11 de enero de 2026

Reseña de SuperGroom: La serie. Spirou deja de ser un héroe para convertirse en un superhéroe

¡Saludos! Ya he contado en algunas ocasiones que en este blog no hago demasiadas reseñas de superhéroes salvo en contadas ocasiones, y porque algo me atraiga especialmente por distintas razones. En ese sentido, salvo de Marvel o Dc, sí que hay análisis de cómic de pijameo que he hecho de otras editoriales, por el motivo antes expuesto. Y he aquí que me ha vuelto a suceder eso, pues hace poco llegó a mis manos un cómic que convertía en un clásico héroe del cómic francobelga, en todo un superhéroe. 


Es por eso que quiero reseñaros las diferentes entregas que aparecen de "SuperGroom" de Nuevo Nueve, pues es una serie abierta que comenzó a editarse en la editorial Dupuis, y de momento cuenta con tres entregas, las cuales reseñaré según la española Nuevo Nueve las publique aquí. 


Lo primero que tenemos que saber, es que en este tomo se hace un repaso de la forma en la que Spirou ha llegado a convertirse en SuperGroom. Será Spip, la mascota amiga del protagonista, quien haga de narrador para ponernos al día de lo que pasa. Precisamente una de las mayores motivaciones de Spirou para llegar a ser un superhéroe, no es otra que resucitar su carrera, pues el progreso, las nuevas tecnologías, y la enorme competencia en el mundo de los cómics, han hecho que un personaje clásico de la bd ya haya pasado de moda. 

Es un análisis interesante, pues yo leo tanto obras de pijameo como otras clásicas del cómic europeo, y es cierto que lo que pueden ofrecer unas y otras, aunque compartan el entretenimiento, en muchas ocasiones difierebastante. Así que es interesante ver cómo aparece una figura que puede mezclar ambos mundos. 

¿Qué historia nos encontraremos en este cómic? La sinopsis avanza lo siguiente: 

" La noche es tranquila en Bruselas. Pero esto es solo una ilusión: decenas de figuras enmascaradas deambulan por los tejados. ¿Qué hacen estos superhéroes recién salidos de los cómics estadounidenses en la capital de Europa?

¡El responsable de este lío no es otro que Spirou! ¡Sí, Spirou, el famoso personaje de cómic que ha vivido decenas de aventuras en álbumes y que incluso tiene una revista a su nombre! Hay que decir que en los últimos tiempos, Spirou ha entrado en un período de dudas: olvidado por los más jóvenes (incluso tratado como anticuado).

Su forma de vida y sus incesantes viajes por el mundo chocaban con sus convicciones ecologistas. Entonces surgió esta idea, nada estúpida a priori: inventar un SuperGroom para llamar la atención."

Como ya contaba antes, Spirou está atravesando un momento difícil. A su fama pasada y olvidada, se añade el hecho de que también tiene sus dudas existenciales, pues es un intrépido aventurero que no para de viajar por el mundo, pero al mismo tiempo eso no coincide demasiado con su conciencia ecologista, teniendo en cuenta que, para llegar a todos esos lugares del planeta, debe ir en aviones, trenes... y eso no ayuda precisamente a que él contribuya a un mejor medio ambiente. Sea como fuere, entre estos sinsentidos y algunas otras cosas, se le ocurre que, debido al constante empuje en la actualidad de los superhéroes, una forma de revitalizar su relevancia sería convertirse precisamente en uno de esos personajes. Para dicha tarea le ayudará el siempre ingenioso y colaborador Conde de Champignac, el cual diseñará la indumentaria y los aparatos que usarán Spirou y Spip.


Ahora bien, aunque Spirou le pondrá muchas ganas a sus primeras apariciones como SuperGroom, las cosas no saldrán precisamente como a él le gustaría, y no tardará mucho en colgar el traje y retomar su vida, la cual, dicho sea de paso, no irá precisamente bien por una decisión que tomará. Pero lo peor no es eso, sino que pasará un tiempo, y alguien actuará como SuperGroom, usurpando su identidad superheroica, y será entonces cuando Spirou deba volver a convertirse en esa otra versión suya, para investigar quién lleva su uniforme, y con qué finalidad. Y es más o menos lo que os puedo anticipar respecto a los sucesos que transcurrirán en este primer tomo de la serie, pues para averiguar el resto de cosas os animo a leer este cómic. 

Toca hablar del trabajo de los autores. En primer lugar tenemos al guionista Fabian Vehlmann (conocido entre otras obras de "Ian" o " Solos "). El primer elemento en contra que tenía el escritor, era contar una historia de orígenes de un superhéroe, teniendo en cuenta que es algo muy trillado y donde hay que ser muy original o bien tener muy buen ritmo narrativo para hacer que no sea algo pesado. En ese sentido Vehlmann sortea bien la papeleta, pues es cierto que el inicio del cómic no es excesivamente original, pero sí me ha gustado la motivación para que Spirou decida ser SuperGroom (y que es una realidad, pues el cómic europeo compite constantemente con el de superhéroes americano), y está todo contado con ritmo y no se hace cansino ni aburrido. Más allá de eso, en el resto del cómic pasan las cosas suficientes como para que no decaiga la narración, hay cierto desarrollo de personajes, y me ha gustado lo que se ofrece en esta primera entrega de la serie. Como era inevitable que aparecieran otros personajes del universo Spirou, también he agradecido que, aunque el protagonista absoluto es el que es, no por ello dejen de ayudarle quienes le rodean habitualmente en los cómics y que aquí son buenos secundarios. La trama del cómic en general no os va a sorprender en exceso (especialmente si leéis mucho pijameo), pero está contada con buen ritmo y de una forma interesante, y me ha dejado una impresión satisfactoria del trabajo del guionista. 

El ilustrador es Yoann (aunque ha trabajado mucho en el universo de Spirou, es conocido también por obras como "La ladrona del cementerio" o "La mazmorra"). Su estilo tiene un poco de cómic europeo, pero también de americano. Uno de los puntos flojos que le encontré es el diseño de escenarios, especialmente en planos donde se ve la ciudad de fondo, que parece todo hecho demasiado deprisa. Por lo demás, el dibujante se desenvuelve muy bien en las escenas de acción, y sabe imprimirle fuerza y ​​dinamismo a la mayoría de pasajes. El diseño de los atuendos de superhéroe no son muy originales porque parten del uniforme clásico de Spirou, pero más interesante es cómo lucen los artilugios voladores de SuperGroom, o la esfera que usa el superhéroe falso. Así que en líneas generales, un buen trabajo de Yoann. 

El color corre a cargo de Fabien Alquier (en España nos han llegado obras suyas como "Gringos locos" o "Milenio"), y su labor es bastante acorde a lo que demanda una historia de este tipo, que no es el típico cómic europeo, sino un híbrido con toques americanos, donde la paleta de colores juega un buen papel, y la luminosidad está bien trabajada en la mayoría de escenarios. 

Sobre si merece la pena el cómic, por mi parte es una obra disfrutable, tanto si sois fans de Spirou como si es vuestro primer contacto con él, que permite divertiros y ver al personaje fuera de su zona de confort y probándose en el terreno más pijamero. La obra se lee rápido y entretiene, y a mí me ha dejado con ganas de esa continuación, pues su final es claramente el de una obra abierta que pretende engancharnos para leer la segunda parte, y en cuanto a mí, cumple en ese sentido. La edición de Nuevo Nueve no tiene contenido extra, pero es tan genial como siempre en su formato de tapa dura. 



Tal y como contaba en el final de la reseña del tomo primero, esta serie iba a tener al menos una segunda parte por la forma en que terminaba. En su día parecía que no íbamos a tener más entregas. Al menos así era la sensación que tenía cuando buscaba información al respecto y no aparecía ninguna novedad en el horizonte. 

En 2025 se publicó en Francia un tercer tomo, por lo que lo analizaré más adelante, siendo la prioridad aquí  hablaros de este segundo tomo, y por qué me he divertido con su lectura.

¿Qué historia nos encontraremos en este cómic? La sinopsis avanza lo siguiente: 

"Detrás de este misterioso personaje heroico se esconde Spirou, el aventurero que, tras un intento publicitario fallido, se encuentra prisionero de esta nueva identidad. 

Una organización con intenciones maliciosas sin duda en secuestrar a Spip, su ardilla mascota, para obligarlo a participar en la WOW o «Guerra Olímpica Mundial», los «Juegos Olímpicos de los Superhéroes». 

Sólo podrá contar con su inteligencia (y algunos artilugios) para conseguir sus objetivos."

En el tomo anterior, Spirou se convertía en superhéroe un poco como forma de reciclarse, ya que había dejado de ser un icono y la gente se estaba olvidando de él. Ahora bien, lleva a rastras una pérdida, la del personaje que fuera el motor del primer tomo y que sirviera un poco de acicate para su conversión definitiva en SuperGroom. Aquí veremos que Spirou tiene dudas sobre si seguir vistiendo el traje, entre otras cosas porque la mayoría de artilugios que debería usar hacen demasiado daño al medio ambiente. Sin embargo no tendrá mucho tiempo de pensarse nada, pues será raptado y despertará en una isla donde se desarrolla una especie de competición de personas con habilidades especiales. 


Como Spip estará retenido por la organización, Spirou se verá obligado a participar como SuperGroom, en espera de que, mientras él vence rivales y desafíos, alguien pueda ayudarlo desde fuera (o desde dentro). Veremos a personajes como Fantastik el Mirífico o una nada misteriosa Seccotine como superheroína, así como otros rivales y superhéroes que competirán por el gran premio en metálico en juego. Uno de los aspirantes es un robot que no debería ganar bajo ningún concepto por las maldades que ha hecho antes y que podría hacer después...

Primero toca abordar el guion, donde repite Vehlmann. El enfoque es claramente superheroico, por lo que aquí se nota claramente la influencia del cómic pijamero americano. Ello permite que tengamos una historia muy dinámica, que apenas aburre o se estanca. Los personajes secundarios que suelen acompañar a Spirou tienen mucha frescura en sus identidades superheroicas, y algunos de los villanos están bien caracterizados aunque su presencia sea menor en la historia. El espíritu de la narración es una prolongación de lo visto en el primer tomo, pero multiplicado varias veces. Posiblemente el lector chapado a la antigua y marcado por el Spirou clásico deteste esta versión de Vehlmann que pocas semejanzas guarda, pero a mí esta vuelta de tuerca me parece muy entretenida, porque ni es canon de la serie principal del personaje ni pretende otra cosa que divertir. Y lo consigue sobradamente, siendo un blockbuster. En definitiva, Vehlmann presenta un tomo que sin reinventar la rueda (en superhéroes es difícil innovar a estas alturas), es bastante entretenido. Esta versión de Spirou, como pasa con el Zorglub de Munuera, lo veo como una oportunidad para que los jóvenes y los nuevos lectores del personaje se introduzcan con él de una forma divertida, sin la losa de la retrocontinuidad que deja en fuera de juego siempre a muchas personas que no sigan a estos personajes habitualmente.

En cuanto al dibujo de Yoann, aunque está a buen nivel, a veces hay viñetas donde se le nota prisa por acabarlas, bien por el diseño más feo de los personajes, o incluso por la sensación de que se haya hecho un boceto rápido para entintarlo luego. Pero al margen de eso, es cierto que en líneas generales cumple como en el anterior tomo y ha mejorado en parcelas donde el nivel era muy mejorable, destacando en el diseño de los personajes con habilidades, así como en algunas localizaciones para las pruebas de la competición y unas pocas escenas de acción (posiblemente una de las mejores sea la pelea que veis en la imagen de al lado). En definitiva, he notado un salto de calidad aquí.

El color corre a cargo de Fabien Alquier nuevamente. Vuelve a desempeñar un papel correcto, con una paleta de colores que mezcla acertadamente el aire y la estética visual de un cómic americano con el francobelga. 

En cuanto a si merece la pena el cómic, con este segundo tomo he disfrutado más que con el primero, aunque ambas lecturas han sido interesantes y divertidas. Para mí es un acierto colocar a Spirou en el mundo superheroico para darle un poco de frescura con historias alejadas de la continuidad, ideales para quien quiera leer algo suelto del personaje, aunque sabiendo que la serie principal está muy alejada de este espíritu. 



Recuerdo que en su día, cuando aparecieron los dos primeros tomos de la serie (en los años 2020 y 2021), me decepcionó que la producción de más entregas quedase en el aire, precisamente cuando SuperGroom ya empezaba a coger velocidad de crucero en cuanto a divertimento superheroico. Había incertidumbre sobre si llegaríamos a tener como poco un tercer tomo más, o esto quedaría abandonado. Por eso me alegró conocer la publicación en Francia de este nuevo álbum en 2025, y su llegada a España en enero de 2026 (cuando os escrito estas líneas).

Yo no soy un experto en Spirou porque no he leído ni de lejos todos los álbumes del personaje, pero sí tengo experiencia en este universo, tanto dentro como fuera de la continuidad. Por eso disfruto de colecciones como la de Champignac, el Marsupilami o Zorglub. Y claro está, lo he ido haciendo con SuperGroom. La ventaja de elegir estas series, las leáis todas o no, es que podéis seguir fácilmente los acontecimientos pasados. En el caso de SuperGroom, únicamente os hace falta poneros al día con los dos álbumes anteriores, lo cual no es difícil. 

¿Qué historia nos encontraremos en este cómic? La sinopsis avanza lo siguiente: 

"Para sorpresa de todos, nuestro falso justiciero favorito consiguió sobrevivir a las mortíferas pruebas de la Guerra Olímpica, la competición que enfrentó a superhéroes del mundo entero y que acabaría ganando la Centaura. 

Tras su victoria, esta emprendedora superdotada pretende poner fama y fortuna al servicio de un proyecto único en su género: GAIA, una Inteligencia Artificial lo bastante potente como para resolver de una vez por todas el problema del cambio climático. 

Pero nuestro héroe descubrirá por las malas que tras tan noble ambición acechan siniestras alianzas que no tardarán en poner en peligro a toda la humanidad. SuperGroom deberá enfrentarse a gran cantidad de amenazas, fenómenos meteorológicos mutantes, payasos robot asesinos y velociraptores."

Tal como indica la sinopsis, en el álbum anterior SuperGroom participó en una competición de personas con poderes y habilidades especiales. Él no ganó, pero la información facilitada en las últimas páginas ya daba a entender que había algo más importante en juego que el triunfo en esa competición. En esta nueva aventura, SuperGroom recibirá una carta en la que se le emplaza a ir a la sede de GAIA. Allí él y Spip se encontrarán con varias sorpresas. Por un lado, que el edificio está congelándose, con todos sus ocupantes en él, lo que incluye a la Centaura, a la que le queda poco tiempo de vida. Pero además, SuperGroom volverá a encontrarse con alguien a quien creía muerta... ¡La Cazadora!


El problema es que habrá poco tiempo para disfrutar de un reencuentro pacífico, pues la Centaura explicará sus planes de criogenizar a la gente dentro del edificio, para que despierten en un futuro en el que la inteligencia artifical de GAIA haya acabado con los problemas del medio ambiente. Cuando los personajes vuelvan en sí, estarán en medio de una ciudad destruida, donde robots asesinos campan a sus anchas al igual que dinosaurios, y donde las sedes en las que hay gente criogenizada están siendo destruidas. Con una humanidad mermando a pasos agigantados, los héroes y Centaura deberán arreglar el problema, en lo que es un descontrol de cualquier posible cálculo sobre cómo evolucionaría el mundo con las gestiones de la inteligencia artifical más avanzada cobrando vida. 

En esta tercera entrega, Vehlmann presenta una trama que está en consonancia con el auge de la inteligencia artificial. ¿No os pasa que ya veis fotos o vídeos en redes sociales y cada vez cuesta más identificar lo real de lo creado digitalmente? Pues imaginad lo que podría ser el futuro si quedamos a expensas de esa tecnología. Vehlmann nos muestra una posibilidad en ese sentido, y en esa tesitura los personajes deben intentar enmendar los fallos en la programación de GAIA, al tiempo que se enfrentan al gran villano, que no es ni más ni menos que quien estaba tras la competición de la Guerra Olímpica. En un entorno con seres humanos congelados, robots a su libre albedrío, un Fantasio avejentado, un Champignac fallecido, y una naturaleza descontrolada... Vehlmann le imprime el mismo dinamismo a la narración que en las aventuras anteriores. Mi tomo favorito sigue siendo el de la Guerra Olímpica, pero es cierto que una vez más el autor ofrece un buen trabajo y hace bien en transportar a un preocupado SuperGroom por el medio ambiente, a una época donde tendrá otros problemas. Y para dar algo de vidilla al equipo, el regreso de la Cazadora viene bien. 

Yoann mantiene el apartado gráfico al mismo nivel que en los otros trabajos, con los mismos defectos y virtudes. Sí que se aprecia una mejoría en el diseño de robots, así como en los dinosaurios y algunos ingenios científicos, pero da la sensación de que en el nivel de detalle de los decorados se quiere hacer con rapidez y queda todo un tanto sobrecargado al no ser especialmente nítido el trazo. No obstante, como Yoann se maneja bien en las escenas más dinámicas y hay bastantes a lo largo del álbum, ahí sí rinde tan bien como en el tomo anterior. No obstante y al margen de lo que a mí me convenza menos, es innegable que Yoann hace una labor competente y también tiene parte del mérito en que la obra tenga buen ritmo y se lea rápido por sus composiciones de página. 

El trabajo de Alquier como colorista es bastante complejo en este caso, como muestra la página adjunta, y creo que sale bastante bien librado. Se pasa de una paleta de colores más fría y oscura en la parte de la historia que transcurre en el presente, a otra necesariamente más vivaracha y verdácea en el futuro, aunque la aparición de elementos tecnológicos o de paisajes desérticos cambia eso de vez en cuando. Y todo está bien trabajado.

Este tercer álbum tiene cosas buenas que ofrecer y supone otro buen paso en esta serie. Todo apunta ahora a que no habrá más entregas, pero teniendo en cuenta que se cierra bien la historia, si termina siendo así al menos se ha podido cerrar el círculo de una buena forma. Si vienen más entregas en el futuro, pues genial la verdad. En cualquier caso, repito que para quien quiera disfrutar de un Spirou en clave superheroica y fuera de continuidad, puede tener en pocos tomos una serie completa como ésta, que tendrá sus fallos, pero que es muy entretenida. A veces basta eso, ¿no? Al menos en mi caso. ¡Hasta otra! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si has llegado hasta aquí, significa que has dedicado un tiempo a leer estas líneas. Gracias por hacerlo. Adelante, ahora no seas tímid@ y cuéntame tus impresiones al respecto. De igual modo, te animo a compartir este texto con más gente para que llegue lo más lejos posible.