajes. El hecho de que haya uno de los seis como narrador de fondo en el tiempo presente (el resto de la historia transcurre en el pasado), nos permite ir conociendo más datos de lo que le supuso unirse a ese grupo, y también de su forma de comprender lo que era el salvaje oeste. 

Sobre los autores, hay que comenzar analizando a Pelaez, el guionista. Es cierto que narrar una historia en distintas épocas no es ninguna novedad, aunque lo que sí se agradece es que la persona que actúa de hilo narrativo, y que no se sabe de momento si es la única superviviente del grupo o simplemente la persona que decidió compartir su historia, lo haga desde una perspectiva realista. Esto va a colación de que en las novelettes de la época, se le daba un cierto aire heroico a muchos personajes del salvaje oeste, y no era todo color de rosas. Eso quizás es lo que me ha dificultado empatizar con un par de personajes de los seis, el hecho de que actúan de una manera que no termino de apreciar y que precisamente hace que de héroes tengan poco. Pero entiendo que va en sintonía con lo que se intenta contar, que el salvajismo del oeste era un resumen que escondía entre otras cosas a muchas personas desesperadas que hacían lo que fuera para seguir adelante. Por lo demás, la historia me gusta, también el desarrollo de la misma, y es orgánica la forma en que todos los personajes van entrelazando sus destinos, por lo que no noto nada forzado en ese aspecto. El integral termina con un muy buen punto de clímax que me anima a querer ver la continuación. Así que Pelaez entrega un cómic muy solvente, que encuentra en su reparto coral su valía, y que entretiene mucho. ¡Bang!

Respecto a Casado, tiene un estilo que fácilmente se asocia al western europeo actual. Es de trazo limpio, detallista, con buen diseño y expresividad en los personajes. Es cierto que si buscáis un toque visual más clásico (por ejemplo si estáis más habituados a leer en blanco y negro obras de otras épocas) no es lo que hay aquí, pero sí que exudan estas páginas un inevitable y enriquecedor aroma a western clásico. Los decorados pueden ser desoladores, los fumaderos de opio muy sombríos, y las escenas de acción no exentas de violencia gráfica. No encuentro nada que achacar al trabajo de Casado la verdad, por lo que me alegro de haberle descubierto y poder disfrutar de su labor aquí.

En el color, se ocupa Casado en ambos álbumes recopilados aquí, teniendo en el segundo el apoyo de Toni Vicent. Este apartado cumple una función muy orgánica con el trazo de Casado, pero al mismo tiempo siempre suma puntos y no juega en su contra, por lo que tampoco se puede objetar nada al respecto. 

En cuanto a si merece la pena el cómic, ya me atraía por la sinopsis que leí en su momento, y por el hecho de que fuera una historia de reparto coral. Me ha dado eso mismo y una lectura amena, disfrutable y me recuerda por qué sigo apostando por leer una buena cantidad de obras del oeste cada año. Así que os recomiendo este cómic, que además lleva como extras unos textos interesantes. ¡Bang, bang!