3 de febrero de 2022

Reseña de Drácula de Fernando Fernández. La famosa obra de Bram Stoker queda embellecida en las viñetas de un modo imperecedero

¡Saludos desde tierras transilvanas! Fue en diciembre de 2021, cuando reseñé en este espacio por primera vez un cómic protagonizado por un vampiro. Y, paradojas del destino, ha pasado muy poco tiempo desde entonces y voy a hablar por segunda vez del mismo tema... ¡con idéntico protagonista! Así pues, y sin más preámbulos, la obra objeto de análisis en esta ocasión es "Drácula de Fernando Fernández" de cARTEm Cómics.


Como es la primera obra de cARTEm Cómics sobre la que hablo, y me gusta daros a conocer las distintas editoriales de las cuales reseño obras, os contaré un poco sobre ella. Estamos ante un sello editorial perteneciente al grupo Ediciones de Arte y Bibliofilia S.A. Desde el año 2007 se dedican a publicar libros de arte, facsímiles de códices medievales, de cartografía histórica y libros de grabados. Pero ha sido en la recta final del 2021, cuando han comenzado su desembarco en el terreno de las viñetas, con la firme intención de asentarse sobre el mismo, habida cuenta del gran y ambicioso plan editorial que han dado a conocer para este 2022. Su catálogo tendrá hueco para obras del mercado franco-belga con carácter histórico, para títulos con sello "Hard Case Crime", y también hay lugar para libros ilustrados. Una interesante amalgama que, ya de partida, y como viene al caso, dio una buena "colmillada" al lanzar una reedición del famoso Drácula de Fernando Fernández (1940-2010) con motivo del 40 aniversario de su concepción.



Tal como señalaba al principio, ésta será la segunda vez en la que os hable de una obra protagonizada por Drácula, la más famosa e inmortal creación de Bram Stoker (1847-1912). La primera ocasión fue cuando analicé "Drácula de Bram Stoker" de Norma Editorial, escrita por Roy Thomas e ilustrada por Mike Mignola, que era prácticamente un calco de la película dirigida en 1992 por Francis Ford Coppola. Esto es algo que me gustó, pues soy fan de la película, y, aunque es una adaptación que se toma bastantes libertades con respecto a la novela de Stoker, me resulta bastante atrayente. Pero también me ha dejado bastante satisfecho disfrutar del modo en que Fernando Fernández nos contaba su versión de la novela, pues esta obra objeto de reseña es mucho más fiel al material originario que la película de Coppola. Así las cosas, Drácula vuelve a sobrevolar esta espacio por segunda vez, pero en distinta situación, y es algo que me complace, porque así me permite hablaros desde otro enfoque de lo que este famoso personaje literario puede seguir ofreciendo a toda persona interesada en él. 

¿Qué autores han participado en este cómic? El ya mencionado Fernando Fernández (conocido entre otras muchas cosas por obras como "Argón el Salvaje" o "Zora y los Hibernautas") ejerció aquí como artista completo, desempeñando las labores de guionista, ilustrador y colorista. Entre otras muchas ocupaciones en el mundo de los cómics, también tuvo otras como las de portadista, pero hay que destacar su dominio de la pintura, donde dejaba claro que era un artista en constante experimentación artística.

¿Qué historia nos encontraremos aquí? Aquí me parece apropiado compartir la descripción de la editorial, que no cuenta nada de la trama, pero sí cómo se gestó esta obra:

"Drácula es una adaptación libre pero fiel del texto de Bram Stoker, publicada por capítulos en el año 1982 en la versión española de la revista “Creepy”, recibió el premio de los lectores a la mejor obra. 

Esta edición conmemorativa se ha realizado a partir de los óleos originales que conserva la familia del artista, por lo que se ha realizado a un gran tamaño (36 x 26 cm.) para disfrutar de cada viñeta tal y como si lo vieras en persona. Se ha conseguido trasladar la intensidad de los colores que tenía ya que son óleos en miniatura.

Por primera vez se incluyen seis bocetos realizados a lápiz, inéditos hasta ahora encontrados en los archivos de la obra de Fernando Fernández, que conservaba la familia en el momento en el que les propusimos realizar esta edición.

Presenta un prólogo escrito por Marcel Miralles, ex-director de Selecciones Ilustradas-Toutain y un epilogo de Héctor Fernández, hijo del autor."

Hay que comenzar diciendo que, aunque también se toma algunas libertades la obra con respecto a la novela de Bram Stoker, sí que es bastante más fiel a este material originario que la versión que mencionaba anteriormente de Coppola en cine, y Thomas y Mignola en cómic. Ojo, esto no lo digo como algo bueno o malo, pues he disfrutado mucho de ambas opciones, pero sí considero útil dejar constancia de esa circunstancia. A fin de cuentas, Coppola añadió a su versión del clásico una trama romántica entre Mina Harker y Drácula que no existe en la novela, aunque sí tengan lugar algunas escenas entre ellos. Así que, sabiendo esto, mi lectura de esta obra que os reseño me ha hecho sentir algo similar a cuando leí el "Frankenstein" ilustrado por Bernie Wrightson (1948-2017), quien eclipsó con su arte la obra de Mary Shelley, logrando que se pudiera entender perfectamente la historia siguiendo solamente las imágenes, y además la viera con otros ojos. 

En este caso no ha sido tan radical mi experiencia, porque la novela de Bram Stoker sí me gusta (cosa que no sucede con la de Mary Shelley), pero sí que he encontrado de mucho interés el revisionar el clásico vampírico a través de una adaptación con tanta fuerza pictórica. La trama de esta obra es de sobra conocida, pero todo arranca con el personaje de Jonathan Harker, trabajador de una firma de abogados en Londres, que debe realizar un viaje de trabajo a Rumanía para conocer al Conde Drácula, el nuevo cliente extranjero de sus jefes. Jonathan no tardará en descubrir lo siniestro que es todo el asunto, pues el Conde reside en un tétrico (aunque imponente) castillo, y para llegar a él hay que sobrepasar manadas de lobos y fuegos de color azulado. Una vez en presencia del Conde, irá realizando descubrimientos de lo más espeluznantes sobre su anfitrión, quien, a todas luces, es algo más que un ser humano... si es que acaso conserva algo de humano.


Lo peor de todo no es que Jonathan termine siendo un prisionero en el castillo, sino que Drácula contrató los servicios de sus jefes para preparar su desembarco en Londres. Una vez que el Conde logre arribar a tierras inglesas, se irá viendo de qué forma puede hacer el mal en el mundo de los vivos, y hasta dónde se extiende su poder. Cuando el Conde entre en la vida de Lucy Westenra, la mejor amiga de Mina Murray (prometida de Jonathan), lo pondrá todo patas arriba, y se hará necesario que una serie de personajes, liderados por Abraham Van Helsing, aúnen sus esfuerzos para combatir a esta entidad del mal que no debe lograr salir victoriosa en su causa. Y he ahí el eje central de esta historia, la lucha de estos personajes por combatir un mal que desconocen, que es superior a lo que han visto antes, y que supondrá un mortal desafío para alguno de ellos. 

¿Qué valoración merece el trabajo del artista? He de confesar que, pese a ser una adaptación bastante fiel a la novela (cosa que valoro positivamente), uno de los problemas que le he encontrado a la obra es la fluidez narrativa. Es cierto que el hecho de ser publicada por capítulos en una revista influyera en ello, pero en no pocas ocasiones me he encontrado cambios bruscos de una situación a otra, lo que saca un poco de la lectura porque hace pensar que uno se ha dejado por leer alguna página por el camino. Posiblemente esto va condicionado por el estilo artístico elegido para el apartado visual, que es la gran baza del autor. Sí que la lectura es bastante amena, y está todo cohesionado con un buen ritmo narrativo para que no se haga pesado el seguimiento de la historia. Del mismo modo, están bien elegidas las situaciones de la novela que finalmente han terminado siendo ilustradas. A modo de resumen, y contando con ese hándicap que me mencionado antes, valoro positivamente la labor de Fernández.

El apartado visual es la delicatessen de esta obra, pues eclipsa por completo cualquier otra cosa. Cabe remarcar que no estamos ante un cómic convencional, pues el estilo escogido por Fernández para realizar esta obra, fue en óleo sobre papel. Esta elección, no muy frecuente por esa época, permite tener la sensación de que cada página está compuesta de viñetas que bien podrían ser cuadros individuales conjuntados para lograr una página. En bastantes veces he tenido la sensación de que, si esto no fuera un cómic, bien podría haber estado admirando una exposición de cuadros sobre Drácula en un museo o galería. Y este tipo de percepciones es algo que me hace disfrutar mucho de cualquier lectura. Habida cuenta de que cada página es un espectáculo, en especial esas viñetas en las que Fernández narra varios sucesos a modo de resumen y queda una composición visual muy elegante, esto hace que pase por alto aquellas cosas que me sacaban un poco con el guion, pues está claro que es el precio a pagar para disfrutar de un acabado visual así, y lo acepto gustosamente. 

Respecto al color...  pues es otra gran baza de esta obra, jugando un importante papel en el tono lúgubre y trágico de la historia. Como ejemplo, la intensidad de un amanecer o la oscuridad de la noche son claramente palpables a través de las pinturas, y ese juego de tonalidades reinante en prácticamente la mayor parte de páginas, conforma una experiencia totalmente inmersiva en esta lectura. Hay un marcado contraste entre lo que simboliza Drácula, Conde de la muerte por así decirlo, y la humanidad y la vida que representan todos los demás personajes. Y también se palpa el influjo de Drácula en sus víctimas por esa progresiva decoloración en ellos y lo que les rodea.

¿Merece la pena el cómic? Por favor, debería ahorrarme esta pregunta, pues SIN LUGAR A DUDAS. En primer lugar las personas amantes de Drácula encontrarán aquí una adaptación tremendamente visual de la obra de Bram Stoker. Pero también es un producto que debería satisfacer a quienes disfruten de las historias oscuras, trágicas, y de vampiros, e igualmente quien valore el arte de un cómic por encima de cualquier otra cuestión, debería leer esta obra de Fernando Fernández. Si Drácula era inmortal, qué agradable conexión supone con el hecho de que el arte de Fernández también sea imperecedero y el paso del tiempo no vaya a permitir que caiga en el olvido. 

Respecto de la edición, es en formato cartoné de gran extensión (más grande que un álbum europeo para haceros una idea), y además de un papel de mucha calidad, contiene varios textos sobre la obra y el autor, y algunos bocetos que estaban inéditos hasta que se produjo esta edición. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra!

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