25 de mayo de 2021

Reseña de Toxic Detective. Cuando salir a la calle supone exponerse a un constante peligro

¡Saludos desde la seguridad de mi hogar! La reseña de hoy tiene un matiz diferente a lo habitual. Lo sé, digo que cada uno de los análisis que hago es especial o distinto por algo, pero esa es la gracia, que cada oportunidad para hablar de un cómic me permite resaltar las virtudes del mismo. Y claro, cuando te encuentras una obra donde se mezclan el género negro y una enfermedad poco conocida, pues es inevitable disfrutar de lo que eso puede deparar. Por lo tanto, he aquí mis impresiones de "Toxic Detective" de Wild Lemon Books. 


Hay que indicar que no estamos ante un cómic de los que se ha gestado de la manera tradicional; es decir, no ha salido vía editorial. Esta obra, que en su día fue enviada por sus autores a diferentes editoriales, no logró encontrar acomodo en ninguna para su lanzamiento a través de ellas. Pero eso no les frenó, y se lanzaron a hacer una campaña de crowdfunding que fue culminada con éxito, razón por la cual os estoy escribiendo estas líneas, porque hubo un final feliz y puedo atestiguarlo con la valoración de este proyecto.


Mencionaba inicialmente que aquí tenemos una mezcla de género negro con una enfermedad poco conocida que padece el protagonista, llamada "Sensibilidad Química Múltiple" (SQM). Confieso que hasta leer este cómic no conocía esta enfermedad, y me alegra encontrarme con una obra que, al margen de contarme una historia, me permite saber cosas nuevas, pues es algo que contradice ese argumento casi ofensivo que algunas personas dedican a los cómics, al decir que son lecturas infantiles, y que siempre me parece algo dicho por quien no disfruta lo que este medio para contar historias puede ofrecer al lector. Pues bien, por resumiros un poco el concepto, la SQM es una enfermedad crónica difícil de tratar y que implica ser alérgico a una multitud de agentes. No se conoce qué lo causa, pero sí que limita y mucho la vida de las personas que la sufren. Cuando la persona se expone a una serie de sustancias químicas, puede sufrir problemas respiratorios, de índole gastrointestinal, además de cefaleas, fatiga, convulsiones y otros efectos. Y eso nos lleva a Ray, el protagonista, del que hablaré un poco más adelante, pero que padece SQM. 

¿Qué autores han participado en este tomo? Aunque no tenía bagaje en el mundo de los cómics, al frente del guion está Claudio Cerdán, que sí que está más que curtido en el campo de los libros y el género negro, pues ha escrito entre otras obras "Cien años de perdón" o "El país de los ciegos". Su compañero de rodeo es el ilustrador argentino Sergio Carrera (conocido por "After the Cape" o "Buenos Aires eterna"). Gracias a internet y a lo que cuentan los autores en el apartado de extras, se puede saber que, aunque no han llegado a verse en persona, sí que han logrado formar una buena sinergia y entendimiento creativos, y eso se puede atestiguar fácilmente a lo largo de la lectura. 

¿Qué historia tenemos aquí? Pues nada más y nada menos que la que os comparto en estas líneas: 

"Ray padece Sensibilidad Química Múltiple (SQM). Necesita estar en un entorno controlado libre de sustancias químicas. Cualquier tóxico, desde el lacado de los muebles hasta el perfume del jabón le enferma y fatiga.
 
Por ello lleva varios años sin salir de casa y su único contacto humano son las videollamadas que realiza con Sweet. Se podría decir que son pareja. 

Pero cuando Sweet desaparece sin dejar rastro Ray decide salir a la calle para averiguar qué ha pasado. En una ciudad contaminada y hostil, Ray luchará por mantenerse con vida mientras investiga una desaparición en la que parece estar implicada la propia policía."

Con unas pocas páginas podemos saber desde el principio la enfermedad que padece Ray, de qué manera afecta y limita su día a día y la interacción con otros seres humanos, y también es fácil contemplar la percepción pública que hay respecto de la SQM, que no es precisamente de comprensión salvo casos aislados. Pero además, pronto conoceremos a Sweet, una mujer que también padece la misma enfermedad que Ray, y que él considera su novia. Mientras que Ray subsiste haciendo música en su casa, ella lo hace mediante un servicio erótico de webcam. 

Un buen día, Ray no vuelve a saber nada de Sweet, y preocupado por no poder localizarla, y teniendo en cuenta que ella no sale de casa, él decide contactar a la policía, que no hará otra cosa que menospreciarle e ignorarle. Será así como Ray tome una difícil decisión, la de salir al mundo exterior, a pesar de que eso supondrá exponerse constantemente a diferentes peligros, pues fuera de su hogar hay incontables sustancias químicas y tóxicas, y la exposición a las mismas repercutirá sí o sí en el organismo de Ray. No obstante, la necesidad de saber qué le ha pasado a Sweet desequilibrará la balanza, y el protagonista, pertrechado con todo lo que necesitará en su aventura, intentará cubrirse lo mejor posible para limitar la peligrosidad de las sustancias a las que se expondrá. 


Se produce una peculiar paradoja con esta parte de la historia, pues no hay que olvidar que, a día de hoy, seguimos viviendo en una época de pandemia. Del mismo modo que Ray debe llevar una máscara para reducir la exposición a las sustancias químicas, nosotros todavía debemos usar mascarillas para salir al exterior de nuestros hogares. Eso implica que, en cierto sentido, es bastante sencillo empatizar con Ray, y entender perfectamente una parte de lo que él debe sentir en su aventura en el mundo que hay más allá de su hogar. La única diferencia es que tarde o temprano, nosotros podremos dejar de llevar mascarilla para retomar algo de normalidad, mientras que esta persona, como va descubriendo a través de las páginas, o rememorando cosas que le dijo Sweet en el pasado, seguirá siendo un esclavo de su cuerpo, el cual limita totalmente su vida. Y eso en resumidas cuentas es lo que tenemos aquí, una narración que sigue los esquemas clásicos del género negro, con un protagonista dispuesto a rescatar a su chica aunque ello pueda llevar a su perdición.

¿Qué valoración merece el trabajo de los autores? No es difícil ver que Cerdán se mueve como pez en el agua en este terreno narrativo, pues este cómic no es sino una historia de género negro, donde la ciudad y los personajes cobran total importancia al ser descritos en toda su crudeza y con todas sus miserias. Lógicamente, la mención de la SQM y la aventura que tendrá que vivir Ray le confieren a todo un toque moderno y más adictivo, máxime tratándose de algo contado a través de un cómic. Quedan bien descritos tanto Ray como Sweet, y otros personajes que, aunque de caracterización menos incisiva, pronto sabemos de qué pie cojean. No es un cómic muy extenso, por lo que las páginas pueden caer una tras otra y cuando os deis cuenta, estaréis ya en la parte final de agradecimientos, así que es otra cosa a favor. Por lo tanto, no hay otra que reconocer el gran debut de Cerdán en este medio de expresión.

Si ha estado a muy buen nivel Cerdán, no desentona para nada Carrera, quien realiza un gran trabajo en la parcela gráfica, con un trazo que fácilmente uno puede asociar a una historia de este género. El hecho de que estemos ante un cómic en blanco y negro en lugar de a color, permite que se pueda apreciar más el estilo de dibujo de Carrera, que se esfuerza porque en muchas viñetas tengamos la sensación de que la ciudad, al igual que diferentes localizaciones, son parte importante de la historia y además muestran esa miseria del ser humano que a veces se nos describe. Como dato anecdótico, he podido apreciar varios rostros conocidos del cine usados para distintos personajes, como Christian Bale para Ray, o Ed Harris para el doctor que defiendo la SQM. Si este cómic se llevara al cine o el terreno de las series de televisión, no sería para nada un mal casting. 

¿Merece la pena el cómic? Como abrir una ventana para respirar aire fresco, claro que SÍ. Ya no se trata de que estemos ante una obra que, o bien por su cuidada edición, o por la gran cantidad de nombres famosos que aparecen diciendo algo de ella (entre ellos el gran Mark Waid o los españoles Alberto Chicote y Santiago Segura), llame la atención por sí sola. Es que luego demuestra que es una historia intensa y muy disfrutable, de esas que lees en un suspiro y sabes que, tarde o temprano, volverás a releer. Puede disfrutarla alguien aficionado al género negro, pero también cualquier otro tipo de persona lectora de buenas historias, pues tiene muchos puntos de interés. Ya estáis tardando en exponeros a la toxicidad de sus páginas para conocer a Ray y acompañarle en su aventura.

Por ir terminando, y respecto de la edición, el que saliera por crowdfunding demuestra que es una opción tan buena como cualquier otra para sacar a la luz de calidad, pues el cómic es de tapa dura, y contiene un variado apartado de extras. Por una parte, tenemos el prólogo de David Galán Galindo, también portadas e ilustraciones de conocidos artistas como Julián Totino Tedesco o Renato Guedes, y además textos escritos por Cerdán y Carrera, emotivos por distintas razones. Y esto es todo por mi parte, si queréis ver más reseñas mías podéis hacerlo aquí. ¡Hasta otra y que la fuerza os acompañe!

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