3 de abril de 2026

Reseña de Soy quien amas en la sombra. La necesidad de encontrar inspiración para pintar... y hallar algo inesperado

¡Un saludo desde el rincón más oscuro que he podido encontrar en casa! Toca hablar de un cómic que forma parte de ese género tan explotado como el de las casas sombrías donde pasan cosas extrañas. Ahora bien, para que descubráis si es un cómic más o se destaca de la mayoría, tendréis que leer mi análisis de "Soy quien amas en la sombra" de Norma Editorial. 


Es inevitable pensar que, a estas alturas, el género (o sub-género si os ponéis quisquillosos) de las casas encantadas está más que trillado. Sin ir más lejos, ya sabréis que servidor tiene publicada la novela La casa familiar (Ediciones Baker Street), que precisamente trata sobre un hogar familiar en cuyo interior pasan cosas que le confieren mucha vida a la vivienda, aunque es cierto que, desde que comencé a escribir aquella obra, mi enfoque iba mucho más allá de un lugar donde han ocurrido tragedias y eso ha repercutido negativamente en todo. Pues bien, rizando el rizo, y hablando un poco de la trama de la obra objeto de reseña, tampoco es nuevo ese tipo de historia en el que un personaje necesita alejarse de todo para encontrar un nuevo hogar donde pueda recibir inspiración a la hora de escribir un libro, pintar un cuadro, ahondar en sus raíces familiares, o simplemente redescubrirse a sí mismo. 


Hace tiempo, en este blog analizaba El espíritu de Lewis de Nuevo Nueve, donde el protagonista se marchaba al hogar familiar para encontrar la inspiración necesaria a la hora de escribir una novela, encontrando allí más cosas que el estallido de su habilidad narrativa, como por ejemplo fue un amor de ultratumba y las consecuencias de aquel vínculo. Y este tipo de tramas, por trilladas que estén, siempre me despiertan la curiosidad para acercarme a ellas. De ahí que me fuera inevitable adentrarme en estas páginas y conocer a Ro, la pintora necesitaba de un nuevo enfoque para su arte. En cierto sentido, hay varias similitudes entre este cómic de Norma y el de Nuevo Nueve, aunque también bastantes y muy marcadas diferencias. Pero la creatividad, y la necesidad de impulsarla, es uno de los principales motores en ambos casos. Como también el amor hacia lo desconocido, hacia esa aparición que, en momentos de soledad, aislamiento y necesidad de afecto y comprensión, hace su entrada en escena. Y suele ser un amor dulce al principio, pero... ¿lo será también al final? Quizás el intuir cómo acabarán las cosas es lo que hace que, como lectores, tengamos esa curiosidad por llegar hasta el final de una obra en la que se van dando pistas de lo que pasará en el acto final. Pero me estoy adelantando, y sobre eso hablaré más tarde. 

¿Qué autores han participado aquí? El guionista, aunque también es dibujante en otras obras, es Skottie Young (conocido por obras como Academia Extraño o I hate Fairyland), siendo Jorge Corona (ha participado en obras como Golpe en la pequeña China: Old man Jack o Teen Titans Go!) el encargado del dibujo, y Jean-François Beaulieu (ha estado en Marvel Zombies o Star Wars: Caza Tie) el colorista. Entre ellos ya han colaborado en otras ocasiones, como por ejemplo en Middlewest. Traduce al castellano Diego de los Santos y se ocupa de la realización técnica Ro Vargas. 

¿Qué historia nos encontraremos aquí? La sinopsis nos avanza lo siguiente: 

"Una pintora llamada Ro se retira de la rutina de la ciudad a una vieja casa en un pueblo pequeño con la esperanza de encontrar paz e inspiración... pero enseguida se dará cuenta de que la musa que ha encontrado quizá no sea lo que esperaba. 

Los lectores de Stephen King y Neil Gaiman disfrutarán con esta hermosa, siniestra e inquietante historia de descubrimiento, amor y miedo."

Ro es una joven pintora que, a pesar de haber vendido bien sus últimas obras, se siente necesitada de un cambio de estilo, de una nueva inspiración para sus futuras pinturas. Es así como termina encontrando una casa en alquiler que le inspira bastante entusiasmo, teniendo en cuenta el aspecto sombrío del edificio, y sabiendo que circulan historias de fantasmas respecto a posibles habitantes de ultratumba entre aquellas paredes. No obstante, eso es justo lo que ella necesita, un lugar diferente para un nuevo comienzo. 

El principal problema con el que se encontrará Ro en los primeros días residiendo allí, será precisamente la falta de inspiración para pintar. Esto irá haciendo mella en la artista, ya que, si eligió aquel lugar, fue precisamente porque pensó que le serviría para canalizar su creatividad y dar un giro a su estilo artístico. No obstante, poco a poco empezará a tener la sensación de que no se encuentra sola en esa enorme casa, y será inevitable que se pregunte si esas historias de fantasmas tienen una base real. 


Aunque al principio Ro se sentirá asustada por esa presencia que hay en la casa, poco a poco irá notando una... inesperada atracción hacia ese ser que comparte techo con ella y que únicamente suele mostrarse en la oscuridad. Y será así como se vaya viendo la evolución de esa relación entre Ro y el ser de las sombras, que impulsará la creatividad de la chica, y al mismo tiempo irá despertando en ella sentimientos muy especiales. ¿Será duradera una relación entre pintora y modelo? ¿Lograrán amoldarse a la convivencia en unas sombras eternas mientras Ro siga habitando en esa casa con ese ser tan peculiar dentro de ella? ¿Qué nuevo estilo de pintura encontrará ella tras su conexión con las sombras y quien las habita? Varias preguntas cuyas respuestas, para quien desee saberlas, se encuentran leyendo esta obra. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Empezando por Young, escribe una historia cuyo desarrollo va sin prisa pero sin pausa, cociéndose a fuego lento el desenlace de la obra. Es cierto que el final se ve venir un rato antes de que ocurra, incluida la última viñeta del cómic, pues, para quien ya haya leído otras obras o visto películas o series con este tema, está todo muy visto ya y rara vez sorprende algo. Ahora bien, dicho final va en consonancia con el avance de la trama desde la mitad de la obra, y aunque previsible está bien contado. No me convence del todo el que prácticamente el 90% de la historia sea dentro de la casa, porque queda coja la posibilidad de explotar otros escenarios y personajes (el único con cierto peso es el agente artístico de Ro), pero entiendo que, para lo que quería contar Young, que es la vivencia de Ro, su transformación y su relación con el ser de sombras (cosa que adecuadamente llevada en la evolución de personajes), tampoco está fuera de lugar. No obstante todo lo anterior, Young hace un buen trabajo, ofreciendo un resultado por encima de la media. 

Vamos con el arte de Corona. Se nota que fue aprendiz de Young, pues su estilo artístico se asemeja bastante al de su mentor, con esa mezcla entre lo cartoon y el trazo que suele encontrarse más en los cómics independientes americanos o incluso europeos. Quitando el hecho de que por su forma de ilustrar, Corona dibuja a veces pies y manos de forma horrorosa vistos desde planos alejados, hay que decir que, crítica al margen, tiene muy buena mano. Las viñetas transmiten dinamismo generalmente, pero también pausa cuando toca. En lo tocante al trabajo con el ser de las sombras, es cierto que durante el primer tramo del cómic no se puede apreciar, pero Corona tendrá ocasión de explayarse en cuanto las sombras vayan eclipsando todo, y se pueda ver por completo lo que hay allí. En líneas generales, me ha gustado bastante el dibujo.

Y sobre el color, me ha gustado mucho, ya que Beaulieu sabe aplicar con mucho acierto ese contraste de tonos cuando hay escenas con o sin luz, o dentro de la oscuridad, ya que ahí también hay diferentes opciones de iluminación, (como podéis ver en la imagen de al lado), pero es algo que se apreciará mejor si se lee el cómic entero. 

¿Merece la pena la obra? No reinventa nada en un género muy explotado, pero SE LEE RÁPIDO Y ESTÁ HECHA CON SOLVENCIA. Ya he comentado en otras ocasiones que no me importa que una historia no sea muy innovadora si está bien contada, porque eso también tiene su dificultad, por eso me ha dejado buen sabor de boca este cómic, y os animo a darle cuanto menos el beneficio de la duda. 

La edición de Norma es de tapa dura, y como extra trae por ejemplo las portadas de los números en grapa que salieron primero a través de Image Comics, y la editorial española ha recopilado en tomo. Esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra y leed mucho!

31 de marzo de 2026

Reseña de El Castigador: Red Band. El regreso del justiciero de la calavera en una historia cruda y sangrienta

¡Un marvelita saludo! Estrenando la nueva sección de esta web, titulada Reseñas La Burbuja Marvelita, tengo el placer de abrir la veda hablando de uno de mis personajes favoritos de la editorial. Se trata del justiciero de la calavera en el pecho. El que suele dejar pocos criminales vivos. El de pocas palabras pero efectivo. Frank Castle. El Castigador. ¡Boom!

Hacía un tiempo que estaba relegado al olvido editorial, pero tarde o temprano El Castigador debía volver. Y lo hace a través del formato Red Band, en el que se publican cómics más sangrientos, crudos y violentos. Le pega cantidad a Castle, y quiero analizaros la miniserie (son 5 números), en la medida en que me vaya leyendo las grapas. En España el primer número salió en enero de 2026, fecha en la que en EEUU salía la última grapa, por lo que el margen de diferencia con el mercado americano es pequeño.

De antemano os agradezco las visitas, los posibles comentarios, el feedback o compartir la reseña, ya que intentaré seguir trabajando en esta sección marvelita todo el tiempo que pueda. Dicho eso... al lío. 


El Castigador: Red Band 1 de 5

La última vez que tuve contacto con material más moderno del personaje, fue con la maxiserie de Jason Aaron en la que reinventaba su origen. En aquel entonces, el guionista nos contaba que Castle ya tenía alma de Castigador desde la infancia. A través de una historia en la que Castle dirigió La Mano y pudo recuperar a su fallecida esposa, se pudo ver que el personaje estaría un tiempo desaparecido. Esto se debía a que, con la intervención de algunos superhéroes, acabó encerrado en una especie de dimensión infernal donde seguiría ajusticiando a su estilo. 

Y aunque en esta primera grapa no se nos cuenta cómo ha vuelto el Castigador a Nueva York, sí que una cosa es evidente: los criminales volverán a sufrir a su costa. La sinopsis de la editorial nos cuenta lo siguiente:

"¡Esto es lo que necesitábamos! Frank Castle ha vuelto. Sin recuerdos, con el cargador lleno y sed de venganza, su búsqueda violenta de respuestas solo podría narrarse al modo Red Band.

¡Las balas volarán, la sangre correrá y tanto los ciudadanos como los criminales de Nueva York temerán el nombre de El Castigador!"

Sangre. Todo lo que envuelve las primeras imágenes de este cómic está muy afectado por este color. Frank Castle ha vuelto, pero él no recuerda su nombre. Tiene unas cuantas heridas graves, aunque recuerda cómo usar un arma de fuego y lo que hace en el barco donde ha vuelto en sí, y en el que hay un reguero de cadáveres al estilo del Castigador. No tardará en aparecer un grupo de agentes de las fuerzas del orden, por lo que Castle deberá marcharse abruptamente. Será encontrado por una anciana que le dará cobijo mientras se repone de sus heridas, pero hay una cicatriz reciente en su cuello, y no es de ninguna herida recibida en el barco. Pronto, eso será un gran problema.

Por otra parte, los criminales a los que ha ejecutado con alevosía pertenecían a la banda de Lápida, el mafioso de Nueva York. Aquí se le verá en una versión más temible y salvaje, en comparación con la que se pudo ver en el decepcionante y cansino evento Guerra de bandas en la cabecera del Spiderman de Wells. Lógicamente, Lápida quiere respuestas sobre la pérdida de sus efectivos, y unas pocas viñetas bastarán para ver que no se anda con tonterías. Por último pero no menos importante, Kingpin tiene varias apariciones, y no dejan indiferente, ya que se está dedicando a ajusticiar a algunas personas que merecen ser castigadas desde su punto de vista. Pero es que además, por si eso no fuera suficiente, Kingpin además... eh, que eso ya no os lo voy a contar. ¡El final de este primer episodio tiene un gancho muy bueno protagonizado por él!

El guionista de la miniserie es Benjamin Percy, que me causó una muy buena impresión con su etapa en Motorista Fantasma, pero que además ha trabajado en los últimos años con otro personaje que no es ninguna hermanita de la caridad como Lobezno. Este primer número me ha parecido estimulante e intenso. No ofrece respuestas del retorno de Castle, pero tiene un gancho muy bueno sobre por qué no recuerda algunas cosas y qué lo causa. No es que Percy se saque una trama inédita en Marvel, pero con un trabajo serio, unas dosis de acción y violencia cruda al estilo Castigador, ofrece una primera grapa muy recomendable tanto para neófitos como para veteranos. Y además, se lee como un tiro, ya que he ido pasando como un poseso una página tras otra para ver cómo acababa esta introducción. 

Ilustra la miniserie Julius Ohta, que coincidió con Percy en el arco argumental Inferbezno (como buen artesano, el guionista hizo un cruce mientras guionizaba Lobezno y el Motorista Fantasma), y al que yo conocía de unos números sueltos en las últimas etapas de Iron Man. Ohta logra un trabajo fantástico, con buen nivel de detalle y presentando un Castigador de físico imponente (a lo largo de su vida editorial, no siempre ha sido así), justificando que esta historia pase directamente al sello Red Band porque ilustra con acierto la violencia descarnada que se contiene en estas páginas (no he puesto en la reseña páginas explícitas a cosa hecha). Se palpa en ese inicio que Castle ha vuelto a provocar una orgía de sangre con las primeras viñetas, pero además las apariciones de Lápida o Kingpin son perturbadoras pese a que cada uno de los personajes se mancha las manos de forma distinta en las muertes que provocan. No hay que avanzar mucho en el cómic para saber que Ohta ha sido una elección acertadísima. Como un tiro en el centro de la diana. 

Esta primera grapa sirve perfectamente a su cometido de incitar el interés de quien la lea para seguir adelante, y además nos trae el retorno del Castigador de una forma violenta, sangrienta y sin paños calientes. Vosotros no sé, pero yo estoy muy dentro de esta miniserie. ¡Vamos Frank!



La gran revelación de la primera grapa era saber que Kingpin era el hombre que manejaba a Frank Castle. Claro que esto, que curiosamente lo estoy viendo en la segunda temporada de la adaptación del videojuego Fallout, se debe al control mental que sufre el protagonista. En ese sentido, y aunque esto de ser controlado y manipulado suele asociarse más con un viejo compañero de pillerías de Frank como es Lobezno, no es algo que no encaje con alguien como el justiciero de la calavera en el pecho. 

Por lo tanto, tras el regreso de Frank en el episodio anterior, donde hizo una escabechina en un barco lleno de maleantes, la pregunta es qué viene ahora. Comparto la sinopsis de la editorial:

"¡El Castigador ha vuelto, más peligroso y letal que nunca! 

¿Qué o quién ha llevado a que Frank vuelva a su guerra contra el crimen? 

¿Y cuánto tiempo pasará antes de que se arrepienta de haber sacado a El Castigador de su retiro para usarlo como la perfecta máquina de matar?"

Hacia el final del anterior número, Frank terminaba siendo acogido por una anciana para poder curarse de sus heridas. Examinándose una de las cicatrices en su cuello, es cuando se nos muestra que a través de ahí se le hizo un implante a través del que Kingpin le da órdenes. A su manera grotesca, el rey del crimen tiene una motivación de hacer algunas cosas buenas (aunque dudo que haya una intención realmente benévola tras ello) para la ciudad, y tras enterarse de que va a llegar a Nueva York un contenedor lleno de personas, le encarga a Frank interceptarlo. 


A partir de ahí, la bestia se activa de nuevo, y Frank no tardará en hacerse con un arma y un coche para comenzar su nueva misión. Como suele decirse, que tiemblen los criminales de Nueva York porque el brazo ejecutor de la venganza está de nuevo en marcha. Eso nos llevará a una escena donde el Castigador hará gala de aquellas cualidades físicas que le han hecho temido entre los criminales, pero también se verá que no hay nada que pueda detenerle. Al mismo tiempo, en la policía se continua investigando la pista del justiciero, y aunque fugazmente, Lápida hará una nueva aparición en estas páginas. ¿Logrará Frank cumplir la tarea encomendada por Kingpin? ¿Qué impactante revelación nos explica que se pueda controlar mentalmente al protagonista? ¡Atentos porque los fans del personaje verán el retorno de un viejo conocido!

Sigue como guionista Benjamin Percy. Se mantiene alto el interés (al menos a mí me ha generado esa sensación) de ver cómo avanza esta miniserie, así como averiguar cómo se gestó el control mental del Castigador y de qué forma pueda Frank deshacerse de ello en algún momento. Es cierto que este número se siente un poco como de transición hacia lo que venga después, pero no es menos acertado decir que aporta un ritmo vertiginoso a la historia. La escena de Frank combatiendo a un camionero es canela en rama por el ritmo tan cinematográfico que Percy le imprime en la narración. Y el gancho final con la revelación de quién ha ayudado (muy a su pesar por lo que se muestra) con el control de Frank, me ha parecido tan impactante como creo que Percy quería que fuese. Por lo tanto, valoro muy positivamente al autor.

Repite igualmente Julius Ohta, quien sigue logrando mostrar un Castigador muy imponente a nivel físico. Es una auténtica bestia parda, y aquí se percibe más peligroso que en otras ocasiones porque actúa casi como una máquina debido al control mental. Es imparable. Todas las escenas de acción lucen geniales gracias al ilustrador, que hace que sea una gozada leer estos cómics, y se aprovecha bien de la carta blanca que le otorga esta línea Red Band para recrearse en la violencia de la historia (más en la primera grapa que en esta segunda eso sí). Como no suelo estar muy pendiente de las noticias que llegan desde Marvel en cuanto a nuevas series o proyectos o equipos creativos, lo único que espero es que, cuando el Castigador vuelva en todo su esplendor al panorama editorial, Ohta sea una de las primeras personas que ilustre de nuevo sus andanzas. Al menos me quedan tres números más para disfrutar de su arte, y la perspectiva me encanta por volver a ver su trabajo en las grapas restantes. 

Mi valoración de la miniserie sigue siendo muy alta aunque todavía no se haya llegado al ecuador. Pero qué queréis que os diga, una grapa como ésta me da lo que pido para desconectar de otras cosas y recrearme en la simpleza pero contundencia de un personaje como el Castigador. ¡Sigue así Frank, que los criminales se lo piensen dos veces antes de delinquir!

25 de marzo de 2026

Reseña de Grommets. Una historia ambientada en los años 80 con su ración de skate y un grupo de jóvenes incomprendidos en la sociedad

¡Un saludo desde lo alto de una tabla de skate! Me encuentro haciendo algunas piruetas sencillas para no meterme un piñazo y manchar el asfalto con mi sangre. La reseña de hoy está dedicada a una historia donde el skate tiene mucho protagonismo, así como los recuerdos que los autores tienen de la época donde se ambuenta. Toca hablar de "Grommets" de Norma Editorial.

Esta historia, compuesta por 7 grapas que vieron la luz en 2024 a través de Image Comics en los EEUU, llegó recopilada en tomo de tapa blanda a España a finales del 2025. En esencia, es cierto que no tiene mucho que lo diferencie de la ingente cantidad de películas que los americanos han sacado como churros desde los años 80. Se trata de una historia protagonizada por un grupo de jóvenes que no encajan muy bien socialmente por distintas razones, pero que entre unas cosas y otras, e impulsados por su amor por una afición (el skate en este caso, como bien podría haber sido la música, el cine, algún deporte o los cómics), logran conectar y hacer más llevaderas sus vidas. Lógicamente bajo esa apariencia de producto manido hay mucho que rascar, y que es lo que hace que, al menos para mí, haya merecido mucho la pena adentrarme en estas páginas. 


Como todo en esta vida, es cierto que este tipo de lectura puede llegarte más o menos al corazón o la cabeza en función de lo que hayas vivido a lo largo de tu adolescencia. A mí esa época me pilló comenzando a residir con mi familia en un pueblo de Granada y entrando a un instituto que llevaba pocos años funcionando, pero donde apenas conocía a nadie. En mi caso no es que el tema del skate estuviera precisamente en boga (aunque se podía ver alguno que otro por el pueblo o ya en la ciudad, y yo mismo jugué durante una temporada al juego de Tony Hawk de Playstation 1), sino que lo que más se estilaba entre los adolescentes era jugar al fútbol y escuchar hip hop. Yo tenía aparte otras aficiones que añadir a las anteriores, como jugar al ajedrez o practicar kárate. En ese sentido, estaba en varios frentes y no me sentía precisamente marginado en la sociedad. Pero no hace falta haber experimentado ese aislamiento para que, ya de adulto, uno reconozca lo que implica aunque lo sufran personajes de un cómic o en una pantalla de cine o televisión. Por eso me ha gustado leer este cómic, porque además de sorprenderme por su dibujo, es de esos que degusta uno en sus varias capas, empatizando con los personajes que encontrarían en el skate su salvavidas para olvidarse de sus dificultades familiares o personales. 

¿Qué autores han participado aquí? El dúo guionista se conforma con Rick Remender (que ha trabajado mucho en Marvel, pero fuera de ahí tiene obras como Clase letal o Una sed de venganza justificada) y Brian Posehn (ha trabajado en Marvel con la serie de Masacre y participado en obras relacionadas con la música como un cómic de Iron Maiden), que posiblemente os suena por su faceta de actor en series como Big Bang Theory como el geólogo Bert. El ilustrador es Brett Parson (en su haber está el trabajo en El matón o Tank Girl), siendo el colorista Moreno Dinisio (ha estado en otros proyectos de Remender como Ciencia Oscura o El cabronazo). De la realización técnica de la edición española se ocupa LimboStudio, la asesoría en términos de skateboarding es de Jano Navarrete, y la traducción la hace Hernán Migoya. 

¿Cuál es la historia que nos encontraremos? La sinopsis nos cuenta esto:

"Rick Remender y Brian Posehn crean una divertida historia llena de nostalgia a partir de sus recuerdos como chavales en la California del skate y el punk de los años 80. 

Grommets es una mirada genuina a la cultura del skate de los años 80: una instantánea de la generación que transformó el skateboarding en un fenómeno universal. 

Y, a la vez, es también una emocionante historia de iniciación que sigue la vida de dos jóvenes amigos con familias complicadas: sabremos cómo lidian ambos con sus traumas en una época en que la angustia de los adolescentes no le importaba a nadie."

No está de más deciros que, como bien se indica al principio del cómic, la palabra grommets se usa en la jerga de surfistas y skaters, para llamar así a los jóvenes que están empezando en eso. Dicho de otra manera más cotidiana, son novatos. Aunque es cierto que Rick y Brian, los protagonistas de la trama (no os debería pillar de sorpresa si habéis leído bien la sinopsis, ya que los guionistas hablan desde sus recuerdos de la época), no son precisamente así, ya que sí se defienden un poco sobre ruedas. Pero a lo largo de los capítulos, sí que irán aprendiendo más y dominando un poco las acrobacias sobre sus tablas. 

Al margen de tablas y ruedas, Rick y Brian son adolescentes que tienen vidas familiares complicadas. En el caso de Rick, el pasado como adicto de su padre y el carácter sumiso de su madre hacen que, cada vez que un entorno no gusta demasiado, haya una mudanza a otra ciudad. Eso conlleva la lógica dificultad para el joven de echar raíces en algún lugar donde se sienta medianamente acogido o donde esté estrechando lazos de cualquier tipo con la gente. Para Brian las cosas son algo distintas, pues su madre constamente le mete broncas por cualquier cosa, y su abuelo, que lleva una vida un poco despreocupada, empieza a mostrar síntomas de enfermedad mental pese a ello. Por lo tanto, es lógico que dos chicos con esos problemas en casa, se junten y deseen aislarse de ello con el skate... pero también con su interés por las chicas. 


A lo largo del cómic el tema de los primeros tonteos sentimentales entre adolescentes irá ganando peso, siendo el punto álgido una fiesta que se hará en la casa donde vive Brian con su familia. Allí también estará Mike, un amigo punk de los dos jóvenes un poco fumeta y con el que rara vez se podría contar para una pelea, que es precisamente lo que tendrá lugar en la fiesta. Sobre cómo acabarán las cosas y qué será de los personajes es algo que debéis averiguar leyendo el cómic. Por lo demás... pues ya os he puesto un poco al día de lo que encontraréis aquí. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Como no he leído noticias relacionadas con el cómic, no sé hasta qué punto pueda ser autobiográfico de lo que vivieron Remender y Posehn. En cualquier caso estamos ante un cómic donde se nota que los guionistas controlan de lo que hablan, y donde lo mejor de todo es esa sensación de que estemos en la década de los 80 todo el tiempo gracias a las referencias cinematográficas o musicales que hay en todas partes (un punto extra por decir que 1997: Rescate en Nueva York de John Carpenter es la mejor película de la historia), y el retrato que se hace de algunos adolescentes de la época. Como decía al inicio la trama en sí ni es nueva ni el tema del skate es un enfoque que no se haya usado antes, pero es de esos casos donde lo que se cuenta se hace bien y además de forma amena e incisiva. Por eso me he llevado una más que grata sorpresa con esta obra bien trabajada en la parcela guionista. 

Y del dibujo puedo decir lo mismo la verdad, pues no conocía a Parson de antes, y me ha encantado su estilo. Con un más que atractivo toque cartoon en su trazo, alto nivel de detalle y de referencias escondidas por las viñetas, y un acabado de página muy dinámico, es un autor perfecto para un público juvenil que se quiera acercar a este cómic. Lógicamente quien no sea ya un adolescente tiene muchas posibilidades de disfrutar del apartado gráfico como ha sido mi caso, porque durante la lectura del tomo he tenido la permanente sensación de buenas vibraciones gracias a Parson. Es tan importante tener un buen trabajo narrativo detrás como uno igual de acertado en las imágenes a la hora de lograr un combo imbatible de aciertos para paladear bien una obra, y estamos ante un caso que, en lo que a mí respecta, ha cumplido en ambos frentes. Las numerosas escenas de acrobacias o piñazos (sí, aquí nadie es infalible sobre una tabla) están muy bien trabajadas, y no hay nada que pueda objetar del trabajo de Parson. 

En cuanto al color de Dinisio, su acertadísima labor ayuda mucho a esa inmersión en la época de los 80, gracias a la explosión de colores que hay por todas partes. En un cómic con predominancia de tonos más chillones y vivarachos, pero donde hay que ocuparse de todos los objetos, personajes y escenarios que hay por viñeta y página, es síntoma de un buen profesional el hecho de que se disfrute todo. Y por esa razón también veo ideal la presencia de Dinisio como otro de los artistas de la obra. 

¿Merece la pena el cómic? Si os sentís preparados, COGED UNA TABLA PARA HACER ALGUNAS ACROBACIAS PORQUE SÍ, ES UNA OBRA RECOMENDABLE. Posiblemente no os cambie la vida, pero tampoco os dejará igual a como estuvierais antes de leer esto y, aunque el poso que os deje variará según la persona lectora, tiene más luces que sombras para mí. No necesitáis ser fans del skate para disfrutar de la historia de dos adolescentes que intentan disfrutar como pueden de sus vidas, y de las dificultades que deben superar con o sin ruedas. A fin de cuentas, todos hemos pasado por cosas similares o con las que no hay mucha diferencia a lo largo de nuestras vidas, hayamos vivido o no en la década de los 80, y en ese sentido es una lectura simpática y entretenida que os animo a degustar. 

La edición de Norma es en tapa blanda con solapas y muy manejable, de esas que puedes leer en cualquier parte. Como contenido extra vienen bastantes portadas alternativas o de ediciones americanas, así como diseños de personajes. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí . ¡Cuidado con las acrobacias y hasta otra estimados grommets!

21 de marzo de 2026

Reseña de The Boys: Integral 3. El pasado de Mallory y Carnicero se revela antes de que se produzca el enfrentamiento final entre bandos

¡Saludos a todo el mundo! En la fecha en que os escribo (marzo de 2026), todavía no ha visto la luz el final de una de las series más reconocidas y violentas de Amazon. Pero yo sí he asistido al desenlace en las viñetas. Poco a poco, en la medida en que pude leerlo, he ido analizando aquí los tomos de una de las series de pijameo más irreverentes del panorama actual. Y por lo tanto, hoy os hablaré de " The Boys: Integral 3 " de Norma Editorial, el cierre de la colección.


Hay una verdad innegable cuando uno lee un cómic de Garth Ennis, y es que en la mayoría de los casos, tarde o temprano termina apareciendo algún conflicto bélico de por medio. No es ningún secreto que al autor le encanta la historia bélica, pues ha escrito muchas obras centradas en ello. Por eso no me ha sorprendido que en este tomo, y para contar el pasado de varios personajes importantes y el germen de The Boys, se les sitúa en diferentes escenarios de batalla real. Es así como se nos revela el papel que Greg Mallory, el fundador del grupo, tuvo en la Batalla de las Ardenas acaecida en la Segunda Guerra Mundial. Ahí uno asiste al primer intento que tuvo la empresa Vought para meter a sus superhéroes en el mundo militar. La forma en que sucede todo a raíz de eso, y la manera en que Mallory digiere los acontecimientos, tanto en el momento como tiempo después, es lo que va desgajando las razones de que The Boys terminara viendo la luz como una forma de controlar que los superhéroes nunca se pasaran de la raya, y fueran conocedores del lugar que deben ocupar en el mundo. Pero claro, este grupo de justicieros no sería lo mismo si Billy Carnicero nunca hubiera aparecido en la vida de Mallory. 


Aunque en los tomos anteriores uno podía comenzar a hacerse una idea de cómo es realmente Billy Carnicero, y en una especie de secuela que salió tiempo después se intentó volver sobre ello, la auténtica explicación de su manera de ser, de su forma de ver el mundo, se encuentra narrada aquí. Hijo de una especie de jefe mafioso del barrio donde nació, y de una mujer continuamente maltratada por el marido, Billy pronto comenzó a mostrar la agresividad que tan intrínsecamente ve uno asociada al personaje. Su alistamiento en el ejército y su papel en la Guerra de las Malvinas permite ver que, pese a la brevedad del conflicto en sí, Carnicero comenzó a matar personas. Y disfrutó con ello. No es hasta tiempo después de volver a la vida de civil, cuando su camino se cruza con el de Becky, una mujer angelical que consigue calmar por completo el lado asesino y violento de Carnicero. No es ningún secreto (ya lo contaba el personaje a inicios del primer integral) que Becky fue violada por Patriota, y murió dando a luz a un bebé del superhéroe, el cual salió del vientre matando a su madre. Carnicero, que hasta el momento no sabía nada de la violación, mató a este bebé, y tiempo después conoció a Mallory. Él fue quien le reveló la verdad sobre lo ocurrido a Becky, y logró que Carnicero se uniera a su equipo de vigilantes con la promesa de que algún día, tarde o temprano, tendría su momento de venganza contra el Patriota. Y si me permitís la comparación, con toda esta historia es inevitable reconocer que Billy Carnicero es una especie de clon de Frank Castle, alias El Castigador (personaje con el que Ennis trabajó durante muchos años para Marvel), pues es un hombre violento por naturaleza pero que, cuando parece encontrar algo que le cambia, lo pierde todo y deja salir por completo la bestia que lleva dentro, usando a la gente a su alrededor solamente como un medio para lograr sus fines. 

¿Qué autores han participado en este cómic? Siguen al frente de sus creadores, el guionista Garth Ennis (co-creador también de Predicador, y que ha escrito por ejemplo infinidad de historias de El Castigador) y el ilustrador Darick Robertson (del que tengo buen recuerdo de su etapa en Lobezno, y que también es co-creador de Transmetropolitan). Hay varios colaboradores más en el dibujo, como Russ Braun, Keith Burns, John McCrea o Richard P. Clark. Del color se ocupa una vez más Tony Aviña (que ya hizo esta misma labor en obras como El juicio de Sherlock Holmes o Sleeper). La traducción al castellano es de Ernest Riera.

¿Qué historia nos encontraremos aquí? En este tercer integral, que recopila los números 48 a 72 de la colección, y el complemento "Carnicero", la sinopsis editorial, que no es otra cosa que una síntesis de lo que es esta colección, es la siguiente:

"En un mundo en el que los superhéroes son unos degenerados corruptos controlados por una corporación, es necesario que alguien les mantenga a raya. 

Ese alguien son los miembros de The Boys, tipos duros y sin escrúpulos que han aceptado adquirir superpoderes para poder patear el culo de esos falsos superhéroes."

En el segundo integral, el último arco argumental estaba dedicado principalmente a Hughie. El personaje, necesitado de evadirse del violento mundo de The Boys, y de las revelaciones de Annie al confesarle que era una superheroína, buscó refugio en su tierra natal, con sus padres y sus amistades de toda la vida. Es en este tramo donde, entre otras cosas, entabló relación con un hombre mayor que, en las últimas páginas del tomo, reveló ser Greg Mallory, el fundador del grupo de vigilantes. Como Mallory, pese a ser mencionado en varias ocasiones antes, no dejaba de ser un gran misterio para Hughie, tendrá en este tercer integral la oportunidad de contar su historia, pues es bastante, ya que ha vivido muchos años gracias al compuesto "V" que corre por sus venas.

Esta parte de la narración abarcará entre muchas cosas la Batalla de las Ardenas, el vínculo de Vogelbaum con el gobierno americano para la creación de superhéroes, la participación de Mallory como agente del gobierno para vigilar a estos seres tan poderosos, y la gestación del famoso grupo. También conecta su camino con el de Billy Carnicero, quien fue su mano derecha durante muchos años, y quien, como todos sabréis, recogió el testigo al retirarse Mallory de su cargo. Pero claro, no fue una transición precisamente pacífica, sino llena de actos trágicos y enfrentamientos por el poder del grupo. ¿Adivináis la causa? Ni más ni menos que Carnicero, desencadenante de todo lo malo que llevó al grupo de vigilantes a sus momentos más duros y violentos. Porque otra cosa no, pero a estas alturas ya puede hacerse uno una idea de cómo es Carnicero, una auténtica fuerza de la naturaleza motivado por su deseo de ver arder el mundo de los superhéroes, y terminar con todos. 


Y no podía faltar una de las partes más importantes en la recta final de esta serie... el origen de Carnicero. Mientras éste acude al funeral de su padre, y a modo de conversación con el cadáver, el lector tiene la ocasión de saber casi todo de la vida de Carnicero, desde su infancia, hasta el presente. Eso incluye ver que ya desde la niñez era un ser humano violento (eso sí, influyó su nefasta figura paterna), que únicamente encontraba un freno a su temperamento con su madre y su hermano. Tal como escala la violencia en su vida, termina enrolándose en el ejército, siendo destinado a la Guerra de las Malvinas. Allí matará por primera vez, descubriendo que eso le encanta. Con el tiempo, y ya de vuelta en la vida de civil, Carnicero se metería en un problema tras otro, hasta toparse con Becky, la mujer que cambiaría por completo su mundo, hasta que ella muriese trágicamente. Durante su tiempo juntos, ella aplacó por completo (al menos así se nos cuenta, pues en el cómic Querida Becky, que salió tiempo después como epílogo, se contradice un poco el asunto) el ser violento que había en él, pero una vez que ya no estuvo en su vida... ¿quién iba a frenarle? Por otra parte, y con Mallory y Carnicero al margen... el plan del Patriota enfilará la recta final, y será inevitable un último enfrentamiento entre superhéroes y los vigilantes, pero de eso no voy a hablaros, os toca leer para averiguarlo. 

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Es curioso, porque recuerdo haber escuchado a los chicos del podcast La Tierra Salvaje decir que la conclusión de esta serie era cuanto menos sorprendente (que sea sorpresa buena o mala dependerá de cada uno y de lo que esperaseis), y no podría estar más de acuerdo. Aunque personalmente no me ha entusiasmado y espero que la serie de Amazon acabe de otra manera, no es un mal final del todo (aunque yo no habría sido tan cruel con el destino de algunos personajes), pues no desentona con todo lo leído en este tercer integral, pero no me lo esperaba. Incluso, si se me apura, diría que hay dos finales, pues uno es con la conclusión de la esperada batalla entre Carnicero y Patriota, y el otro viene de forma posterior, cuando tiene lugar el último arco argumental de la serie. Por lo demás, y haciendo ahora una valoración global del trabajo de Ennis, me quedo bastante satisfecho tras este viaje lector. Es innegable que ha habido altibajos a lo largo de los 72 números y varios especiales de la serie, pero en líneas generales la calidad de la serie ha sido alta, y me he divertido mucho con las ocurrencias e ideas que el guionista ha vertido en esta colección, que al principio eran claramente satíricas y paródicas, pero poco a poco fue todo encauzándose de forma orgánica para ser mucho más que gamberradas y violencia. Así que dadle una cerveza a Ennis, merece disfrutar de una labor bien hecha. 

En el apartado gráfico quisiera dedicarle una mención especial a Braun, ilustrador que, como se nos explica en el apartado de extras, iba a tener una participación muy puntual en esta serie para ayudar cuando los plazos de entrega estaban muy apurados, pero que logra hacer un trabajo muy similar al del Robertson, y tuvo mucho más que una breve aportación a este universo, poniendo su arte a algunos de los números más importantes. No puedo omitir la imprescindible labor de Robertson en esta serie, ya no solamente por ser el cocreador de la misma, sino por el gran trabajo que realiza. ¿En serio le dijeron en su familia que no podría vivir como artista? Menudo ojo clínico, porque este tipo es un ilustrador tremendo, sin el cual The Boys nunca habría sido lo mismo. También por analizar globalmente la colección, se ha notado cuando ha habido algún que otro cambio de dibujante porque no todos los sustitutos han rendido al mejor nivel, pero en cómputo general también hay bastantes cosas elogiables.

Y en lo referente al color, puedo valorar de forma global el más que notable trabajo de Aviña, quien se ha ocupado de esta labor durante toda la serie, y que en ningún momento me ha defraudado, manteniendo un buen nivel de coloreado pese a tener que colaborar con dibujantes de distinto trazo y estilo, pues en este tipo de circunstancias no siempre se logra la mejor sinergia posible. Lógicamente donde más ha brillado ha sido en los numerosos pasajes de violencia. 

¿Merece la pena el cómic? Si a estas alturas sois fans de la serie (como se ha ido distanciando de muchas cosas de las viñetas, podría tener una conclusión bien distinta)... ES UN BUEN ÚLTIMO TOMO de la colección, pues tiene las importantes revelaciones sobre el pasado de los dos líderes del grupo de vigilantes, y además de eso están aquí recogidos los números finales, en los que se resuelve todo. Incluso si os pasa como a mí, podréis quedaros con la sensación de que no hay un único final, sino dos, teniendo en cuenta los sucesos del último arco argumental. Quien tenga ya los dos integrales anteriores debería rematar la faena consiguiendo éste y completando la colección. Posteriormente con el tiempo, se sacó un título llamado Querida Becky que funciona como epílogo y a mí personalmente me ha sobrado bastante. No considero necesario leer ese epílogo, pues este tercer integral cierra bien todo, y no genera esa obligación de pillar nada más. Al menos a mí no me ha generado esa necesidad, aunque sí he leído lo último que quiso sacar Ennis para daros una valoración. Y aunque ya lo he dicho, tampoco es que os vayáis a hacer muchos spoilers respecto a la serie, porque la adaptación cada vez se ha ido distanciando más del material escrito, y podría o no llegar a un final parecido, pero con muchas cosas alteradas por completo.

Por último y sobre la edición, se mantiene el formato cartoné, y este integral contiene las habituales galería de portadas, más textos de Ennis, entre los cuales viene un número explicado, y también la propuesta editorial que mandó en su día para que le publiquen esta serie. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí . ¡Hasta otra!

19 de marzo de 2026

Reseña de Champignac 4: Los años oscuros. Afrontar una pérdida humana y ser una herramienta en la construcción de un arma que arrebataría demasiadas vidas

¡Hola gente lectora! Hace algún tiempo, tuve el placer de descubrir la existencia del Conde de Champignac en el mundo de las viñetas. Aunque a continuación os contaré el origen del mismo y la serie donde cobró vida, lo importante es que, con el paso de los años, dejó atrás la condición de personaje secundario para gozar de colección propia, y es algo de lo que me alegre, pues es fácil tenerle cariño tanto a él como al resto de personajes que le acompañan en sus aventuras. Y hoy os hablaré del cuarto tomo de su serie, " Champignac: Los años oscuros " de Nuevo Nueve.


Hay que indicar que Pacome Hegesipo Adelardo Ladislao, conocido también como el Conde de Champignac, no es un personaje que haya sido creado en este cómic como ya os anticipaba al principio. Su primera aparición tuvo lugar en 1950, en el número 653 de la revista de Spirou. Aquella aventura se extendió hasta el número 685 de dicha publicación, y todos estos episodios se recopilaron en 1951 en formato álbum con el título de Hay un brujo en Champignac . Como curiosidad, aquel álbum supuso la primera aventura de gran extensión de Spirou y Fantasio, ya raíz de aquello, el Conde se terminaría convirtiendo en un personaje secundario con bastante presencia en esta serie principal. Pero no os preocupamos, el cómic que os analizamos hoy se puede leer perfectamente sin saber nada de esto, ya que los autores nos cuentan sucesos que le acontecen a este personaje en un período mucho anterior a que cruzara su camino con Spirou, Fantasio o el marsupilami. Ahora bien, sí es recomendable leerse antes de Champignac: Unos átomos de carbono  al ser la entrega anterior de la serie y de la que se deriva el estado mental del personaje por la pérdida de su gran amor.


Este cómic vio la luz en 2025 en Dupuis, llegando ahora en 2026 a España gracias a Nuevo Nueve. Si por algo se ha caracterizado esta serie hasta ahora, además de por mostrarnos diferentes pasajes de la vida del Conde de Champignac cuando era más joven, ha sido por convertirle en una especie de Forrest Gump, en el sentido de que ha estado presente en sucesos históricos, influyendo a veces para que estos se produjeran, o bien siendo testigo privilegiado de ellos. Si en el primer tomo su papel era clave para ayudar a desencriptar mensajes cifrados gracias a la máquina Enigma, en el segundo estuvo metido de por medio en una trama donde se narraban los primeros usos de la metanfetamina para el combate militar, y donde además fue a Alemania a intentar rescatar a unos amigos investigadores secuestrados, enterándose además de los intentos alemanes de crear una bomba atómica. Ya en la entrega anterior, él estuvo en medio de una trama donde el motor argumental era la creación de la píldora anticonceptiva, necesaria para reducir la sangría de muertes que sufren las mujeres que quieren abortar, y mueren en las operaciones. En esta cuarta entrega, Champignac formará parte del grupo de científicos que ayudarán a construir la bomba atómica en los EEUU. 

¿Qué artistas hay al frente de este cómic?  En el apartado narrativo tenemos a "Beka" (que ha colaborado en la serie "Casacas azules" o en "  El corazón de hojalata  "), que es el pseudónimo que utiliza la pareja de guionistas conformada por Bertrand Escaich y Caroline Roque. Al dibujo está David Etien (conocido por ilustrar "Chito Grant" y "Los Cuatro de Baker Street"). Ha sido la cuarta colaboración del dueto escritor con Etien, y viendo el resultado de las obras anteriores, estaba claro que la buena sinergia creativa se había ganado a pulso la oportunidad de seguir adelante en esta colección. La maquetación está hecha por S. Martín de Rubiales, y la traducción del tomo corre a cargo de Lorenzo F. Díaz.

¿Qué historia nos encontraremos aquí?  La sinopsis es la siguiente:

"Princeton, 1943. El conde de Champignac recibe el encargo de espiar a sus colegas para identificar comunistas y denunciarlos al FBI. Consumido por el remordimiento, lleva a cabo la misión con bastante torpeza. 

Al notar que numerosos profesores y estudiantes desaparecen repentinamente de la universidad, Pacôme alerta a Edgar Hoover, director del FBI, quien decide enviarlo a Los Álamos, Nuevo México, donde la élite de la física intenta desarrollar la bomba más potente jamás concebida.

Una apasionante aventura histórica y científica en la que el conde de Champignac demuestra, una vez más, su implicación, directa o indirecta, en todos los descubrimientos e invenciones del siglo XX.

En el tomo anterior, Champignac sufriría una gran pérdida con la muerte de Blair, su gran amor. Parte de la trama de este álbum tiene que ver con la forma en que el protagonista gestiona su duelo. No dejará de estar presente Blair a lo largo de las páginas, si bien poco a poco Champignac empieza a darse cuenta de que tiene que seguir viviendo, aunque para él todo tras la gran pérdida sea ir a remolque. 

Pues bien, en esta trama nueva él, que está intentando desenmascarar comunistas para Edgar Hoover, verás cómo su vida sufre otro cambio. Ello tendrá lugar con algunas desapariciones de científicos y personas de reputado prestigio, que están formando parte de algo que cambiará el mundo: la bomba atómica. Así que Champignac, que al principio recibirá de Oppenheimer la misión de supervisar a Richard Feynman, uno de los científicos del proyecto, terminará aportando más de lo que se imaginaba a este suceso histórico.


Fiel a la esencia que está demostrando esta colección desde sus inicios, Champignac se convertirá en un engranaje más de un acontecimiento histórico, sin cuya presencia quizás habría sucedido lo mismo, pero tardando más tiempo. Al mismo tiempo que el conde y su nuevo colega Feynman empiezan a congeniar, se convertirán en un apoyo mutuo, lo que generará que una relación laboral germine en una de amistad. Por lo demás, ya será tarde cuando Champignac llegue a la conclusión de que ha ayudado a crear algo terrible, por más que se haga en la lucha contra el nazismo y sus aliados de la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? Es más que interesante que Beka decidiera llevar a Champignac al terreno de la creación de la bomba atómica. No es nada descabellado teniendo en cuenta que, desde el primer tomo de la serie, el protagonista ha estado en muchos sucesos históricos. Como vi en su día en cines la película de Oppenheimer dirigida por Christopher Nolan, tengo fresco el tema de Los Álamos y la construcción de la bomba, así que me ha parecido muy interesante esta lectura porque no se centra tanto en el arma como sí en relatar la forma en que Champignac se integra en este período histórico. El dúo guionista ofrece un álbum notable en cuanto a la confección de la trama, y ​​hace que me siga ilusionando al final de cada lectura pensando en lo que me esperará en el siguiente tomo. Aquí es cierto que he presenciado la caída al abismo del protagonista, pero como se suele decir en el boxeo, caer está permitido y levantarse es obligatorio, y aquí ya se vislumbran algunos brotes verdes. Tarde o temprano Champignac ya se cruzará con Spirou y Fantasio, pero hasta entonces... hay mucho por disfrutar, y seguiré el trabajo de Boka hasta donde puedan llegar. 

Con Etien me temo que no voy a decir nada que no mencionara en otras reseñas, pues sigo encantado con su estilo de dibujo. Me parece el artista ideal no solamente para una serie del Spirouverso, sino para una serie como la de Champignac, donde relucen su buen trabajo del detalle, de las composiciones de página y de la elección de planos. Los personajes tienen mucho trasfondo y es gracias a la forma en que Etien los retrata. Hay mucha semejanza de los personajes reales con su versión en las viñetas en lo físico, aunque no me pilla de sorpresa porque así lleva pasando desde que empecé a leer esta serie. Por todo lo anterior y lo buen ilustrador que es Etien, no puedo hacer otra cosa que valorarle de forma sobresaliente. 

El color luce espectacular en este cómic, y posiblemente se debe al hecho de que de todas las historias anteriores, es donde se le saca más partido a la iluminación, en gran parte por la explosión de la bomba atómica, que a mayor escala sucedía en la película de Nolan, donde era fabulosa la manera en que se mostró el suceso. 

¿Merece la pena el cómic?  Es la costumbre con esta colección, pero CHAMPIGNAC SIGUE SIENDO UN GRAN PLACER LECTOR, y vuelvo a recomendaros que, seáis o no seguidores del mundo de Spirou y Fantasio, le deis una lectura a esta serie de tanta calidad y con tan buen acierto para pasar por acontecimientos históricos donde integra de forma natural la presencia del protagonista.  Para los amantes de la bd les dará un buen entretenimiento y es un tipo de lectura recomendable para que las nuevas generaciones se enganchen a personajes de largo recorrido en el mundo del cómic pero que no habían tenido serie propia hasta hace unos años. La de Champignac es fácil de seguir actualmente al tener pocas entregas.

La edición de Nuevo Nueve es de tapa dura como las otras, y no tiene contenido extra. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo  aquí  . ¡Hasta otra!

16 de marzo de 2026

Reseña de Tex: La colección de Laramie. El regreso a España de un de los vaqueros más famosos del cómic italiano

¡Un saludo desde el lejano oeste! Siempre es un placer cabalgar por estas llanuras con cada lectura que afronto de western. Este género que cada año sigue teniendo mucha presencia en el mercado español y que todavía conserva una base nutrida y consistente de lectores. Y espero que, sea con mi análisis de esta colección o de cualquier otro cómic del género, nuevas generaciones de lectores se aficionen a ellos. Pero en este caso os hablaré de la colección de Tex publicada por Ediciones Laramie


Tex Willer fue creado en 1948 por el guionista Gian Luigi Bonelli y el ilustrador Aurelio Galleppini. Es una de las colecciones más destacadas de la editorial italiana Sergio Bonelli. En España ha tenido varios hogares editoriales, pasando por editoriales como Planeta DeAgostini (actual Planea Cómic), Aleta o Nuevo Nueve (bajo el sello Laramie), para finalmente llegar ahora con la propia Laramie como editorial. Y aquí os iré contando mis impresiones de los números que lea de la colección. 


He de confesar que no era mi primer cómic de Tex el que voy a analizaros, pero sí el segundo. Me leí otro de los que editó Nuevo Nueve bajo el sello Laramie, pero mi bagaje con el personaje es muy básico. Es curioso que hasta hace un par de años me sucedía igual con Lucky Luke, pero poco a poco me sigo poniendo las pilas (hay demasiadas cosas buenas que leer por desgracia y no alcanzo a todo). Pero nunca es tarde si la dicha es buena.

Laramie es una editorial que hace lo que muy pocas se atreverían en los últimos tiempos en España, ofrecer un catálogo casi en su totalidad de western. ¡Ahí es nada vaqueros! Y ha iniciado su colección de Tex con la obra que nos ocupa. La sinopsis dice lo siguiente:

"En el valle del río Yuba, la sombría secta asiática de los Vengadores masacra a los dueños de los yacimientos de oro locales. Tex y Carson investigan y descubren los entresijos de una sofisticada trama de engaños y violencia.

Roberto Raviola (Magnus) dedicó años de su vida a la realización del texone “El valle del Terror”. Este trabajo, exquisitamente meticuloso, vería la luz en mayo de 1996, convirtiéndose en el canto del cisne del autor, que había fallecido unos meses antes."

La trama empieza muy enérgica, mostrando el asalto de un grupo de indígenas a una mansión en la que reside un matrimonio que no solamente será atracado, sino que verá el fin de sus vidas. Los asaltantes, que se han movido y han actuado como si llevaran toda la vida perpetrando ese tipo de incursiones, se ocultarán en el interior de un carromato que les está esperando, y gracias a cuyo ocupante escaparán de un control de seguridad por la zona, a raíz de otros asaltos similares anteriormente. Poco después, entrarán en escena Tex Willer y Kit Carson. 


No hay que llevarse a engaño pensando que estemos ante un cómic de terror pese al título. Sí que esos ataques de los Vengadores (así se llaman los indígenas que están matando a hacendados locales) están causando pavor entre la población de la zona, especialmente quienes pudieron hacer fortuna gracias a la minería y otros negocios. Pero Tex y Kit, que han recibido el encargo de ayudar a una pareja que podría estar entre las futuras víctimas, no tendrán ningún titubeo a la hora de investigar estos sucesos. De hecho, al poco de llegar ya tendrán un primer enfrentamiento con algunos Vengadores, y no perderán el tiempo intentando descubrir qué mente maquiavélica se oculta detrás de los asaltantes, y qué finalidad tiene esto. 

El guionista es Claudio Nizzi, quien trabajó en muchos cómics de Tex en el pasado. Concretamente este que os reseño fue publicado en Italia en 1996. Aunque ha habido un par de pasajes que se me han hecho un poco bola al leerlos (especialmente uno al principio, tras la espectacular introducción vienen páginas de narrativa en flashback sobre la vida de un personaje y me cortó un poco el ritmo), hay que decir que tenemos un cómic que se lee con dinamismo y genera una buena dosis de entretenimiento. Tex y Kit son el principal motor de la obra y sus interacciones y el carácter enérgico de ambos hacen que la trama vaya con mucha fluidez. La historia de fondo no es nada que no se haya visto antes, pero está bien hilvanada para justificar las ansias de venganza de varios personajes en relación a sucesos que les acaecieron. Hay varias escenas trepidantes de acción, en las que parte del mérito es de Nizzi. En líneas generales me quedo contento con el poso que me deja el cómic. 

El ilustrador de la obra fue Roberto Raviola, "Magnus" (1931-1996), quien ya nos avanzaba la sinopsis que no llegó a disfrutar de la acogida que tuvo la obra porque falleció antes de que saliera publicada. Su labor me ha parecido espectacular, de las de quitarse el sombrero. Es maravilloso el nivel de detalle que se aprecia hasta del más mínimo objeto, así como la pulcritud en el diseño de los personajes, su expresividad y movilidad, y el toque cinematográfico que tienen todas las escenas de tiroteos. Hacía mucho tiempo que no me encontraba un cómic que me sorprendiera tanto por el dibujo, y eso tiene mérito, porque en el western la tendencia es precisamente la de encontrarse autores que se dedican por completo a su trabajo. Nada más que por el dibujo ya deberíais acercaros a este cómic, porque el gran tamaño de la edición hace que uno pueda saborear muchísimo mejor cada imagen.  

Respecto a si merece la pena el cómic... no he dejado ninguna duda de que sí, tenemos un tomo cuyo dibujo es apabullante, que además tiene un historia entretenida y correcta. Esta dupla de autores ofreció un cómic que Laramie ha decidido recuperar con muchísimo acierto para estrenar el lanzamiento de la colección dedicada a uno de los vaqueros italianos más famosos de las viñetas. ¿Os vais a quedar sin leerlo?