9 de agosto de 2026

Reseña de Marvel Essentials. Un formato de Panini para ofrecer historias memorables a un precio más asequible

Un maravilloso saludo gente. En esta ocasión, y aunque no voy a leerme todo lo que salga en el formato Marvel Essentials (muchos de esos cómics los tenía ya en otros formatos), sí que intentaré analizar algunas de las obras que salgan ahí por si os anima mi valoración a darles una oportunidad. 

Iron Man: La guerra de las armaduras

Estamos ante una de mis historias favoritas de Iron Man, ya que reúne todo lo que desde mi punto de vista hace grande al personaje. Hay tecnología, conciencia, sentimiento de culpa, y se ve una versión de Tony Stark que poca gente ha podido ver, especialmente las personas que apenas han seguido sus andanzas o lo hayan hecho en tiempos más modernos. 

Pero abordaré eso más adelante, la pregunta es... ¿de qué va esta historia? La sinopsis es la siguiente:

"Un clásico imprescindible del Vengador Dorado, a cargo de dos de sus autores más destacados, Bob Layton y David Michelinie. Tony Stark descubre que su tecnología está en las manos de algunos de sus peores enemigos. 

El Vengador Dorado se siente responsable de todo el mal que otros pudieron hacer con esas herramientas de alta tecnología. Ha llegado el momento de recuperar el control." 

Al principio de la historia y para que os pongáis en contexto, Tony Stark se da cuenta de que están usando su tecnología en distintas armaduras repartidas por el mundo, y además para causar el mal en algunos casos. Eso hace que Tony se sienta responsable, porque la clave de sus inventos no es hacer del mundo un lugar peor, sino todo lo contrario, y que además alguien pervierta su tecnología con fines maliciosos es algo que debe ser combatido. Por tanto el personaje, a través de su sentimiento de culpa, emprende una cruzada para anular todas las armaduras que encuentre y que use su tecnología para funcionar. No estará solo, pues ayudará al fiel James Rhodes, pero sí que se granjeará muchos enemigos. 


A lo largo de todos los números repartidos en este arco argumental, Tony se irá enfrentando a las distintas personas que usan armaduras con tecnología Stark. Eso hará que haya combates con los mandroides de SHIELD por ejemplo, o que haya que colarse en unas instalaciones secretas del gobierno custodiadas, por nada más y nada menos, que el Capitán América. También habrá ocasión para viajar al otro lado del charco y enfrentarse a una vieja amenaza conocida por el vengador enlatado. O quizás sea más apropiado decir... posible ex-vengador, ya que la cruzada de Tony también salpicará a su afiliación heroica. Quedará ocasión en el tomo para ver una nueva armadura que creará Tony por necesidad, pero que me encanta siempre que vuelvo a verla con cada lectura de estos episodios.

Al frente de esta historia está uno de los mejores dúos que ha trabajado con Iron Man, el formado por el guionista David Michelinie y el entintador Bob Layton (que también participaba en los argumentos). Nos encontramos con una historia muy palomitera y entretenida que crearon en su segunda etapa al frente del vengador dorado. Es cierto que al ser Iron Man uno de mis personajes favoritos de Marvel tiendo a ser muy crítico y hay más de una etapa infumable, pero precisamente todo lo que hicieron Michelinie y Layton con Tony Stark me gusta. Esta historia en concreto muestra lo mejor del personaje, tanto por su capacidad constante de reinvención en las adversidades (con la nueva armadura por ejemplo), como por la forma en que se siente culpable de que la tecnología Stark haya caído en malas manos. Da igual que la cruzada de Tony vaya a convertirle en un enemigo nacional para muchas personas, porque lo correcto está por encima y su necesidad de acabar con las copias robadas de sus creaciones para evitar que se siga haciendo mal uso de ellas es esencial. Aquí no hay historias de romance con tal o cual señorita. No hay lujo ni ostentación en cada página. Lo que hay es un hombre con una meta muy clara y dispuesto a lo que sea por ello. Si ya en su primera etapa los guionistas llevaron a Tony a su primera (y más impactante) crisis alcohólica para sacar más fuerte de aquello, en esta ocasión se cambian los cócteles y las copas por las armaduras. Me encanta cómo se narraba en esta época, cuando podías contar una historia río que abarcara muchos capítulos, pero en cada episodio pasaban cosas y había acción, y por ello este cómic me deja una sonrisa con cada relectura. ¡Gracias a Michelinie y Layton por tantas cosas buenas que hicieron por Iron Man!

El ilustrador de casi todos los números es Mark D. Bright, ilustrador que en mi opinión tiene menos fama de la que se merece. Teniendo en cuenta el estilo de dibujo de la época, me parece que Bright hace un trabajo sobresaliente la verdad, va en consonancia con el que hizo en su día John Romita Jr. cuando trabajó con el dúo guionista. Al ser una historia con un corte tipo blockbuster, Bright logra imprimirle dinamismo a los combates de armaduras, y luego consigue otorgarle credibilidad a las reacciones de los personajes (valga de ejemplo la rabieta de Tony en la página de al lado, porque ya se está dando cuenta de que han robado su). Hay algún que otro hueco de pascua en estas páginas, y la nueva armadura de Iron Man que se ve en el tramo final me encanta. Si le sumamos un más que trabajado nivel de detalle, me parece que si no es el mejor trabajo de Bright, poco le falta. El número final lo ilustra Barry Windsor Smith y aunque es correcto, no me entusiasma tanto. 

¿Merece la pena el cómic? Un buen seguidor de Iron Man encontrará en él muchas virtudes. Lógicamente influye en la valoración si uno disfrutaba de los cómics de los años 80. Ya he dejado constancia de que es de mis historias favoritas del personaje, y la recomiendo siempre que puedo porque lo tiene todo para que la gente entienda por qué Tony Stark es un personaje tan interesante, más allá de la fachada de playboy millonario que muchas veces le ha acompañado para mal. El formato Marvel Essentials ayuda a que sea una apuesta de poco riesgo por su bajo precio, y el tamaño de la edición permite que sea fácil de llevar para leer donde uno quiera. 

Como curiosidad os digo que en España salió años después una falsa secuela con el título de La segunda guerra de las armaduras que no sé si saldrá en este formato (estaría bien porque hace demasiados años de su última edición), y que merece la pena aunque no tenga nada que ver con esta historia ni sea de los mismos autores. ¡No robéis la tecnología Stark para no desatar futuras guerras!



Por lo general, cuando leo un cómic de Mark Millar, tiendo a pensar que me dará un rato entretenido y posiblemente degustaré una obra más tirante hacia lo palomitero que a lo trascendente. Ojo, me gusta Millar como guionista, pero me he topado con muy pocos cómics suyos que vaya a metro en un listado de las mejores historias que haya leído en mi vida en cuanto al poso que me dejan. Por eso me acerqué a 1985, para ver qué me encontraba aquí.

¿Cuál es la historia que hay aquí? La sinopsis de Panini nos avanza lo siguiente: 

"Antes de "Vengadores Desunidos", antes de Civil War, antes de Miedo Encarnado, el más poderoso grupo de supervillanos del Universo Marvel desató el caos en un lugar en el que nunca habían estado antes: ¡Nuestro propio mundo! 

El destino del planeta descansa en las manos de Toby, un chaval de tres años loco por los cómics de Marvel. Las superestrellas Mark Millar (Civil War, Los 4 Fantásticos) y Tommy Lee Edwards (Bullet Points) desatan la epopeya que nunca esperarías leer y que podrías haber protagonizado tú mismo. 

1985 es un relato nostálgico que apela a los niños que un día descubrieron, a través de los cómics, que el mundo podría llegar a ser un lugar fascinante.

Toby es un niño de tres años muy lector de cómics, cuyos padres están separados. No es que la vida del chico sea perfecta, pero pronto todo irá a peor, especialmente cuando la abandonada casa Wyncham tenga nuevos inquilinos, y comience a suceder algo que pondrá patas arriba el mundo. En un universo donde no existen los superhéroes nada más que en las páginas de un cómic, todo dará un vuelco para Toby cuando comience a ver villanos del mundo Marvel en persona. ¡Eso no puede ser posible!


La cuestión es que, aunque el desembarco de villanos será cada vez mayor e irán causando más estragos, salvo Hulk (aparece al principio pero luego parece que el guionista se olvida de él), no hay ni rastro de los héroes marvelitas. Por otra parte, el gran interrogante de la historia será averiguar quién es la persona que, gracias a su poder mutante, ha traído al mundo a todos estos villanos. El tiempo se termina para Toby, por lo que tendrá que intentar averiguar cómo han entrado los malos en su vida, y si hay posibilidad de hacer que los héroes de los cómics también hagan lo mismo para ayudarle. 

Respecto al trabajo de Mark Millar (entre muchos otros cómics, ha escrito El viejo Logan o Kingsman: El Servicio Secreto), he de admitir que posiblemente es de los cómics más flojos que le he leído de su paso por Marvel. No es que la historia en sí sea mala, sino que es un quiero y no puedo que parece apuntar a una de esas obras memorables y épicas, y no consigue ninguna de esas proezas, al menos no para mí. Apenas se palpa el peligro que ofrece la reunión de villanos en el mundo de Toby, y el papel de los héroes queda tan reducido a unas pocas páginas que parece hasta fuera de lugar. Es cierto que los seis números de esta miniserie se leen con celeridad y en sí son entretenidos, pero son muy pocos los momentos en los que Millar ofrece un producto que esté a la altura de lo que indica inicialmente (repito, para mí). Quizás es que el guionista me tenía acostumbrado a cómics de más enjundia y con más dinamismo y momentos para el recuerdo, y por eso este me ha dejado un poco frío. En cualquier caso, no puedo decir que haya un mal trabajo, pero sí denoto que el autor estaba en piloto automático, y se queda a varios escalones de haber ofrecido un cómic realmente notable y perdurable en la memoria. 

Respecto al dibujo, que corre a cargo de Tommy Lee Edwards (ha trabajado en Grendel, Kentucky, o con Millar en El legado de Júpiter), en el mejor de los casos me parece correcto, pero no me ha entusiasmado para ser mi primera toma de contacto con algo suyo de varios números, ya que hace años sí recuerdo haber leído una grapa de Lobezno con dibujo suyo. No se puede negar que Edwards se trabaja los detalles en los escenarios, y tampoco hace mala labor con la expresividad de los personajes, pero hay algo que no me termina de convencer en el resultado final, y me queda la misma sensación que con Millar; esto es, que posiblemente tiene cómics mejor dibujados que éste, donde tampoco me transmite ninguna sensación memorable a nivel visual. En cualquier caso, con sus más y sus menos, no se puede otra cosa de mi parte salvo que Edwards hace una labor cumplidora y poco más. 

¿Merece la pena el cómic? Digamos que la sinopsis y el planteamiento inicial de la historia me llamaron mucho la atención, pero luego esto se desinfla peligrosamente, y aunque el cómic entretiene y se lee rápido, me temo que igualmente veloz será el tiempo en que me olvide de él. Sobre si es una obra esencial o no como para formar parte de esta colección... es ya una opinión que cada persona deberá decidir a título personal. Lo que es innegable es que este formato de tamaño reducido me vino genial para poder leer el cómic en un par de viajes cortos en autobús. 



En el momento en que os escribo estas líneas (agosto de 2026), se puede afirmar que ha sido un buen año para el Castigador en varios sentidos. En lo visual, no solamente ha tenido un nuevo episodio especial, el primero en solitario desde que Disney se quedó los derechos de Marvel, sino que la versión interpretada por el actor Jon Bernthal ha aparecido en la película de Spider-Man: Brand New Day. 

Pero además de lo anterior, el personaje de cómic ha vuelto a la acción, primero con la miniserie del formato Red Band que he reseñado en el blog, y luego con nueva colección. 

Por lo tanto, no es de extrañar que, aprovechando el tirón en lo audiovisual, se quiera recuperar desde Panini alguna de las mejores historias de cómic del personaje, lo cual nos trae aquí. 

¿Cuál es la historia que hay en Círculo de sangre? La sinopsis de Panini nos avanza lo siguiente: 

"¡La mítica historia que lanzó al estrellato a Frank Castle! 

El Castigador ha escapado de prisión y ha encendido la mecha de una guerra de bandas, pero su peor enemigo planea lanzarle el mayor ataque de su carrera."

La primera miniserie de la que gozó el personaje de Frank Castle comienza con éste en la prisión de la isla de Ryker. Mientras su reputación de exterminador de criminales hace que muchos tengan miedo hasta de respirar el mismo aire que él, Frank acabará encontrándose en prisión con su antiguo enemigo Puzzle, así como con un capo criminal. Más por conveniencia que por auténtico deseo de colaborar, el justiciero y el jefe criminal formarán una alianza para escaparse de la cárcel. El primer capítulo de la miniserie se centra en esa historia (esos míticos tiempos en los que una grapa doble valía para contar toda una historia de las buenas), así como en la propia fuga carcelaria, y en el primer encuentro que Frank tendrá con gente del Trust, una especie de grupo ciudadano conformado por personas que, hartas de la criminalidad, han decidido cortarla de raíz. Para ello, contar con el Castigador será un gran paso.


El resto de números de la miniserie nos muestran a Frank provocando el estallido de una guerra de bandas, cuando haga correr el rumor de que él se ha cargado a Wilson Fisk. Todas las bandas criminales de Nueva York, necesitadas de llenar el vacío dejado por la ausencia de Fisk, provocarán una guerra que no solamente se cobrará víctimas criminales, sino también las vidas de inocentes. Mientras Frank intenta acabar con algo que se le ha ido de las manos, tendrá que hacer frente a un ejército de castigadores que están matando gente, y también descubrirá algunos secretos del Trust. Un gran final repleto de violencia aguarda a un Castigador que va viendo cómo el círculo de sangre que le acompaña habitualmente, se estrecha cada vez más sobre él. 

Aunque el último número de la miniserie corre a cargo de Mary Jo Duffy (aunque el argumento es del guionista principal), quien concibió esta historia fue Steven Grant. Es cierto que con el paso de los años han sido otros los guionistas que han terminado calando más en cuanto a su trabajo con el Castigador (tenemos ejemplos como los de Garth Ennis, Jason Aaron, Chuck Dixon o Carl Potts), pero hay que remarcar el importante trabajo de Grant aquí. Este escritor se ocupó de elaborar una miniserie sobresaliente que se lee rápido, es violenta, y conserva el encanto de ser la primera vez que Frank Castle era el personaje principal de una historia. Me encanta ese primer número doble, con la forma en que Frank mete el miedo con su presencia a los presos y la manera en que luego actúa con la fuga, y me gusta el concepto del Trust. También es un acierto el hecho de mostrarnos lo que luego sería una constante ligada al personaje, el hecho de que, aunque emprenda una guerra contra el crimen, le preocupen las víctimas inocentes que causa su cruzada. La miniserie me parece muy buena narrativamente, y la disfruto mucho en cada relectura, por lo que no puedo decir otra cosa que no sean elogios hacia el trabajo de Grant. 

En la parcela gráfica, y aunque el último número tiene bocetos de Mike Vosburg, quien se merece cualquier elogio posible es Mike Zeck. Me parece que este ilustrador, que tuvo su época de esplendor en la década de los 80, hizo una labor espectacular. Consigue una presencia intimidante con el diseño de Frank Castle, tanto en lo físico como en el rostro que le pone, y luego hay mucha plasticidad visual en las viñetas donde el personaje tiene combates cuerpo a cuerpo. El trazo fino, dinámico y lleno de detalles de Zeck hace que cada vez que lea su trabajo con el Castigador, sea una auténtica gozada. Pero es que no solo se limita el trabajazo con las páginas en sí, sino que podéis apreciar las espectaculares portadas e ilustraciones que hizo de Frank Castle, y que están repartidas en el interior del tomo. En el último número de la miniserie se mantiene la coherencia visual aunque Zeck no estuviera implicado, pero sí hay un pequeño bajón que hace que se note el cambio, a pesar de que Vosburg haga una notable aportación. En cualquier caso, este cómic es maravilloso en lo gráfico. 

¿Merece la pena el cómic? Estamos ante una de mis historias favoritas del Castigador (es verdad que tengo muchas, pero esta estaría entre las primeras), que sirve perfectamente como ejemplo de un cómic ideal para quien quiera estrenarse por primera vez con el personaje en viñetas. Es cierto que el nivel de violencia no llega ni de lejos a lo que se vendría mostrando con el paso de las décadas (y eso que no pienso ahora en la línea Max, que está a años luz de cualquier otra cosa), pero esta miniserie sintetiza muy bien bastantes rasgos de lo que definiría en adelante a Frank Castle. 

Es un cómic que se lee del tirón y engancha, y además es un recordatorio de que se pueden contar muchas cosas con poca cantidad de grapas, que actualmente es algo que no habla muy bien de la forma de narrar cómics. Viene con muchas ilustraciones de Zeck y páginas a lápiz como contenido extra. ¡No lo dudéis y haceos con este cómic!

5 de agosto de 2026

Reseña de Rogers/Wilson: Capitán América. Repaso a la etapa de los dos Capitanes América y las conspiraciones en la sombra

¡Un marvelita saludo gente! Ya he comentado en alguna ocasión anterior que no me interesaban demasiado las aventuras del Capitán América en viñetas hace unos años, pero que poco a poco eso fue cambiando y, sin proponérmelo, he ido leyendo bastantes etapas del personaje. Y eso abarca " Rogers/Wilson ", la colección donde compartieron cabecera los dos Capitanes América durante un tiempo. 


La imagen anterior no la escogió por casualidad, ya que Steve Rogers y Bucky Barnes, que han llevado el uniforme de las barras y las estrellas junto a otros, serán personajes capitales de esta colección. Como también sucederá con Sam Wilson, el otro pilar de esta serie, y que, tras un espectacular número 0, será el Capitán América al mismo tiempo que Steve Rogers, en una decisión tan lógica como necesaria para lo que estaría por venir, y que os analizaré en la medida en que me sea posible leer la recopilación de esta etapa en el formato Marvel Deluxe de Panini Comics. 


Es algo curioso lo que conlleva la relectura de un material como éste. En su día leí en formato grapa la colección entera, y me pareció entretenida sin más y con un buen dibujo para los dos protagonistas. Pero ahora que he vuelto a estas historias y lo he hecho con más bagaje con el personaje, me he dado cuenta de que no solamente tenemos un material divertido, sino que también tiene un buen nivel argumental (al menos para mí comparando con otras etapas anteriores y posteriores) y ofrece un espléndido dibujo en las dos series que recopila.

Porque esa fue la novedad en su momento, que salían conjuntamente las cabeceras de Centinela de la Libertad y Símbolo de la Verdad. La primera protagonizada por Steve Rogers y la otra por Sam Wilson, al principio cada uno en la suya, hasta que luego se unieron las tramas de ambos y coincidieron para lo que estaba por venir. 

Panini avanza esto en la sinopsis:

"¡La nueva era del escudo! Dos Capitanes América compartiendo aventuras en paralelo, con los increíbles equipos creativos compuestos por Collin Kelly y Jackson Lanzing al guión y Carmen Carnero al dibujo, para Steve Rogers, y Tochi Onyebuchi y RB Silva para Sam Wilson. 

Arnim Zola lanza un ataque catastrófico contra Nueva York al que responden los dos Centinelas de la Libertad. Pero un sorprendente secreto sobre el icónico escudo del Supersoldado cambiará la manera en que ambos ven el siglo XXI. Una pista conduce a Steve hasta Alemania, mientras que Sam debe internarse en Wakanda."

El número inicial del tomo nos muestra a Steve Rogers y Sam Wilson enfrentándose a uno de los villanos habituales de estos personajes, Arnim Zola. El científico nazi, en un nuevo intento de hacer el mal, será derrotado por ambos héroes, quienes decidirán después de eso coexistir con la misma identidad de Capitán América. A fin de cuentas... ¿Por qué únicamente ha de serlo uno al mismo tiempo, si de todos modos el que no lleva el nombre y el traje va a seguir haciendo lo mismo? Y a partir de ahí, tenemos dos tramas distintas que vivirá cada personaje, sin que sus destinos se crucen de nuevo (eso sucederá, pero no en este tomo). 


La trama que gira en torno a Steve me parece muy interesante, pues plantea un interrogante sobre la creación del escudo que tantos años ha llevado el personaje. Especialmente relevante es el uso de una estrella de cinco puntas en el mismo, ya que Steve, acompañado a veces de su gran amigo Bucky, descubrirá la existencia de una sociedad secreta de la que nadie sabía nada, pero que lleva dirigiendo el destino de muchas cosas de nuestro planeta desde hace demasiado tiempo. Conocerá por tanto al Círculo Exterior, conformado por cinco personajes en representación de cada punta de una estrella. Y lo que Bucky descubrirá de este grupo le cambiará de manera irremisible. Y todo comenzará para los dos amigos con una celebración del 4 de julio donde alguien disfrazado del Destructor peleará con ellos. Por otra parte, Sam Wilson y el Halcón que encarna Joaquín Torres, se verán involucrados en una historia con tráfico de inmigrantes, experimentos genéticos, una oleada de personas acudiendo a Wakanda, el regreso de Calavera y la irrupción de un villano llamado Lobo Blanco. Casi nada, ¿eh? 

Al frente de Centinela de la Libertad es el dúo formado por Jackson Lanzing y Collin Kelly, que han coincidido estos años en proyectos dedicados a Kang el Conquistador o los Thunderbolts. El dúo ofrece la trama más interesante del tomo, aunque él de decir que tanto esta como la de Sam me han gustado, al margen de que una me satisfaga más que otra. Lanzing y Kelly confeccionan una historia que entra con la fabricación del arma del Capitán América, y me parece muy interesante que eso les sirva para crear el Círculo Externo en relación al símbolo y se conecte con las dudas que generan en Steve sobre su papel como portador del escudo. Es cierto que si nos ponemos quisquillosos y tirando de retrocontinuidad, cuesta pensar que una organización como esta no la conoce nadie y pasase desapercibida, pero es que en tal caso tendríamos que quitarle puntos a muchos cómics de superhéroes. Por eso agradezco que los guionistas partan con algo que es más original, aunque es cierto que no me termina de encajar mucho eso con la historia de Bucky. No obstante, hay giros de guion interesantes, un ritmo muy ameno, y una trama que además de presentar nuevos villanos, incorpora tras mucho tiempo secundarios nuevos para Steve, de los que le permiten desconectar un poco en la vida de civil. 

La cabecera de Símbolo de la Verdad  la escribe Tochi Onyebuchi, del que en España únicamente tenemos editado un cómic de Call of Duty, quedando inédita una miniserie con Pantera Negra. El arco argumental para Sam tiene menos trabajo de fondo y es algo más tópico, pero Lobo Blanco es un villano que aunque parece poco enriquece la trama, y ​​no está mal la conexión con Wakanda a raíz de lo que descubren los protagonistas al principio. Se agradece que la relación de Misty y Sam se siga desarrollando un poco como herencia de etapas anteriores, y se puede ver a Joaquín con más profundidad emocional por el tema de la inmigración y su pasado. Hay bastante acción en esta serie también y se lee con rapidez cada número. En líneas generales, disfrutado del trabajo de todos los escritores.

La cabecera de Steve la ilustra Carmen Carnero (en la editorial ha trabajado con Capitana Marvel o Excepcional Patrulla-X), mientras que de la otra se ocupa RB Silva (en su historial tiene participación con Potencias de X o Ascensión de Potencias de X). La verdad es que me han gustado bastante el dibujo en ambos casos, pero destaco varios peldanos por encima el de Carnero. La ilustradora tiene la costumbre de meter al menos una doble página por número, y en la mayoría de casos merece la pena para disfrutar más de lo que se nos cuenta, dándole un toque más cinematográfico (ese recorrido por la historia del personaje en uno de los primeros capítulos) o intimista (como la escena de Steve corriendo por la ciudad y compartiendo reflexiones). Ella tiende a mostrar un nivel más depurado y con mayor nivel de detalle, pero es cierto que Silva también hace gala de un trazo limpio y enérgico, aunque a veces los diseños anatómicos tengan un toque de dibujos animados. Mención aparte merece Mattia de Iulis con el número 0, porque hace un trabajo impresionante a nivel gráfico y me habría encantado verle en una de las dos series como dibujante regular. En cualquier caso, esta etapa podrá gustar más o menos en lo argumental, pero en lo visual es muy satisfactoria.

Estamos ante un inicio de etapa que en su día ya me gustó, pero que en mi caso ha ganado con una relectura. Quizas influye en que cada vez he ido disfrutando más al personaje del Capitán América, ya que la primera vez que leí esta etapa, todavía no me estaba enganchando a sus aventuras. Pero me parece una buena recomendación para quienes hayan visto las películas del UCM y quieran empezar a familiarizarse con los cómics más recientes de Steve y Sam. La edición de Panini me encanta, pues llevan ya tiempo recopilando cronológicamente varias etapas del personaje, y tarde o temprano debía tocarle el paso por el Marvel Deluxe a la época de los dos capis. 



Por poneros un poco en situación, previamente en la cabecera de Steve Rogers, tanto éste como Bucky se habían enfrentado al Círculo Externo. Eso derivó en que Bucky mató a Revolución, una de las puntas de estrella de la organización, ocupando su lugar. Pero lo más impactante es que para acabar con él, disparo a través del Capitán América, su mejor amigo, con el que luego tuvo una dura pelea que acabaría con Steve cayendo al mar. 

Por otra parte, Sam Wilson siguió una serie de pistas que le llevaron a Wakanda a la hora de descubrir por qué se ha sacado de contrabando vibranium para darle un uso nada bueno. Eso provocaría que Sam se enfrentara en suelo wakandés a Calavera, y también a Pantera Negra. Y la amenaza de Lobo Blanco cada vez es más peligrosa en la sombra.

Lo que toca ahora por lo tanto es seguir los nuevos arcos para ambos Capitanes América, consecuencia de lo anterior. Panini nos adelanta lo siguiente con la sinopsis de este segundo tomo: 

"Poder. Dinero. Máquina. Amor. Revolución. El progreso avanzó más rápido en el siglo XX que nunca, pero no sin ayuda desde las sombras. 

Ha llegado la hora de conocer el origen del más reciente enemigo del Capitán América y descubrir lo que el Círculo Externo significa para el Soldado de Invierno. Además, Steve pide ayuda a Emma Frost, Sharon regresa para ayudar en una nueva misión y Sam Wilson se enfrenta a las consecuencias de su conflicto con el Lobo Blanco.

El tomo se abre con un especial del Soldado de Invierno y el Capitán América, donde se nos explica el origen del Círculo Externo desde su creación. Hacía falta saber más de esta organización y me agrada que se ofrece esta historia más extensa de la grapa habitual para conocer más detalles. Luego en lo preocupante de la serie de Centinela de la Libertad , Steve Rogers, muy dolido todavía por su reciente enfrentamiento con Bucky, no tendrá sin embargo que seguir adelante. Volverá a escena Sharon Carter, el gran amor del Capitán América durante muchos años. Pero algo espera en el horizonte, y mientras Steve intenta reorganizarse y formar una fuerza que le ayude a derrotar al Círculo Externo, un acontecimiento inesperado sucederá. Tras un lapsus de tiempo que muchos personajes no recuerdan, Steve tendrá que liberar Nueva York de una inesperada invasión de IMA (Ideas Mecánicas Avanzadas). ¿Logrará sortear un nuevo obstáculo en su misión de acabar con el Círculo Externo?


En lo que respeta a Sam, su nuevo arco argumental empieza fuerte, pues tendrá que ser el guardaespaldas de la nueva gobernanta del país de Mohannda, y fracasará estrepitosamente cuando la mujer muera a consecuencia de un atentado. Además, en dicho suceso Joaquín Torres será víctima de un atentado contra su salud, y las consecuencias serán terribles para un personaje que ya en su día tuvo una transformación complicada cuando experimentaron genéticamente con él. Sam se sentirá obligado a ir a Mohannda para ajustar cuentas con quien acabó con la política e hirió a su socio, y volverá a reencontrarse para esta misión con Ian Rogers, el hijo adoptivo de Steve, al que daba por muerto. Por delante... una difícil misión en un país en guerra. 

En cuanto al trabajo de los guionistas, hay que advertir que se mantienen los mismos que ya estaban desde el principio. La dupla Lanzing y Kelly continúa con la trama del Círculo Externo, pero además añaden una pausa en la misma (relativa, pues MODOK aparece como otra punta de estrella). Es cierto que la trama con IMA se vuelve un poco tópica, pero me ha gustado ver al grupo de personajes (esos Nuevos Invasores improvisados) que reúne al Capitán América para enfrentarse al grupo terrorista, y los pasajes de Bucky intentando adaptarse al nuevo entorno me han gustado, pese a que sigo pensando que no me encaja del todo que él haya sido un peón del Círculo Externo desde hace mucho tiempo. Respecto a la serie escrita por Onyebuchi, aunque también se vuelve un poco vulgar en su desarrollo (ojo, eso no quita que tenga su buen nivel), sí que me ha parecido bastante amena y entretenida, y es de agradecer el retorno de Ian Rogers, al que tenía la pista perdida desde hacía tiempo. En líneas generales, este tomo baja en lo argumental un par de puntos respecto al primero, pero sigue siendo entretenido de leer y me mantiene interesado en lo que se cuenta y en cómo seguirá después. Y eso ya me parece positivo. 

Por otra parte, lo que se mantiene muy alza es el dibujo de Carmen Carnero. Diría que incluso está mejor que en el tomo anterior, que ya es decir, pero es síntoma de que la malagueña se iba amoldando a la serie a medida que ésta avanzaba. Se mantienen esas espectaculares páginas dobles que hay por cada capítulo (especialmente buenas las que tienen que ver con el control mental de MODOK), y se palpa esa tristeza que siente Steve por lo relativo a Bucky, la alegría por volver a ver a Sharon, y el desconcierto cuando se ve en medio de Kansas sin recordar nada. Respecto a RBSilva, rinde también bien, pero he notado un bajón a lo que ya venía mostrando antes. Esto se nota más porque sí que a veces hay algunos toques más cartoon y noventeros en el diseño anatómico de personajes (o ahora me he dado más cuenta de ese detalle) y se nota cierta prisa en dibujarlos. No obstante sigue siendo en ambos casos un dibujo que permite disfrutar visualmente de ambas series, cada una en su estilo, pero con abundantes escenas de acción para convertir la lectura en un blockbuster. 

Por resumir las sensaciones que me deja este segundo tomo, es cierto que argumentalmente está por debajo del primero en frescura de sus propuestas narrativas, pero esta relectura del material me está permitiendo disfrutar enormemente en lo visual. Estamos ante una etapa entretenida y palomitera de los Capitanes América, y todavía queda un poco de historia por delante. Y aunque recuerdo cómo acababan ambas cabeceras, tengo ganas de volver a disfrutar del tramo final de la colección. 

28 de julio de 2026

Reseña de El Castigador: Red Band. El regreso del justiciero de la calavera en una historia cruda y sangrienta

¡Un saludo maravilloso! Estrenando la nueva sección de esta web, titulada Reseñas La Burbuja Marvelita , tengo el placer de abrir la veda hablando de uno de mis personajes favoritos de la editorial. Se trata del justiciero de la calavera en el pecho. El que suele dejar pocos criminales vivos. El de pocas palabras pero efectivo. Frank Castle. El Castigador. ¡Bang!

Hacía un tiempo que estaba relegado al olvido editorial, pero tarde o temprano El Castigador debía volver. Y lo hace a través del formato Red Band , en el que se publican cómics más sangrientos, crudos y violentos. Le pega cantidad a Castle, y quiero analizaros la miniserie (son 5 números), en la medida en que me vaya leyendo las grapas. En España el primer número salió en enero de 2026, fecha en la que en EEUU salía la última grapa, por lo que el margen de diferencia con el mercado americano es pequeño.

De antemano os agradezco las visitas, los posibles comentarios, el feedback o compartir la reseña, ya que intentaré seguir trabajando en esta sección marvelita todo el tiempo que pueda. Dicho eso... al lío. 


El Castigador: Banda Roja 1 de 5

La última vez que tuve contacto con el material más moderno del personaje, fue con la maxiserie de Jason Aaron en la que reinventaba su origen. En aquel entonces, el guionista nos contó que Castle ya tenía alma de Castigador desde la infancia. A través de una historia en la que Castle se dirigió a La Mano y pudo recuperar a su fallecida esposa, se pudo ver que el personaje estaría un tiempo desaparecido. Esto se debía a que, con la intervención de algunos superhéroes, acabó encerrado en una especie de dimensión infernal donde seguiría ajusticiando a su estilo. 

Y aunque en esta primera grapa no se nos cuenta cómo ha regresado el Castigador a Nueva York, sí que una cosa es evidente: los criminales volverán a sufrir a su costa. La sinopsis de la editorial nos cuenta lo siguiente:

"¡Esto es lo que necesitábamos! Frank Castle ha vuelto. Sin recuerdos, con el cargador lleno y sed de venganza, su búsqueda violenta de respuestas solo podría narrarse al modo Red Band.

¡Las balas volarán, la sangre correrá y tanto los ciudadanos como los criminales de Nueva York temerán el nombre de El Castigador!

Sangre. Todo lo que envuelve las primeras imágenes de este cómic está muy afectado por este color. Frank Castle ha regresado, pero no recuerda su nombre. Tiene unas cuantas heridas graves, aunque recuerda cómo usar un arma de fuego y lo que hace en el barco donde ha vuelto en sí, y en el que hay un reguero de cadáveres al estilo del Castigador. No tardará en aparecer un grupo de agentes de las fuerzas del orden, por lo que Castle deberá marchar abruptamente. Será encontrada por una anciana que le dará cobijo mientras se responde de sus heridas, pero hay una cicatriz reciente en su cuello, y no es de ninguna herida recibida en el barco. Pronto, eso será un gran problema.

Por otra parte, los criminales a los que ha ejecutado con alevosía pertenecían a la banda de Lápida, el mafioso de Nueva York. Aquí se le verá en una versión más temible y salvaje, en comparación con la que se pudo ver en el decepcionante y cansino evento Guerra de bandas en la cabecera del Spiderman de Wells. Lógicamente, Lápida quiere respuestas sobre la pérdida de sus efectivos, y unas pocas viñetas bastarán para ver que no se anda con tonterías. Por último pero no menos importante, Kingpin tiene varias apariciones, y no dejan indiferente, ya que se está dedicando a justiciar a algunas personas que merecen ser castigadas desde su punto de vista. Pero es que además, por si eso no fuera suficiente, Kingpin además... eh, que eso ya no os lo voy a contar. ¡El final de este primer episodio tiene un gancho muy bueno protagonizado por él!

El guionista de la miniserie es Benjamin Percy, que me provocó una muy buena impresión con su etapa en Motorista Fantasma, pero que además ha trabajado en los últimos años con otro personaje que no es ninguna hermanita de la caridad como Lobezno. Este primer número me ha parecido estimulante e intenso. No ofrece respuestas del retorno de Castle, pero tiene un gancho muy bueno sobre por qué no recuerda algunas cosas y qué lo causa. No es que Percy se saque una trama inédita en Marvel, pero con un trabajo serio, unas dosis de acción y violencia cruda al estilo Castigador, ofrece una primera grapa muy recomendable tanto para neófitos como para veteranos. Y además, se lee como un tiro, ya que he ido pasando como un poseso una página tras otra para ver cómo acababa esta introducción. 

Ilustra la miniserie Julius Ohta, que coincidió con Percy en el arco argumental Inferbezno (como buen artesano, el guionista hizo un cruce mientras guionizaba Lobezno y el Motorista Fantasma), y al que conocí de unos números sueltos en las últimas etapas de Iron Man. Ohta logra un trabajo fantástico, con buen nivel de detalle y presentando un Castigador de físico imponente (a lo largo de su vida editorial, no siempre ha sido así), justificando que esta historia pase directamente al sello Red Band porque ilustra con acierto la violencia descarnada que se contiene en estas páginas (no he puesto en las páginas de reseñas específicas a cosa hecha). Se palpa en ese inicio que Castle ha vuelto a provocar una orgía de sangre con las primeras viñetas, pero además las apariciones de Lápida o Kingpin son perturbadoras pese a que cada uno de los personajes se mancha las manos de forma distinta en las muertes que provocan. No hay que avanzar mucho en el cómic para saber que Ohta ha sido una elección acertadísima. Como un tiro en el centro de la diana. 

Esta primera grapa sirve perfectamente a su cometido de incitar el interés de quien la lea para seguir adelante, y además nos trae el retorno del Castigador de una forma violenta, sangrienta y sin paños calientes. Vosotros no sé, pero yo estoy muy dentro de esta miniserie. ¡Vamos Frank!



La gran revelación de la primera grapa era saber que Kingpin era el hombre que manejaba a Frank Castle. Claro que esto, que curiosamente lo estoy viendo en la segunda temporada de la adaptación del videojuego Fallout , se debe al control mental que sufre el protagonista. En ese sentido, y aunque esto de ser controlado y manipulado suele asociarse más con un viejo compañero de pillerías de Frank como es Lobezno, no es algo que no encaje con alguien como el justiciero de la calavera en el pecho. 

Por lo tanto, tras el regreso de Frank en el episodio anterior, donde hizo una escabechina en un barco lleno de maleantes, la pregunta es qué viene ahora. Comparto la sinopsis de la editorial:

"¡El Castigador ha vuelto, más peligroso y letal que nunca! 

¿Qué o quién ha llevado a que Frank vuelva a su guerra contra el crimen? 

¿Y cuánto tiempo pasará antes de que se arrepienta de haber sacado a El Castigador de su retiro para usarlo como la perfecta máquina de matar?"

Hacia el final del número anterior, Frank terminó siendo acogido por una anciana para poder curarse de sus heridas. Examinándose una de las cicatrices en su cuello, es cuando se nos muestra que a través de ahí se le hizo un implante a través del que Kingpin le da órdenes. De su manera grotesca, el rey del crimen tiene una motivación de hacer algunas cosas buenas (aunque dudo que haya una intención realmente benévola tras ello) para la ciudad, y tras enterarse de que va a llegar a Nueva York un contenedor lleno de personas, le encarga a Frank interceptarlo. 


A partir de ahí, la bestia se activa de nuevo, y Frank no tardará en hacerse con un arma y un coche para comenzar su nueva misión. Como suele decirse, que tiemblen los criminales de Nueva York porque el brazo ejecutor de la venganza está de nuevo en marcha. Eso nos llevará a una escena donde el Castigador hará gala de aquellas cualidades físicas que le han hecho temido entre los criminales, pero también se verá que no hay nada que pueda detenerle. Al mismo tiempo, en la policía se continúa investigando la pista del justiciero, y aunque fugazmente, Lápida hará una nueva aparición en estas páginas. ¿Logrará Frank cumplir la tarea encomendada por Kingpin? ¿Qué impactante revelación nos explica que se pueda controlar mentalmente al protagonista? ¡Atentos porque los fans del personaje verán el retorno de un viejo conocido!

Sigue como guionista Benjamin Percy. Se mantiene alto el interés (al menos a mí me ha generado esa sensación) de ver cómo avanza esta miniserie, así como averiguar cómo se gestó el control mental del Castigador y de qué forma pueda Frank deshacerse de ello en algún momento. Es cierto que este número se siente un poco como de transición hacia lo que venga después, pero no es menos acertado decir que aporta un ritmo vertiginoso a la historia. La escena de Frank combatiendo a un camionero es canela en rama por el ritmo tan cinematográfico que Percy le imprime en la narración. Y el gancho final con la revelación de quién ha ayudado (muy a su pesar por lo que se muestra) con el control de Frank, me ha parecido tan impactante como creo que Percy quería que fuese. Por lo tanto, valoro muy positivamente al autor.

Repite igualmente a Julius Ohta, quien sigue logrando mostrar un Castigador muy imponente a nivel físico. Es una auténtica bestia parda, y aquí se percibe más peligroso que en otras ocasiones porque actúa casi como una máquina debido al control mental. Es imparable. Todas las escenas de acción lucen geniales gracias al ilustrador, que hace que sea una gozada leer estos cómics, y se aprovecha bien de la carta blanca que le otorga esta línea Red Band para recrearse en la violencia de la historia (más en la primera grapa que en esta segunda eso sí). Como no suelo estar muy pendiente de las noticias que llegan desde Marvel en cuanto a nuevas series o proyectos o equipos creativos, lo único que espero es que, cuando el Castigador vuelva en todo su esplendor al panorama editorial, Ohta sea una de las primeras personas que ilustran de nuevos sus andanzas. Al menos me quedan tres números más para disfrutar de su arte, y la perspectiva me encanta por volver a ver su trabajo en las grapas restantes. 

Mi valoración de la miniserie sigue siendo muy alta aunque todavía no se haya llegado al ecuador. Pero qué queréis que os digan, una grapa como ésta me da lo que pido para desconectar de otras cosas y recrearme en la simpleza pero contundencia de un personaje como el Castigador. ¡Sigue así Frank, que los criminales se lo piensen dos veces antes de delinquir!



Una cosa curiosa es la referencia al tema de la etiqueta de la banda roja de Marvel. He leído en un foro de cómics que suelo visitar que es poco menos que un engañabobos, por aquello de vender una serie como algo más violento y sangriento, para que luego sea casi lo mismo de siempre. No estoy muy de acuerdo con eso, y precisamente este tercer número de la miniserie del Castigador es un ejemplo de por qué esto se merecía entrar en este formato más adulto. 

En el capítulo anterior, Frank recibió un encargo de Fisk, para detener un transporte que iba lleno de personas humanas usadas como mercancía. En medio de la misión terminaba la grapa anterior, retomándose aquí desde ese punto. Panini nos adelanta esto en la sinopsis:

"Desde una fatídica tarde en el parque hasta los rincones más remotos de Mundo Salvaje, pocos en la Tierra conocen la historia de Frank Castle mejor que Wilson Fisk. 

Ahora Kingpin pretende usar ese conocimiento para hacerle la vida más miserable que nunca. Ningún fan de El Castigador querrá perderse este número."

Este tercer episodio de la miniserie del Castigador se aborda a través de varios personajes, tal como en los números anteriores. Por un lado, tenemos al propio Castle, que aunque sigue las órdenes de Fisk, empieza a resistirse al control al que está siendo sometido. No hay que olvidar que el método del villano pasa porque tiene secuestrado a Micro, el antiguo compinche de Castle, y lo usa como forma de controlar al justiciero de la calavera. 


No hay que dejar de lado al mafioso de Lápida, que está más que decidido a llegar hasta donde sea con tal de saber quién asesinó a sus hombres días atrás y le hizo perder algo más que unos sicarios. No le importará llevarse por delante a un agente de policía o.... mejor me callo eso. Por lo demás, tarde o temprano está claro que las piezas del tablero se enfrentarán, y los caminos de Castle, Fisk y Lápida terminarán cruzándose. ¿Qué pasará y quién resultará ganador? En próximos números se sabrá. 

He de admitir que en esencia, este número tiene cierta semejanza con el anterior, en el sentido de que está bien, entretiene y es violento, pero supone poco avance para la trama, que realmente no tiene nada de original ni innovador para el personaje. Ahora bien, no es menos cierto decir que Percy mantiene el interés por lo que está contando, y al menos en mi caso esta grapa se lee en un suspiro y deja con ganas de más, lo que siempre es buena señal. El nivel de violencia aquí es mayor (eso sí, ¿para qué censuran los insultos?), y se agradece que se le empiece a sacar partido a esa etiqueta roja que presagia un contenido menos apto para estómagos sensibles. ¡Aquí nadie se libra de la furia de Lápida!

El apartado gráfico se mantiene en buen nivel gracias al trabajo de Ohta, que personalmente me parece el gran baluarte de esta miniserie. En una grapa que realmente sí justifica al fin la etiqueta roja, casi todo el mérito se debe al modo en que Ohta plasma la violencia, ya sea en escenas de lucha cuerpo a cuerpo, extremidades que revientan en un tiroteo (lo sé, en la etapa Marvel Knights de Ennis y Dillon esto era el pan nuestro de cada día), o bien con esas escasas pero intensas apariciones de Lápida. Hay pequeños detalles como el modo en que Micro está atrapado para controlar a Castle (es inevitable no acordarse de La naranja mecánica o El Sexto Día ) que me dan muy mal rollo por la forma en que está ilustrado por Ohta, por lo que considera que merece la pena con esas y otras cosas para estar más que satisfecho de lo que está ofreciendo aquí.

Es cierto que la trama avanza muy despacio (antiguamente en una mini de cinco números habrían pasado mil cosas), y posiblemente lo que Percy nos cuenta se habría podido despachar en un one-shot o un número doble, pero ya que está saliendo en formato de miniserie, hay que decir que sin seguir siendo nada nuevo, es muy entretenido y tiene un poco de todo. Yo al menos disfruto del espectáculo, siendo consciente de que ni de lejos estamos ante una historia que vaya a estar en un top mío de cómics del personaje, pero que es amena y tiene la importancia de suponer una vez más el regreso del Castigador tras un tiempo en el banquillo. Por lo tanto, con lo bueno y lo malo, sí me gustó esta tercera grapa. 



Una de las señas de identidad de esta colección, además de tener más violencia y sangre de lo habitual en los últimos tiempos (no era difícil, con Castle temporalmente desaparecido), es también lo lenta que avanza la trama. En otros tiempos, con cinco números de una miniserie habría pasado muchas más cosas, mientras que aquí apenas hay avances argumentales.

Es cierto que sigo con interés la miniserie y tengo ganas de leer la conclusión, pero algunos episodios dan la sensación de relleno y no es algo que se merezca el retorno del Castigador a la actualidad editorial. 

La sinopsis que Panini usa para esta grapa es la siguiente:

"¡El Castigador ha vuelto, tan peligroso y letal como siempre! 

¿Pero quién o qué ha reavivado la guerra sin cuartel de Frank Castle contra el crimen? 

¿Y cuánto tardarán en arrepentirse de haberlo sacado de Reino Salvaje para usarlo como la máquina de matar perfecta?"

Ya quedó claro en el número anterior que Lápida sigue con ganas de averiguar quién le fastidió la última operación criminal, pues se cargó a la anciana que acogió a Castle al inicio de la miniserie, y a un policía que investigaba todo esto. Por otra parte, Kingpin, a través de un esclavizado Micro, intenta seguir dando órdenes a Castle, al tiempo que ya vamos viendo que realmente no había ningún deseo altruista del rey del crimen para enviar a su ejecutor a rescatar a unas mujeres que estaban siendo introducidas en la ciudad a través de una red de trata. En ese aspecto, para los que ya conocemos un poquito de Marvel, las cosas van por el cauce esperado.


Por otra parte, por fin Castle se verá libre del control al que le sometía Kingpin, gracias a una cirugía a la que será sometido. No tardará mucho en armar jaleo de la forma que él mejor sabe, al tiempo que a lo largo y ancho de la ciudad otros héroes serán conocedores del regreso del justiciero de la calavera. A estas alturas el inevitable enfrentamiento entre Lápida, Kingpin y Castle está a las puertas, como colofón de esta miniserie. ¿La ciudad está preparada para lo que vendrá, o las cosas quedarán realmente mal cuando estos tres tipos ajusten cuentas entre ellos?

He de admitir que a esta alturas, y aunque la mayoría de trabajos que he leído de Percy me han gustado, sí que he de decir en su contra que esta miniserie, aunque entretenida e intensa, está un poco desaprovechada. Tener la responsabilidad de devolver a la primera línea editorial al Castigador, sabiendo que vendrán su especial en Disney+ y la aparición en la nueva película de Spiderman del UCM, es algo a lo que habría que haberle sacado más partido, al menos en mi opinión. Para nada tengo en poca estima el trabajo de Percy en la miniserie, ya que recalco que entretiene, es contundente, y me alegro de haberme puesto con estos cómics. Mi mayor crítica es el desarrollo tan lento y el desaprovechar la oportunidad de contar muchas más cosas distribuyendo mejor el tiempo narrativo. En cualquier caso, ya queda la conclusión de la historia, y ahí podré valorar más globalmente. 

Respecto a Ohta, sigo bastante contento con su aportación en esta miniserie. En algunos comentarios en Whakoom, que es el portal que suelo visitar, he leído que hay quien no tiene precisamente en buena estima el estilo de Ohta, pero a mí personalmente me parece una elección más que apropiada para el Castigador. Aquí también hay algunas escenas más violentas que quedan bien ilustradas y en general se mantiene un correcto nivel de detalle y un buen manejo de la acción. La grapa me la leí en poco rato, y me dejó buen sabor de boca más por el trabajo del ilustrador que por el ya comentado del guionista, así que poco me queda por decir en ese sentido, ya que en los anteriores análisis he analizado la buena labor de Ohta.

La pregunta inevitable es si merece la pena la grapa, y a estas alturas, y aunque tiene esa sensación de relleno y transición hacia el final, tiene algunas escenas interesantes (un ejemplo es la recuperación de recuerdos de Castle y cómo afecta a la continuidad actual en Marvel algún que otro personaje que sale) y sigue siendo entretenida. No creo que un lector empiece a leer directamente la miniserie por aquí salvo que se haya dado la casualidad, pero ahora ya lo que apetece es ver cómo concluye este retorno de Castle en su enfrentamiento final con los villanos. ¡A por ellos Frank!



Como se suele decir, el final del camino conduce a esto. Las piezas del rompecabezas que poco a poco se han ido ensamblando, irremisiblemente nos llevaban al punto narrado en este quinto y último episodio de esta miniserie del Castigador. Así pues, la esperada ensalada de tiros donde Frank Castle, Lápida y Kingpin convergerán se narra en esta última grapa. 

La sinopsis que nos ofrece Panini es la siguiente:

"La consolidación del regreso de El Castigador al Universo Marvel. La sinfonía de violencia orquestada por Benjamin Percy y Julius Ohta alcanza su clímax final. 

¿Cómo consiguió Frank salir de Reino Salvaje? ¿Por qué? 

¿Y cuál es el siguiente giro de esta historia desgarradora?"

A lo largo de esta miniserie los frentes abiertos argumentalmente no eran muchos. Por una parte, estaba el de Kingpin controlando mentalmente a Frank, gracias a la involuntaria participación de Micro, que estaba aprisionado y era el mecanismo para articular esa dominación sobre el justiciero de la calavera. También estaba Lápida, que sufrió un golpe del Castigador al inicio de la miniserie, y se pasa el tiempo intentando averiguar quién y por qué han querido tocarle las.... pues eso. 


Por lo tanto, lo lógico era que en el último número tuviéramos un enfrentamiento a tres bandas, toda vez que Frank se liberó del control mental. Y es lo que podéis esperar de la conclusión de este arco. Ojo, no hay ninguna explicación sobre la forma en que Kingpin sacó al Castigador del lugar donde éste acabó en el final de la etapa de Jason Aaron. Tampoco habrá aquí respuestas sobre cómo puede sobrevivir cierto personaje a la ensalada de tiros que recibe. Pero sí que se cruzarán los caminos de Frank y Kingpin por un lado, y Lápida y la policía por el otro. Por lo tanto se ajustarán cuentas por todos los personajes que venían comprando papeletas para ello. La conclusión es que Frank ha vuelto a las calles, y ahora toca ver cómo se desarrolla su retorno más allá de esta miniserie. 

Mantengo que Percy es un guionista que me gusta bastante por sus últimos trabajos marvelitas (su Motorista Fantasma me encantó). Y también me reafirmo en que esta miniserie ha tenido el problema de que cuenta poco y estira la narrativa. Pero lo que no puede negarse es que son cinco números bien sazonados de violencia, que es lo que un fan del Castigador espera. No que se lie a dar discursos morales con los malos, sino que primero dispara y luego lo vuelve a hacer. Este último número es muy ameno de leer porque es casi todo violencia. Es una buena forma de concluir la historia, aunque repito que no me cuadra que cierto personaje se lleve una buena ristra de disparos a bocajarro y luego no esté muerto al final (para eso no lo narres así, dale un enfoque más creíble). En resumen, la miniserie ha sido entretenida de leer pese a todo. Ofrece lo que uno puede esperar del personaje, y aunque no es ninguna maravilla y el concepto de Red Band lo veo un poco desaprovechado aquí, sí que Percy ha sido una buena elección para los guiones. Por eso me alegra que él mismo pueda ocuparse de la nueva serie regular del personaje, para ver cómo maneja los cabos sueltos de esta miniserie. 

El gran beneficiado de que este número sea un festival de violencia es Ohta, que ofrece unas viñetas espectaculares cuando empiezan a volar las balas, y también cuando otras cosas (pongamos por ejemplo un camión) se utilizan como armas. Está bien trabajado el aspecto visual de este episodio final, y hay planos muy buenos para sincronizar la tensión con el estallido posterior de violencia. Sin duda para mí ha sido un gran acierto que este ilustrador fuera el escogido para acompañar a Percy, y me da un poco de pena que no sea quien colabore con el guionista en la nueva serie. No sé si terminará apareciendo en algún número suelto o arco argumental, pero tanto en caso afirmativo como en el contrario... me ha gustado bastante lo que este artista ha ofrecido en toda la miniserie. 

¿Merece la pena la grapa? Tanto este número en sí como la miniserie me han gustado. Por un lado tenemos una explosiva conclusión que deja cosas sin resolver (que francamente, me esperaba que fuera así), pero que al menos ofrece un buen final de fiesta. Y la miniserie también es una buena forma de traernos de vuelta al Castigador a nuestras vidas lectoras y a las calles de Nueva York en las viñetas. ¡Que se preparen los criminales que el justiciero de la calavera vuelve a estar en el barrio!